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La histórica espada volverá a participar en la Procesión Cívica 50 años después de su última salida, coincidiendo con el 750 aniversario de la muerte del Conqueridor
La Procesión Cívica del próximo 9 d’Octubre reunirá dos de los símbolos históricos más importantes de Valencia. El concejal de Vox José Gosálbez será el encargado de portar la Reial Senyera, mientras que el interventor general del Ayuntamiento, Ramón Brull Mandingorra, asumirá la custodia de la espada atribuida al rey Jaume I.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha comunicado personalmente los respectivos encargos. La ceremonia tendrá este año un carácter excepcional, ya que la espada volverá a recorrer las calles de la ciudad medio siglo después de su última participación, registrada en 1976.
La recuperación coincide con el 750 aniversario de la muerte de Jaume I, del mismo modo que su anterior salida se produjo durante la conmemoración del séptimo centenario del fallecimiento del monarca.


José Gosálbez llevará la Reial Senyera
El concejal José Gosálbez será el responsable de portar el principal símbolo de la ciudad durante el recorrido de la Procesión Cívica.
El edil de Vox ha señalado que asumir esta responsabilidad será uno de los momentos más importantes de su vida como valenciano y como representante municipal.
“Ese día no llevaré únicamente una bandera. Llevaré en mis manos siglos de historia. Llevaré el recuerdo de quienes nos precedieron, el sentimiento de quienes hoy queremos a esta tierra y el deber de conservar aquello que hemos recibido para entregárselo a quienes vendrán después”, ha afirmado.
La designación mantiene la rotación entre las distintas formaciones políticas representadas en el Ayuntamiento. En el primer año del actual mandato, la Senyera fue portada por María José Catalá; en el segundo, por la concejala de Compromís Papi Robles, y el año pasado por el socialista Borja Sanjuán.
Ramón Brull, custodio de la espada
Catalá ha elegido al interventor general Ramón Brull Mandingorra para custodiar la espada de Jaume I durante la procesión como reconocimiento a su trayectoria profesional y a sus años de servicio al Ayuntamiento.
Brull se encuentra próximo a culminar su carrera profesional en el consistorio. La alcaldesa ha destacado su “impecable hoja de servicios” y considera que reúne la dignidad y el compromiso necesarios para representar a la ciudad en una jornada de especial importancia histórica.
La espada irá colocada sobre un cojín confeccionado expresamente para esta ocasión. El conjunto será sostenido por dos maceros y conservadores del Ayuntamiento, mientras el interventor general ejercerá como custodio de la pieza durante el recorrido.
Una tradición documentada desde 1666
La elección del interventor general recupera una antigua tradición del ceremonial municipal. Joan Baptista de Balda dejó escrito en 1667 que el Racional, un alto funcionario encargado de fiscalizar las finanzas y la contabilidad del municipio, era quien tomaba la espada de Jaume I y la llevaba al hombro durante la procesión.
La costumbre se incorporó a la celebración del 9 de Octubre en 1666. Las autoridades municipales de la época consideraron que una espada tan estrechamente vinculada a la conquista de Valencia no debía permanecer oculta durante una fecha de tanta trascendencia para la ciudad.
La pieza participó por primera vez en la procesión aquel mismo año. Su última salida tuvo lugar en 1976, con motivo del séptimo centenario de la muerte del Conqueridor.
La Senyera y la espada se exhibirán juntas
Antes de la Procesión Cívica, la ciudadanía podrá contemplar conjuntamente la Reial Senyera y la espada de Jaume I en el Salón de Cristal de la Casa Consistorial.
La exposición permanecerá abierta del 6 al 8 de octubre. El día 6 podrá visitarse entre las 11:00 y las 21:00 horas, mientras que los días 7 y 8 el acceso estará permitido desde las 10:00 hasta las 21:00 horas. El último pase se realizará a las 20:30 horas.
La espada forma parte actualmente de la colección del Museo Histórico Municipal. Aunque su vinculación directa con Jaume I responde a una atribución tradicional, su consideración como símbolo identitario de Valencia está consolidada por siglos de ceremonial municipal.
Su regreso a las calles junto a la Reial Senyera hará que la Procesión Cívica de 2026 recupere una imagen que Valencia no contemplaba desde hace 50 años.




