Marta Calvó desapareció el 7 de noviembre de 2019. Su último rastro fue un mensaje con su localización que le envió a su madre cuando entraba en una casa ubicada en la población valenciana de Manuel. Tenía 25 años. Allí vivía alquilado Jorge Ignacio Palma, quien abrió la puerta a Marisol Burón cuando, unos días después, fue a preguntar por su hija, de la que no sabía nada. Palma negó que la conociera y se esfumó. Empezó entonces una carrera contrarreloj para buscar a la joven y para localizarlo a él. El cuerpo de Marta Calvo nunca se halló, pero el lunes Palma, de 38 años, se sentará en el banquillo ante un jurado popular.
La Fiscalía pide penas que suman 130 años de prisión como responsable de tres delitos de homicidio: el de la valenciana Marta Calvo, la brasileña Arliene Ramos (32 años) y la colombiana Lady Marcela (24), 11 delitos de abusos sexuales y un delito contra la salud pública. Las acusaciones particulares califican el principal delito de asesinato con alevosía y reclaman prisión permanente revisable. Está previsto que el juicio dure hasta mediados de julio.
No ha sido nada fácil armar una acusación sin el cuerpo del delito del caso que inició las pesquisas. Se buscó durante meses en contenedores, campos, pozos y, sobre todo, en el vertedero de Dos Aguas, ante la desesperación de la familia, después de que el colombiano se entregara a la Guardia Civil el 4 de diciembre de 2019. Confesó que había descuartizado a la joven cuando se despertó y la encontró sin vida después de una noche de practicar sexo consumiendo grandes dosis de cocaína. El colombiano contó que le había entrado un ataque de pánico por sus antecedentes como narcotraficante y había arrojado el cadáver en contenedores de varias poblaciones valencianas. Desde entonces, está detenido. La defensa pide su absolución y argumenta que el acusado es “consumidor de sustancias estupefacientes y tóxicas”, por lo que considera que concurre la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal de toxicomanía. Añade que nunca mató ni tuvo intención de matar a nadie.