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Juicio en Valencia: el indigente acusado de matar a otro en Gandía a mazazos alega defensa propia
Un relato de supuesta antropofagia ante el jurado popular
La Audiencia Provincial de Valencia juzga esta semana a Andrejs T., un hombre sin hogar de 57 años y nacionalidad rusa, acusado de matar a golpes con una maza a otro indigente en un descampado de Gandía en mayo de 2024. El caso ha llamado la atención por la insólita explicación ofrecida por el procesado ante el jurado popular: sostiene que atacó a la víctima porque creyó que quería arrancarle el hígado para comérselo.
El acusado, asistido por intérprete, ha descrito una escena en la que la conversación entre ambos derivó en comentarios sobre el consumo de hígado humano, lo que, según su versión, le hizo temer por su vida. Frente a él, la Fiscalia mantiene que se trató de una agresión mortal a mazazos, sin justificación real, y reclama 13 años de prisión por un delito de homicidio.
La noche del crimen junto a la Sequia de Vir
Los hechos se remontan a la medianoche del 21 de mayo de 2024, en un descampado próximo a la Sequia de Vir, en Gandia. Allí coincidieron el acusado, en situación legal en España y sin antecedentes penales, y Oleksandr Pinchuk, ciudadano ucraniano de 51 años, también sin hogar. Según el propio procesado, se conocieron ese mismo día, pocas horas antes de la agresión, mientras bebían vodka y cerveza y mantenían “una conversación normal sobre el tiempo y el deporte”.
El escrito de acusación de la Fiscalia sostiene que, en un momento dado y “con el ánimo de acabar con su vida o al menos aceptando esa posibilidad”, Andrejs T. habría empezado a golpear en la cabeza a Oleksandr con una maza con mango de madera y cabeza de hierro, provocándole múltiples fracturas y un traumatismo craneal severo que resultó mortal.
La versión del acusado: miedo, oscuridad y un supuesto ataque con cuchillo
La defensa, por el contrario, sostiene que el acusado actuó en legítima defensa durante un forcejeo a oscuras. Según su relato, la víctima habría comentado que “lo mejor para acompañar el vodka es el hígado humano” y, acto seguido, se habría abalanzado sobre él con un cuchillo que estaba sobre una mesa improvisada en el lugar.
Andrejs T. asegura que en ese momento tenía en una mano una linterna y en la otra la botella de vodka, y que, al percatarse de que el cuchillo ya no estaba donde lo había visto antes, sintió un golpe en la zona del cuello, aunque no presenta lesión alguna en esa parte del cuerpo. Afirma que logró esquivar el arma y que, durante el forcejeo, la linterna cayó al suelo, dejando la escena en completa oscuridad.
En esa situación, explica que dio un golpe en la rodilla a su oponente, que cayó al suelo, y que él terminó encima. Al notar bajo su espalda una herramienta, comprobó que se trataba de la maza que usaba para trabajar con chatarra y, según ha confesado, le propinó “dos o tres golpes” en la zona de las costillas, negando que lo hiciera directamente en la cabeza o alegando no recordarlo.
Reconoce la maza, pero duda del cuchillo intervenido
Durante la vista, una funcionaria judicial mostró al jurado los objetos clave del caso. El acusado reconoció sin dudar la maza intervenida por la policia como suya y admitió que la utilizaba habitualmente como herramienta. Sin embargo, negó que el pequeño cuchillo aportado a la causa por los investigadores fuera el mismo con el que supuestamente le atacó la víctima.
Esta discrepancia ha adquirido relevancia en la vista, ya que la Fiscalia subraya la abrumadora diferencia de fuerza y letalidad entre ambos instrumentos: mientras el cuchillo presentaba un tamaño reducido, la maza tenía un peso y una capacidad de impacto claramente superiores, lo que refuerza, a juicio de la acusación, la existencia de un abuso de superioridad.
Un intento de pedir ayuda tras la agresión
Tras la pelea, y cuando el otro hombre ya yacía gravemente herido, Andrejs T. se dirigió al cercano campus de Gandia de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), donde pidió ayuda a los vigilantes de seguridad. Estos testigos han declarado que el acusado no paraba de repetir la palabra “killer” y que fue él quien guió a la policia hasta el punto exacto donde se encontraba la víctima, ya en parada cardiorrespiratoria.
Los vigilantes explicaron que el acusado tenía la mano derecha manchada de sangre y algo de sangre en la pierna izquierda, y que la sangre parecía seca, lo que les hizo pensar que la agresión se habría producido al menos una o dos horas antes de la llegada de los agentes.
La postura de la Fiscalia y la petición de pena
El Ministerio Fiscal solicita para el acusado una condena de trece años de prisión por un delito de homicidio, apreciando la circunstancia agravante de abuso de superioridad por el empleo de la maza frente a un adversario desarmado en el momento de la agresión, y la atenuante analógica de embriaguez, ya que sus facultades cognitivas y volitivas se encontraban “ligeramente afectadas” por el consumo prolongado de alcohol.
La acusación sostiene que la víctima, que tenía esposa e hija, no pudo repeler de manera eficaz el ataque por la clara diferencia de medios, y que únicamente trató de protegerse con los brazos. Falleció poco después debido a un shock secundario al traumatismo craneal severo. En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalia reclama una indemnización de 100.000 euros para la viuda y 60.000 euros para la hija.
La estrategia de la defensa: homicidio no doloso y miedo a ser atacado
La defensa de Andrejs T. mantiene que su cliente actuó movido por el miedo y en un contexto de legítima defensa frente a un supuesto ataque con cuchillo. De manera subsidiaria, plantea que, en todo caso, se trataría de un homicidio no doloso, por lo que solicita una pena mucho menor, en torno a los cuatro años de prisión.
El acusado permanece en prisión provisional desde que el grupo de Homicidios de la Policia Nacional lo detuvo tras el suceso. Será ahora el jurado popular quien deba valorar la credibilidad de su relato, la versión de la acusación y las pruebas periciales y testificales aportadas a la causa para emitir un veredicto sobre un caso marcado por el alcohol, la vulnerabilidad social y un violento desenlace a mazazos en la noche de Gandia.
Etiquetas: sucesos Valencia, Gandia, homicidio, juicio con jurado, Premios Rei Jaume I, Audiencia Provincial de Valencia, indigentes