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La Albufera no sería la misma sin los regadíos
Juan Valero de Palma, secretario general de la Acequia Real del Júcar y presidente de la Federación Nacional de Regantes, comenta sobre el estado actual de la Albufera tras la reciente tormenta: “La Albufera, un importante lago y área húmeda, ha jugado un rol crucial en mitigar los efectos de la tormenta al absorber grandes volúmenes de agua. Inicialmente, parecía que los daños serían significativos, pero la calidad del agua y la vegetación han mostrado una notable capacidad de recuperación. Hubo que retirar desechos, pero su resistencia nos ha sorprendido”, afirmó Valero de Palma.
Respecto a su estado en comparación con hace cinco años, Valero de Palma opinó: “Ha mejorado progresivamente. En 2016 alcanzamos un acuerdo importante para asegurar un suministro de agua de calidad cuando la Albufera lo necesitara. Los ahorros derivados de la modernización del regadío se destinan a la laguna, garantizando un agua prepotable de calidad. Aunque el parque enfrenta amenazas, se encuentra en mejor estado que hace cinco años”.
Sobre la implicación de las administraciones locales, añadió: “Valencia, siendo la tercera ciudad de España, cuenta con un parque natural como la Albufera. Las administraciones son conscientes y están comprometidas, pero el Ayuntamiento de Valencia debe aumentar sus esfuerzos para protegerla”.
La sociedad también está comprometida con el parque: “Existe una conciencia ambiental creciente entre las nuevas generaciones. La gente está muy conectada con la Albufera, dada su importancia cultural, ambiental y social”, comentó Valero de Palma. “Valencia no sería Valencia sin la Albufera, y esta no existiría sin los regadíos y el agua que proporcionamos los regantes”.
En cuanto a la modernización de los regadíos, explicó: “La continuidad de la Albufera depende del riego de los arrozales. Durante el otoño y el invierno, cuando cesa el riego y si hay sequía, se presenta un problema. Sin embargo, actualmente, el agua está asegurada desde octubre hasta abril, lo que es crucial para el parque”.
La Acequia Real del Júcar ha incrementado la cantidad de agua enviada a la Albufera: “Estamos entregando 14,5 hectómetros cúbicos más 4,5 provenientes de la Acequia Real, sumando 19 hectómetros este año. Este volumen es esencial para mantener el equilibrio hídrico de la Albufera. Además, Sueca y el Turia contribuyen al suministro de agua”.
Finalmente, sobre la búsqueda de una solución definitiva para la Albufera, Valero de Palma concluyó: “La única solución duradera pasa por armonizar los intereses agrícolas y de regadío con los medioambientales. La Albufera, que hace 300 años era un lago salado, se convirtió en un parque natural gracias a la aportación de agua dulce de la Acequia Real del Júcar en el siglo XVIII. Su existencia actual se debe al aporte continuo de los regadíos circundantes”.