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La crisis de Almussafes, nueva amenaza para el PSPV en la Diputación
La denuncia de acoso contra el alcalde y el respaldo de la agrupación local elevan un conflicto interno con impacto provincial
La dirección federal del PSOE, con sede en la calle Ferraz de Madrid, aborda este viernes la crisis abierta en el PSPV de Almussafes, un conflicto que ha trascendido el ámbito local y amenaza con tener consecuencias directas en el delicado equilibrio de la Diputación de Valencia.
El origen del conflicto se sitúa en la denuncia por acoso laboral y sexual presentada por una trabajadora municipal contra el alcalde de Almussafes, Toni González, que ha sido expulsado del partido y que este viernes declara de forma telemática ante el canal interno habilitado por el PSOE para la tramitación de este tipo de casos.
Una crisis que desborda el ámbito local
Lo que en un primer momento parecía un problema circunscrito a un municipio de unos 9.000 habitantes se ha convertido en un asunto de mayor envergadura. Almussafes es una de las agrupaciones socialistas con más militantes de la provincia de Valencia y un bastión electoral del PSPV, donde gobierna con mayoría absoluta.
La situación se ha agravado por el respaldo público de los concejales y de la propia agrupación local al alcalde expulsado, un apoyo que ha alimentado rumores de escisión y ha elevado la tensión con la dirección autonómica del partido.
Un alcalde influyente y un partido dividido
El peso político del alcalde de Almussafes añade complejidad al escenario. González había ocupado cargos relevantes en la estructura provincial y autonómica del PSPV y fue una figura clave en equilibrios internos recientes. Tras la denuncia, ha sido apartado de todos sus puestos orgánicos.
En la actualidad gobierna como concejal no adscrito, aunque mantiene el respaldo del grupo socialista en el consistorio, cuyos ediles continúan formalmente en el partido.
La Diputación de Valencia en el punto de mira
El conflicto cobra especial relevancia por su posible impacto electoral. Almussafes forma parte del partido judicial de Sueca, del que depende uno de los diputados provinciales. En un contexto de máxima igualdad en la Diputación de Valencia, donde los bloques de izquierda y derecha están empatados, cualquier alteración del voto puede resultar decisiva.
Aunque el PSPV parte de una posición sólida en la comarca, una eventual fractura interna o una escisión municipalista podría alterar un equilibrio que ya se considera frágil tras una legislatura marcada por tensiones en la Ribera Baixa.
Firmeza de la dirección autonómica
Pese a los riesgos políticos, la dirección autonómica del PSPV ha optado por una línea de firmeza. El mensaje trasladado desde la cúpula del partido ha sido el de priorizar la respuesta ante la denuncia por encima de cualquier cálculo electoral.
Desde la dirección se ha reprochado no solo la conducta atribuida al alcalde, sino también la actitud de la agrupación local, especialmente por la presión y las críticas dirigidas a la denunciante en redes sociales y en el ámbito municipal.
El precedente de Ontinyent y el temor a una ruptura
La decisión de imponer una gestora en la agrupación de Almussafes busca reconducir la situación, pero entraña riesgos. En el PSPV recuerdan precedentes recientes en los que conflictos internos acabaron derivando en rupturas y en la aparición de nuevas fuerzas políticas que terminaron pasando factura electoral.
Por ahora, el futuro del conflicto permanece abierto. La declaración ante el órgano federal y las decisiones que se adopten en las próximas semanas marcarán el desenlace de una crisis que ya se ha convertido en una de las más sensibles para el socialismo valenciano.
Etiquetas: PSPV, Almussafes, Ferraz, crisis interna, Diputación de Valencia, política valenciana