馃懟 Historia de terror
La aldea de Elmswood siempre hab铆a sido un lugar tranquilo, rodeado de bosques espesos y nieblas persistentes. Sus habitantes viv铆an del cultivo de cebada y de contar historias de fogata para ahuyentar el aburrimiento. Pero aquella noche, al caer el sol tras las copas de los 谩rboles m谩s antiguos, un silencio inusual se apoder贸 del lugar, como si la naturaleza misma contuviera la respiraci贸n ante una terrible presencia reci茅n llegada.
En la taberna local, un anciano cazador apodado Lucas el Sabio relataba una an茅cdota sobre un encuentro cercano con una sombra que drenaba la luz de todo cuanto tocaba. Sus ojos, hundidos y vidriosos, se encendieron con un brillo febril al llegar a los detalles m谩s espeluznantes. Un muchacho llamado Thomas, esc茅ptico y curioso, se levant贸 de su asiento. Decidi贸 comprobar la veracidad de las palabras de Lucas, impulsado por la incredulidad y una insaciable sed de aventura.
Con solo una antorcha para iluminar su camino, Thomas se adentr贸 en el bosque que bordeaba Elmswood. Mientras avanzaba, el aire se volv铆a m谩s denso y opresivo; las ramas parec铆an formar arcos amenazadores sobre su cabeza, y los susurros del viento adquir铆an un tono casi humano. De repente, los murmullos del bosque se detuvieron, y un crujido rompi贸 la quietud a su alrededor. Thomas gir贸 la cabeza, y su mirada se encontr贸 con la figura de una mujer p谩lida vestida de blanco, con cabello negro que ca铆a hasta el suelo y unos ojos hundidos y vac铆os que le observaban desde las sombras.
Sin emitir sonido alguno, la figura se desliz贸 hacia 茅l. Thomas sinti贸 c贸mo la temperatura ca铆a en picado, como si los mismos alientos del inframundo se escaparan en la brisa que ahora giraba a su alrededor. Las hojas crujieron bajo el peso de su ansiedad, y una fuerza invisible pareci贸 atarle los pies al suelo, impidi茅ndole huir. A medida que la mujer espectral se acercaba, 茅l comprendi贸 que no se trataba de un simple esp铆ritu, sino de una bruja antigua, una devoradora de almas, que hab铆a vuelto para reclamar el territorio que una vez fue suyo.
El suelo tembl贸 y se vio envuelto en una oscuridad sobrenatural mientras los 谩rboles se encorvaban sobre 茅l en una ominosa reverencia a la aparici贸n. Intentando escapar, Thomas cerr贸 los ojos, aferr谩ndose a los relatos de antiguas protecciones contra el mal que hab铆a o铆do de ni帽o, pero s贸lo era un intento f煤til frente al poder que percib铆a. La bruja murmur贸 palabras ininteligibles, y de su boca emergi贸 un aliento fr铆o y p煤trido que pareci贸 succionar el calor del cuerpo de Thomas.
Reuniendo el 煤ltimo vestigio de coraje, el joven logr贸 retroceder unos pasos, lo suficiente como para girar y echar a correr lo m谩s r谩pido que sus piernas le permitieron. El camino de regreso a la aldea parec铆a interminable, las sombras lo persegu铆an en un juego macabro, y los sonidos del bosque se trastocaban en risas burlonas y crujidos siniestros.
Cuando alcanz贸 las primeras casas, Thomas se detuvo, sin aliento, y mir贸 hacia atr谩s. La figura se hab铆a detenido al borde del bosque, fuera de la luz de las l谩mparas de Elmswood. Sus ojos, dos abismos negros, le prometieron un retorno inevitable. Desde entonces, nadie volvi贸 a ver a Thomas. Algunos afirman que desapareci贸 en el entorno de un destino funesto marcado por la bruja. La gente de Elmswood habla en susurros ahora, teme el regreso de la dama blanca del bosque, y desde entonces, todas las noches, cierran sus puertas temprano, mientras la niebla fielmente se extiende como un manto sagrado, dejando a la aldea a salvo, aunque solo hasta el pr贸ximo susurro del bosque que reclama a su propia descendencia.