El equipo australiano no ha tenido sus mejores días en Río de Janeiro. Fueron los primeros en llegar a la Villa Olímpica y los primeros en abandonarla debido al pésimo estado de la misma. Al regresar fueron premiados por el alcalde Eduardo Paes con la llave de la ciudad, pero el último viernes un incendio los obligo a evacuar las habitaciones.
Ahora que volvieron a instalarse en el edificio que albergará a miles de atletas de más de 200 países, descubrieron el faltante de varias de sus pertenencias.
Según denunció la jefa de la delegación, Kitty Chiller, durante el incendio desaparecieron dos computadoras y varias camisetas: “Perdimos algunas casacas y un par de laptops, una en el quinto piso, del equipo de ciclismo, y otra de una oficina bajo las escaleras”.
Además, Chiller pidió que se prohíba fumar dentro del edificio, ya que se sospecha que el inicio del fuego fue provocado por un cigarrillo ymanifestó su enojo con los organizadores por haber desactivado las alarmas contra incendios, sin avisarle a las delegaciones.