La huelga convocada por el sindicato médico CESM en la Comunidad Valenciana ha generado un gran debate sobre su impacto real en el sistema sanitario público. La Conselleria de Sanidad ha cifrado en un 7,4% el seguimiento de la huelga por parte de los médicos, destacando que la jornada está transcurriendo con normalidad y con un mínimo impacto asistencial. Sin embargo, desde CESM se afirma que el paro está teniendo un enorme impacto y seguimiento, que eleva al 70% en Atención Primaria.
La huelga, que se celebra en tres jornadas distintas, busca reivindicar mejoras retributivas y laborales tras más de dos meses de negociaciones con la Conselleria de Sanidad. Según CESM, la jornada de huelga no busca bloquear la sanidad, sino visualizar las causas del colapso y decadencia del sistema sanitario público.
El sindicato médico ha señalado que algunos gerentes han instruido a los trabajadores para que acudan a sus puestos de trabajo a manifestar si están de huelga o no, lo que refleja el miedo que les da que se reflejen sus vergüenzas. CESM ha denunciado la aplicación abusiva de los servicios mínimos y la designación de miembros del sindicato convocante para servicios mínimos por parte de la Conselleria.
Entre las reivindicaciones de CESM se encuentran un tope de pacientes para poder dar atención con garantías, la eliminación de la obligación de estar localizado 24 horas hasta 15 días al mes, facilitar el desplazamiento para atender pacientes a kilómetros de distancia y permitir que los médicos mayores de 55 años dejen de hacer guardias de 24 horas.
La autoridad laboral ha establecido unos servicios mínimos para garantizar la asistencia sanitaria, que varían según el tipo de servicio. Los servicios mínimos alcanzan el cien por cien en servicios esenciales como diálisis, radioterapia, programa de trasplantes, UCI, unidades de reanimación, SAMU, o los Puntos de Atención Continuada de Primaria (PAC) de 15.00 a 9.00 horas; o los Puntos de Atención Sanitaria (PAS) de 17.00 a 9.00 horas.
En definitiva, la huelga convocada por CESM en la Comunidad Valenciana ha generado un gran debate sobre su impacto real en el sistema sanitario público, con posiciones enfrentadas entre la Conselleria de Sanidad, que cifra en un 7,4% el seguimiento de la huelga, y el sindicato médico, que destaca un gran impacto del 70% en Atención Primaria.