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La lista de espera para sacarse el carnet de conducir en Valencia dispara los viajes a otras provincias
Más de 46.000 personas esperan cita y algunas se ven obligadas a examinarse en Alicante, Albacete, Cuenca, Teruel o incluso Ourense para poder trabajar
Sacarse el carnet de conducir en Valencia se ha convertido en una auténtica odisea. La falta de examinadores y de personal administrativo en Tráfico ha colapsado el sistema hasta el punto de que miles de aspirantes deben buscar plaza fuera de la provincia para no perder oportunidades laborales.

Redacción | 10 de marzo de 2026 – 07:30
Más de 46.000 valencianos esperan una cita para obtener el permiso
La situación de las autoescuelas y de los aspirantes al permiso de conducir en Valencia ha alcanzado un punto crítico. Según denuncian desde el sector, ya son más de 46.000 los valencianos que acumulan retrasos y dificultades para conseguir una cita con la que poder avanzar en el proceso para obtener el carnet.
El atasco afecta tanto a quienes quieren presentarse al examen teórico como a quienes necesitan superar la prueba práctica. En muchos casos, el problema no es solo la espera, sino la sensación de que el sistema ya no responde a la demanda real de una provincia con miles de candidatos pendientes.
Faltan examinadores y también personal administrativo en Tráfico
Desde la Asociación Valenciana de Autoescuelas alertan de que el colapso tiene una explicación muy clara: faltan examinadores y faltan funcionarios de Tráfico para tramitar toda la documentación necesaria. Según exponen, en Valencia solo hay en la actualidad unos 30 examinadores cuando serían necesarios al menos 50 para atender el volumen de aspirantes.
A esa carencia se suma el desplome del personal administrativo. Las autoescuelas sostienen que hoy trabajan 59 funcionarios frente a los 212 que había en 2015. Esa reducción, unida al incremento de solicitudes, ha terminado por paralizar una maquinaria que ya no logra absorber el ritmo de peticiones.
Dos meses para el teórico y hasta un año para el práctico
Las consecuencias son muy visibles para quienes intentan sacarse el carnet. El examen teórico obliga a esperar al menos dos meses, mientras que el práctico puede demorarse todavía más. En la práctica, obtener el permiso en menos de un año resulta, según las autoescuelas, casi imposible.
Este retraso genera frustración entre los alumnos, encarece el proceso y afecta especialmente a quienes necesitan el carnet por motivos laborales. No se trata solo de un trámite administrativo: para muchas personas, disponer del permiso es la llave para acceder a un empleo o mantener el que ya tienen.
La presión crece por el aumento de candidatos con urgencia laboral
El problema no responde únicamente a la escasez de personal. Las autoescuelas también explican que el número de candidatos ha aumentado y que, además, muchos de ellos tienen una necesidad inmediata de obtener el carnet. Es el caso de numerosos conductores profesionales procedentes de Sudamérica que llegan a España para incorporarse como transportistas y cubrir vacantes del sector.
En esos casos, sus permisos de origen no siempre son convalidables, lo que les obliga a iniciar aquí todo el proceso. Esa presión adicional ha contribuido a tensar todavía más un sistema que ya se encontraba al límite.
Examinarse fuera de Valencia: de Alicante a Ourense
Ante la imposibilidad de conseguir fechas razonables en Valencia, muchos aspirantes están optando por desplazarse a otras provincias para examinarse. Alicante se ha convertido en una de las primeras alternativas, pero también reciben candidatos desde Valencia provincias como Albacete, Cuenca o Teruel.
El fenómeno ha empezado incluso a extenderse a destinos mucho más lejanos, como Ourense. Allí, responsables del sector aseguran que están recibiendo personas procedentes de la Comunitat Valenciana, especialmente interesados en permisos para vehículos pesados, como camiones y autobuses, por la urgencia de incorporarse a un puesto de trabajo.
El coste de marcharse a otra provincia para examinarse
El traslado a otra provincia no es una solución sencilla ni barata. Quienes deciden dar ese paso suelen verse obligados a permanecer varios días fuera de casa para realizar prácticas previas y adaptarse al recorrido o al entorno del examen. En algunos casos concentran entre ocho y diez prácticas en muy pocos días.
A eso se añaden los gastos de desplazamiento, alojamiento en hotel u hostal y manutención. Para muchas familias o trabajadores, ese sobrecoste convierte la búsqueda de una cita en otro obstáculo añadido. Por eso, aunque las llamadas a autoescuelas de otras provincias son constantes, no todos los alumnos pueden permitirse finalmente el viaje.
El caso de Luis: dos meses para lograr un teórico en Alicante
Uno de los testimonios que mejor refleja esta situación es el de Luis, un venezolano residente en Valencia. Después de dos meses intentando conseguir una plaza, ha logrado finalmente fecha para realizar el examen teórico en Alicante. Según relata, obtener cita a través de la web de la DGT ha sido una experiencia desesperante.
Luis necesita el permiso para seguir trabajando como comercial. Aunque dispone de permisos de Venezuela y de Estados Unidos, esos documentos no le sirven en su situación actual. Acudió a la autoescuela el 7 de enero y, desde el primer momento, le advirtieron de que, con suerte, podría tener el carnet a finales de año.
Las autoescuelas piden más personal y un cambio de modelo
El sector reclama una reacción urgente por parte del Gobierno para reforzar plantillas y frenar unas listas de espera que, según denuncian, siguen creciendo cada mes. Las autoescuelas valencianas sostienen que cada mes se suman alrededor de mil personas más que no pueden obtener el permiso en plazos razonables.
Junto al refuerzo de personal, también plantean una reforma del sistema. Ponen como ejemplo modelos europeos como el de Portugal, basado en una fórmula mixta público-privada, o el de Alemania, donde el sistema está privatizado bajo control estatal. A su juicio, esos modelos reducen los tiempos de espera sin encarecer el proceso para los alumnos.
Un problema que también ahoga a las autoescuelas
El colapso no solo perjudica a quienes quieren examinarse. Las autoescuelas están viendo cómo no pueden presentar a alumnos que ya están preparados, lo que retrasa cobros, dificulta la planificación y pone en riesgo su viabilidad económica. Tener trabajo y no poder ejecutarlo por el atasco administrativo es, según el sector, una situación cada vez más insostenible.
Algunas autoescuelas advierten ya de cierres por la caída de ingresos, mientras los gastos estructurales siguen siendo los mismos. El bloqueo, por tanto, amenaza con convertirse en un problema aún mayor si continúa debilitando la red de centros que forman a los futuros conductores.
Valencia, ante una crisis que ya desborda sus fronteras
Lo que empezó como una demora puntual se ha transformado en una crisis de movilidad administrativa y laboral. Valencia no solo arrastra una lista de espera desproporcionada, sino que está exportando parte de esa saturación a otras provincias, donde ya empiezan a detectar una presión adicional.
Mientras no lleguen refuerzos o no se revise el sistema, miles de aspirantes seguirán atrapados en una espera que condiciona su empleo, su economía y su día a día. Sacarse el carnet en Valencia ya no depende solo de estudiar o de conducir bien: depende, sobre todo, de encontrar hueco en un sistema colapsado.


