**La Lonja de Pescadores en Valencia: un patrimonio en peligro**
La provincia de Valencia ocupa el tercer lugar en España en cuanto a la cantidad de edificios patrimoniales que figuran en la lista roja de inmuebles en riesgo de desaparición por abandono. Recientemente, la Lonja de Pescadores del Cabanyal ha sido incluida en este listado. Esta estructura, conocida por algunos residentes como “el gran faro del Marítimo”, se mantiene en pie con dificultades debido a complicaciones legales relacionadas con la determinación de la propiedad, lo que ha llevado a que nadie asuma el cuidado del edificio. Solo los vecinos han intervenido, demandando ser reconocidos como propietarios legítimos de la tierra que han ocupado durante generaciones.
El permiso para la construcción de la Lonja en la calle Eugenia Viñes fue otorgado en 1909, con la condición de que la concesionaria Marina auxiliante financiara su edificación. Así, el complejo se dividió en 40 parcelas cuyos socios financiaron a cambio de tener su propia caseta. Tradicionalmente, este espacio ha servido para el resguardo de barcas y redes, además de la venta del pescado. A lo largo del tiempo, las casetas cambiaron de manos, siendo adquiridas por pescadores y utilizadas como viviendas.
La problemática actual se centra en la identificación del legítimo propietario de la lonja, pues las acciones de mantenimiento se han paralizado debido al estatus patrimonial del edificio (categoría 1) que complica las obras necesarias. “Mi bisabuelo fue uno de los fundadores y mi familia lleva cinco generaciones aquí. No quiero irme”, afirma Amparo Oliver, una residente de la lonja quien denuncia la falta de mantenimiento y permisos para reformas. El conflicto sobre la propiedad comenzó por una concesión otorgada “a perpetuidad” por el Ayuntamiento a la Marina auxiliante.
La sociedad Plan Cabanyal-Canyamelar promovió en 2017 un proyecto de rehabilitación del edificio, en coordinación con la Universidad Politécnica de Valencia y el arquitecto Gaspar Muñoz Cosme. Este proyecto fue interrumpido por un litigio presentado por la Sociedad Marina Auxiliante S.L., cuestionando una resolución sobre la caducidad de la concesión, que finalmente la justicia resolvió a favor del Ayuntamiento, confirmando la caducidad de la misma.
El abandono ha continuado debido a la falta de responsabilidad del Ayuntamiento y la concesionaria sobre el mantenimiento. En 2016, vecinos del lugar crearon la plataforma ‘Veïns Units de la Llotja del Cabanyal’ (VULLC), encabezada por Manu Ríos y Adolfo Saez. Este grupo busca el reconocimiento de los residentes como legítimos ocupantes y la conservación del edificio, que es considerado Bien de Relevancia Local.
Los integrantes de VULLC proponen tres soluciones: la rehabilitación de la cubierta, el reconocimiento de la propiedad aérea de cada caseta para sus vecinos, y la venta del suelo. Aseguran no tener intenciones de lucrar con sus hogares. Con el litigio judicial resuelto, el Ayuntamiento debe actuar en la rehabilitación de la lonja.
La actualmente deteriorada Lonja de Pescadores presenta un aspecto de abandono, con desperfectos como paredes desconchadas y una cubierta sin reparar. A pesar de estos impedimentos, los vecinos continúan habitando en el lugar, aunque legalmente no son propietarios. Adolfo Saez destaca que aunque son considerados vecinos para el pago de impuestos, no tienen derechos sobre la tierra.
La Junta de Gobierno sugirió en 2017 un precio de venta para el suelo, pero los residentes de la lonja no pudieron concretar la compra mientras que el resto de la calle es terreno privatizado. En una visita reciente, el concejal de Patrimonio, Juanma Badenas, se comprometió a estudiar soluciones, y los residentes esperan que sus voces sean escuchadas en este proceso legal.