La Plaza del Micalet. Entre toques de campana, bodas y escuradeta

Esta plaza, ya desaparecida, existió como tal al pie de la misma torre del Micalet y de la Puerta de los Hierros, de la Catedral. Antiguamente se llamó de les Cols, así la citó Orellana y por el padre Tosca en su plano. También, debido a la presencia de la popular torre, se tituló plaza del Campanar (consta en un itinerario de un Bando de febrero de 1474) o del Campanario, tal como cita el librero y polifacético autor Joan Timoneda en su obra El Sobremesa y Alivio de caminantes (1569), en el apartado Memoria Valentina, diciendo: Año de mil quinientos treinta y nueve a diecinueve de Julio vaciaron el Micalete (la campana) en la plaza del Campanario

Plaza del Miguelete y l’Escuradeta. Ca. 1963. A. P. R. S.

Así pues, esta plaza tomó el título de la emblemática torre del Micalet, que también tuvo los nombres castellanos de Micalete o Miguelete. No es nada inédito decir que en su terraza se hacían alimaras o ahumadas todos los días al anochecer, al toque de las primeras oraciones, encendiéndose ramos de aliagas, romero o leña, sirviendo como faro que producía las señales luminosas a las embarcaciones que por mar se aproximaban a la ciudad. Igualmente se dispararon fuegos artificiales en distintas celebraciones.

 Así pues, esta plaza tomó el título de la emblemática torre del Micalet, que también tuvo los nombres castellanos de Micalete o Miguelete.

Antiguamente parte de la plaza se renombró de les Gallines. Desembocaban en ella las calles de Bordadores, Micalet, Campaneros y de Zaragoza, estas dos últimas ya desaparecidas al derribar los edificios para ampliar la actual plaza de la Reina.


El Micalet. 1952

El Micalet. 1952. A. P. R. S.

La plaza del Micalet se convirtió en un lugar de funestos sucesos ya que fue el punto donde caían reventadas aquellas personas que decidían suicidarse lanzándose desde lo alto de la torre.

Plaza del Micalet. Peluquería de Carsí. A. P. R. S.

A principios del siglo XX se hallaban establecimientos tales como el Archivo del Cabildo, el armero Pablo Navarro, la tienda de música de Eduardo Serrano, el almacén de Felipe Albiol, el broncista y campanero Joaquín Soto, la casa de orfebrería religiosa Hijos de Manuel Orrico y la barbería de Carsí, hijo del popular Pablo Carsí y Gil, autor de un famoso dietario.

 En este punto siempre hubo un mercadillo de loza fina procedente de Alcora, lo que motivó que allí también se instalara la típica escuradeta en las fiestas del mes de mayo.

 Actualmente en la puerta de los Hierros se esparcen arroz y vivas a la salida de los recién casados. Plaza del Micalet, con sus ecos en el recuerdo.

Nota
A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz.

 

 

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One Response to "La Plaza del Micalet. Entre toques de campana, bodas y escuradeta"

  1. Julio Cob  19 de agosto de 2014 at 12:01

    Torno a la Seo, como epicentro y en alto alto mirador, atento al mar por donde desde Berbería fijaban su atención para esquilmar nuestras tierras, el Micalet, como patrimonio civil, ha sigo el fiel vigilante de la ciudad, en la actualidad y bajo su espadaña, punto de observación para los amantes de un entorno que se pierde lejano diluido por mar y montañas. Pero a sus pies, en la ciudad tranquila y al mismo tiempo bulliciosa, sus gentes han transitado por sus calles y plazas, tanto en cuanto los valencianos ansiosos de lo divino y humano han fortalecido su fe bajo el cimborrio, como igual han procurado sus necesidades en tiendas y comercios al imán de la Catedral. Rafael Solaz, en su recorrido por la historia a la sombra del Micalet, nos rescata su nomenclátor, sus artesanales tiendas y su anecdotario incrustado entre las piedras.

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