6 de octubre de 2026
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La Real Senyera no se coge y se suelta

Hay honores que se reciben. Y hay honores que se llevan para siempre

En Valencia, a martes 6 de octubre de 2026 – Este 9 d’Octubre tendré el privilegio de portar la Real Senyera en la Procesión Cívica de Valencia. Será uno de los momentos más importantes que viviré como valenciano y como concejal de mi ciudad.
Porque ese día no llevaré únicamente una bandera. Llevaré en mis manos siglos de historia. El recuerdo de quienes nos precedieron y la responsabilidad de conservar aquello que hemos recibido para entregárselo a quienes vendrán después.
La Real Senyera no pertenece a un partido, a un gobierno ni a quien tenga circunstancialmente el honor de portarla.
La Real Senyera pertenece a todos los valencianos.
Y por eso quiero dejar clara una cosa.
La Real Senyera no se coge y se suelta según qué parte del recorrido nos guste más o menos.
En 2015, con Ribó en la Alcaldía, se modificó el recorrido y la Real Senyera dejó de entrar en la Catedral. En 2023 recuperamos esa tradición.
Cuando Papi Robles, de Compromís, tuvo el honor de portarla, decidió no introducirla en la Catedral porque aquella parte del recorrido no encajaba con su posición.
Yo lo entiendo exactamente al revés.

A mí no me corresponde coger la historia y hacerme un traje a medida.
Si acepto el honor de portar la Real Senyera, acepto lo que ese honor conlleva. No es la Senyera la que debe acomodarse a las convicciones personales de quien la porta. Es quien la porta quien debe estar a la altura de la Senyera, de su historia y de lo que representa.
Porque con la Real Senyera no caben protocolos a la carta.
Y esto, en realidad, va mucho más allá de una discrepancia política.
Los políticos estamos de paso. No somos propietarios de las tradiciones que recibimos. Nuestra obligación es respetarlas, conservarlas y transmitirlas.
Nuestros padres y nuestros abuelos vieron pasar la Real Senyera antes que nosotros. Muchos llevaron a sus hijos de la mano a verla. Hoy somos nosotros quienes tenemos la responsabilidad de que mañana otros valencianos puedan hacer exactamente lo mismo.
Eso es también el 9 d’Octubre.
Una ciudad entera vuelve la mirada hacia su historia y recuerda de dónde viene.
Y lo hace sin renunciar a lo que somos: valencianos y españoles, con naturalidad, con convicción y sin pedir permiso a nadie para sentirnos orgullosos de nuestra tierra y de nuestra nación.
Porque, al final, no tenemos que elegir.
Ser profundamente valenciano no nos hace menos españoles. Y sentirnos orgullosamente españoles no nos hace menos valencianos.
Valencia forma parte de España y España también forma parte de nuestra historia.

Y el 9 d’Octubre es un día para decirlo sin complejos, pero, sobre todo, para sentirlo.
Cuando llegue el momento de tomar la Real Senyera entre mis manos, pensaré inevitablemente en muchas personas.
En mi familia. En quienes ya no están.
Y en tantos valencianos anónimos que nunca ocuparán un cargo público ni aparecerán en una fotografía, pero que levantan Valencia cada mañana con su trabajo, su esfuerzo y sus familias.
Ellos son Valencia.
Y representarles durante esos minutos será difícil de explicar con palabras.
Porque los cargos pasan. Los nombres pasan. Nosotros pasamos.
Valencia permanece.
España permanece.
Y la Real Senyera permanece.
Por eso, cuando este 9 d’Octubre tome la Real Senyera entre mis manos, no decidiré hasta dónde la llevo. Ese honor no me pertenece y ese recorrido tampoco está a mi disposición.
La llevaré por las calles de Valencia, al interior de la Catedral, ante Jaume I y de regreso al Ayuntamiento.
Sin atajos. Sin excepciones. Sin protocolos a la carta.
Porque quien tiene el privilegio de portar la Real Senyera no está llamado a cambiarla, interpretarla ni acomodarla a sus preferencias.

Está llamado a respetarla.
Durante unas horas la llevaré yo.
Pero no será mía.
Será la misma Real Senyera que recibimos de quienes estuvieron antes que nosotros y que tenemos el deber de entregar, intacta en su significado y respetada en su tradición, a quienes vendrán después.
Ese es, para mí, el verdadero honor.
Recibirla. Portarla. Respetarla. Y devolverla sabiendo que durante unas horas he tenido entre mis manos algo que pertenece a todos los valencianos.
Porque si algo tengo claro es que la historia no se lleva a la carta.
La Real Senyera se porta como merece:
ENTERA.

José Gosálbez Payá
Portavoz del Grupo Municipal VOX
Ayuntamiento de Valencia

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