El anuncio del proceso de regularización impulsado por el Gobierno ha provocado en los últimos días una avalancha de personas en consulados y oficinas municipales de la Comunitat Valenciana, especialmente en Alicante y València, donde se están repitiendo escenas de largas colas desde primera hora de la mañana.










Uno de los puntos más afectados es el consulado de Argelia en Alicante, donde cientos de ciudadanos se concentran a diario con la intención de obtener la documentación necesaria para iniciar los trámites. La mayoría acude sin cita previa, lo que genera esperas prolongadas y una elevada sensación de incertidumbre entre los asistentes.
Saturación de servicios y desinformación
Desde el entorno consular se insiste en que solo se atiende a quienes tienen cita asignada, aunque muchos desconocen este requisito y se desplazan igualmente por miedo a perder la oportunidad de regularizar su situación.
La amplia jurisdicción del consulado, que incluye varias comunidades autónomas además de Ceuta y Melilla, ha convertido la sede alicantina en uno de los principales focos de presión administrativa en estos días.
Los ayuntamientos, en primera línea
La situación se ha trasladado también a los servicios municipales, especialmente a las oficinas de padrón, donde se han incrementado notablemente las consultas relacionadas con el proceso.
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha reclamado al Ejecutivo una mayor coordinación institucional y directrices claras para evitar el colapso de los servicios locales.
Según ha explicado, los ayuntamientos están actuando como primera puerta de entrada informativa, pese a que la competencia corresponde al Gobierno central:
“Somos la administración más cercana y por eso la gente acude a nosotros, pero sin una hoja de ruta clara es muy difícil gestionar esta situación”.
Incertidumbre y efecto embudo
El principal problema, según fuentes municipales, es que el proceso aún se encuentra en fase de tramitación y no existe un protocolo definitivo, lo que ha generado un “efecto embudo” en los primeros puntos de contacto con la Administración.
Mientras no se publiquen instrucciones oficiales unificadas, se prevé que las colas continúen creciendo tanto en consulados como en oficinas públicas, alimentadas por la expectativa de regularización y la falta de información concreta sobre plazos y requisitos reales.
En paralelo, las fuerzas de seguridad mantienen dispositivos básicos de control para evitar incidentes, aunque hasta el momento la situación se está desarrollando con normalidad, a pesar de la evidente saturación del sistema.