Más de la mitad de las personas con daño cerebral adquirido en la Comunidad Valenciana experimentan soledad no deseada, según un estudio reciente. Esta situación es especialmente patente entre los jóvenes que enfrentan modificaciones drásticas en su vida personal y laboral.
Para los familiares de personas con daño cerebral, el 59,5% relata un incremento de la soledad desde que surgió la lesión. Aunque las mujeres experimentan más esta soledad, son los hombres quienes enfrentan mayores dificultades para expresar y buscar ayuda. Factores como la economía, las relaciones sociales y la salud agravan esta percepción. Entre las personas encuestadas, el 39,13% presenta discapacidades superiores al 65% y el 30,43% supera el 33%, mientras que el 26% espera una valoración.
El análisis, titulado ‘Soledad no deseada y DCA’, fue elaborado por Marta Climent, trabajadora social de la asociación Daño Cerebral Valencia, y Paula Rodríguez, neuropsicóloga de Daño Cerebral Alicante. Este documento se presentó en la VIII Jornada de DCA “Una vida social activa tras el DCA”, organizada por la federación Daño Cerebral Comunitat Valenciana.
“En el Día de la Discapacidad, queremos destacar la soledad no deseada en personas con daño cerebral adquirido y sus familias. El impacto del DCA es tan profundo que aumenta el aislamiento y dificulta la inclusión social”, afirmó Daniel Abad, coordinador de Daño Cerebral Comunitat Valenciana. Subrayó la necesidad de políticas que promuevan el ocio inclusivo y brinden respiro tanto a los afectados como a sus familias.
El informe revela que el 53% de las personas con DCA en la Comunidad Valenciana se siente sola sin quererlo. El 65,22% tiene menos vínculos familiares de los deseados, especialmente entre los hombres (81,82%) en comparación con las mujeres (50%). Asimismo, el 56,62% califica su relación familiar de regular a mala y el 57,69% comparte esta percepción sobre sus amistades. Un 69,56% siente vacío, pese a que el 72,2% recibe apoyo cuando lo requiere. Además, el 43,86% experimenta soledad no deseada de manera frecuente.
Las causas de DCA incluyen el ictus, traumatismos craneoencefálicos y tumores cerebrales, entre otras, resultando en múltiples secuelas que afectan movilidad, comunicación y otros aspectos cognitivos. Esta pluridiscapacidad condiciona la vida diaria de los afectados.
Dentro de las familias, el 59,5% manifiesta soledad desde el diagnóstico del ser querido con daño cerebral. El 38% desearía más lazos familiares, con cifras del 57,14% respecto a amistades. Para las mujeres, estos porcentajes se elevan significativamente, mientras que los hombres se ubican en un 37,5% y 29,9%, respectivamente.
El 57,88% de los familiares siente algún grado de vacío. Aunque un 37,6% se siente ocasionalmente solo, esta cifra se incrementa al 53,33% para hombres y disminuye al 21% en mujeres. Las mujeres reportan más soledad constante (39%) comparado a los hombres (11,48%). Además, el 48,1% de los familiares carece de personas en quienes confiar.
Condiciones económicas, salud percibida y calidad de relaciones personales están estrechamente ligadas a la soledad. Aquellos con mayor estabilidad financiera y relaciones satisfactorias experimentan menos soledad no deseada. La tecnología, aunque podría mitigar el aislamiento, también limita los encuentros presenciales.
Este contexto resalta el profundo impacto emocional y social del daño cerebral adquirido, complicando la inclusión laboral y social. Las intervenciones sugeridas buscan abordar esta soledad mediante programas psicosociales, fortalecimiento de redes, apoyo a familias y uso responsable de la tecnología.
La federación Daño Cerebral Comunitat Valenciana, establecida en 2010, agrupa diversas asociaciones en la comunidad para representar y apoyar a las personas con DCA y sus familias, participando activamente en el diseño de estrategias de atención al DCA desde 2017.