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Aunque ya han sido declarados oficialmente fallecidos, el compromiso de los equipos de rescate no cesa
Han pasado ya casi seis meses desde la dana del 29 de octubre, pero para algunas familias el tiempo sigue congelado. Tres personas siguen desaparecidas. Tres historias sin final. Y en ese silencio, solo una certeza reconforta a sus seres queridos: la UME (Unidad Militar de Emergencias) sigue buscando.
Ni los dias festivos de Semana Santa han frenado la labor de los equipos desplegados en barrancos, caminos rurales y zonas de dificil acceso. “Seguiremos mientras haya una posibilidad de encontrarles”, dicen, y lo demuestran con hechos. Esta semana han publicado un video que pone rostro a esa promesa.
Tres nombres, tres ausencias que duelen
Las imagenes muestran un despliegue tecnico y humano. Drones, perros rastreadores, personal experto y una voluntad firme. Todo por Francisco, José Javier y Elisabeth:
- Francisco Ruiz, de 64 años, desaparecio en Montserrat tras conseguir que sus dos nietos subieran al techo del coche antes de que el agua se lo llevara. Salvó vidas. Dio todo.
- José Javier Vicent, de 56, viajaba por Pedralba con su hija. Ella fue localizada sin vida. Él aún no.
- Elisabeth Gil, de 37 años, desapareció en Xest. Aquel dia salió de casa, pero nunca regresó.
Son ausencias que no caben en una cifra, que no se archivan con una sentencia. Porque aunque el pasado 29 de enero los juzgados hayan expedido las certificaciones de fallecimiento conforme al Código Civil, sus familias siguen esperando un cuerpo que abrazar, un lugar donde llorar, una despedida real.
Buscar sin pausa, incluso cuando la ley ya no obliga
La ley fija un plazo de tres meses para poder declarar fallecida a una persona desaparecida en un desastre. Y ese plazo se cumplió. Pero los militares no trabajan solo por ley. Trabajan por humanidad.
El mensaje de la UME es claro: no abandonamos. Mientras haya una posibilidad, seguiremos buscando entre barro, zarzas y caudales secos. Aunque ya no haya cámaras. Aunque el foco mediático se haya movido.
La dignidad no prescribe
En un contexto donde otras instituciones han sido criticadas por su gestion, la continuacion de la busqueda por parte de la UME ha devuelto esperanza a familias que conviven con la incertidumbre. En palabras de un familiar de una de las desaparecidas:
“Ya no se trata de encontrar vida. Se trata de cerrar una herida. Y ellos lo entienden.”
Porque dar con el cuerpo de un ser querido no es solo un hecho simbolico: es un acto de justicia emocional. Es la diferencia entre el duelo y el limbo.
Una Semana Santa con botas, mapas y silencio
Mientras la mayoria de la poblacion disfruta de dias de descanso, otros patrullan los margenes del rio Magro, revisan las sendas de Pedralba o vuelven al punto cero en Xest.
Son los mismos hombres y mujeres que se desplegaron el dia de la tragedia. Y que, lejos de dar por cerrado el caso, siguen alli. A veces sin noticias. Otras, con pequeños hallazgos. Pero siempre con respeto. Y sin prometer lo imposible, pero sin renunciar a intentarlo.
Conclusiones: el valor de seguir, cuando todo el mundo se ha ido
En tiempos donde la politica discute sobre normas, custodias y grabaciones, hay algo que no se discute: la entrega de quienes siguen buscando. La UME no solo rastrea tierra. También sostiene a las familias en su espera. Les dice, sin palabras, que no estan solas.
Y eso, en momentos como este, vale tanto como encontrar una respuesta.