La violencia en Malí lleva a miles de personas a huir a Burkina Faso

b_400_275_16777215_0___images_stories_2018_04_burkina_faso_acnurGINEBRA, Suiza, (ACNUR/UNHCR).- ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está alarmada por el recrudecimiento de la violencia entre comunidades en el centro de Malí, que en las últimas semanas ha llevado a unas 3.000 personas a huir al país vecino, Burkina Faso.

Decenas de personas han perdido la vida en los enfrentamientos entre las comunidades de Dogon y Peul desde febrero, mientras sus casas y posesiones han sido destruidas, principalmente en la zona de Koro, en la región de Mopti, en el centro de Malí.

Esta ola de violencia ha llevado a más de 3.000 personas a cruzar la frontera hacia la región norte, en Burkina Faso, entre mediados de febrero y principios de abril. Los recién llegados se suman a los aproximadamente 24.000 refugiados malienses que han encontrado refugio en Burkina Faso desde el inicio del conflicto en 2012.

Con el repunte de la violencia extremista y entre comunidades, ACNUR teme ahora más desplazamientos y un aumento de las necesidades de ayuda humanitaria.

Entre los recién llegados a Burkina Faso hay 2.000 ciudadanos malienses y 1.000 burkineses que vivían en Malí desde hace años. Temerosos de viajar por carretera, por miedo a ser secuestrados o asesinados, muchos han llegado a través de pasos fronterizos no oficiales, ya sea a pie o en vehículos ligeros.

Estos nuevos desplazamientos añaden más presión a los retos que afronta la población de la región, tales como la falta de lluvia que afecta a los cultivos, o la saturación de las infraestructuras sanitarias, que además padecen escasez de medicamentos y facultativos.

Acogidos por amigos o familiares, los recién llegados se instalan en áreas de difícil acceso. ACNUR está recomendando a los recién llegados que se trasladen a campamentos más alejados de la frontera, donde podrían registrarse y tener acceso a servicios sociales básicos.

Esto también les proporcionaría una mejor protección, ya que la inseguridad está aumentando en el norte del país, registrándose incidentes recurrentes relacionados con delincuencia y violencia en las zonas que acogen a los refugiados malienses. En esta zona los refugiados malienses no cuentan con posibilidades de trabajo para mantenerse y los padres tienen miedo de enviar a sus hijos a la escuela.

La inseguridad en el norte de Burkina Faso también ha generado desplazamiento interno. Varios miles de burkineses de la provincia de Soum, en la región del Sahel, habrían abandonado sus hogares para huir hacia el sur o hacia el este dentro de las fronteras del país.

Junto a las autoridades del país, ACNUR está trabajando para reubicar en zonas seguras a los refugiados instalados en asentamientos espontáneos. ACNUR también está trabajando para ofrecer asistencia a personas vulnerables como ancianos, mujeres solas o niños. Entre las necesidades urgentes figuran la distribución de artículos de primera necesidad y la provisión de apoyo a largo plazo, especialmente para los jóvenes.

Actualmente, la operación de ACNUR en Burkina Faso sólo ha recibido un 8% de financiación necesaria. Además, se necesitan 22,9 millones de dólares adicionales para ofrecer ayuda en 2018.

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