Titular: Boira subraya la vitalidad de Valencia y su resistencia a una visión dominante
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Josep Vicente Boira, mientras disfruta de un café en el Mercado Colón, reflexiona sobre el monumental trabajo que tiene entre manos: “Si hubiera sabido dónde me metía…”. Se refiere a su recién publicado libro ‘Valencia. La ciudad’, de la editorial Tirant. Boira, quien ha sido coordinador del Gobierno para el desarrollo del Corredor Mediterráneo y un alto cargo en el Consell durante la presidencia de Ximo Puig, presenta en esta obra un exhaustivo estudio sobre la historia de su ciudad natal, Valencia, desde sus orígenes hasta su presente y futuro.
Al preguntarle si el libro responde a una inquietud personal o a un encargo editorial, Boira responde que es una combinación de ambas. Siempre ha sentido un gran amor por Valencia y desea difundir cómo es esta ciudad tan poco conocida. A lo largo de su investigación, Boira ha descubierto que incluso entre los valencianos la ciudad es poco conocida.
La memoria urbana es algo que preocupa profundamente a Boira. Considera que las ciudades que mantendrán su relevancia en el siglo XXI son aquellas capaces de preservar su memoria. Valencia, con sus más de dos mil años de historia, ofrece una narrativa rica y variada que debe ser comprendida para entender su complejidad. La obra busca recuperar esta memoria urbana y ofrecer una visión integral de la ciudad tanto a residentes como a interesados en su historia.
Boira describe a Valencia como una ciudad con múltiples facetas, difícil de definir con una sola palabra. Entre sus identidades se encuentran la Valencia marítima, la de la huerta y la del Turia, cada una con sus propias dinámicas culturales. Esta variedad, según él, ha evitado que una visión única domine la ciudad, un rasgo distintivo que considera una ventaja.
El auge turístico de Valencia en los últimos años ha revelado elementos patrimoniales y artísticos antes subestimados. Boira menciona el caso del Cabanyal, un barrio que él conoce bien y en el que muestra un orgullo por su reconocimiento actual, aunque también preocupa la uniformización y la turistificación.
En cuanto a los orígenes de Valencia, Boira señala que su ubicación fluvial fue crucial. Los romanos eligieron establecerse en la única elevación del entorno, lo cual protegía la ciudad de las inundaciones del Turia. Valencia nació como un enclave fluvial, pero desde el principio su combinación fluvial-marítima fue reconocida como estratégica.
El desarrollo contemporáneo de Valencia, con la construcción del Ensanche y los fracasos en las reformas del centro histórico, refleja tanto éxitos como aprendizajes. Boira subraya que las intervenciones urbanas tienen un impacto duradero y aboga por la reflexión y el sosiego en la toma de decisiones.
Observa que en los años 70, Valencia estuvo al borde de perder bienes patrimoniales importantes como la Estación del Norte y destaca el papel de la presión social para salvaguardar la ciudad. Este episodio refleja la importancia de considerar las intervenciones urbanísticas con cuidado.
Con respecto a los cambios desde la primera edición de su libro en 2011, menciona el impacto del turismo, la vivienda y la movilidad como temas emergentes. Estos, junto al debate sobre el área metropolitana, son, según Boira, los desafíos que definirán el futuro de Valencia.
Finalmente, Boira reflexiona sobre el impacto de la dana, enfatizando la necesidad de un enfoque metropolitano para abordar los desafíos actuales y propone que Valencia lidere este proceso de reconstrucción.