Josep Vicente Boira, geógrafo y coordinador del Gobierno para el desarrollo del Corredor Mediterráneo, reflexiona sobre la ciudad de Valencia durante una conversación en el Mercado Colón. Autor del libro ‘Valencia. La ciudad’, recientemente revisado y editado por Tirant, Boira comparte su entusiasmo por la ciudad donde nació en 1963 y se centra en su historia y evolución. Publicado originalmente en 2011, este trabajo ofrece ahora una perspectiva renovada sobre el pasado, presente y futuro de Valencia.
Al hablar de su obra, Boira explica que este libro nace tanto de una inquietud personal como de un encargo editorial. Expresa su amor por Valencia, una ciudad que considera poco conocida tanto dentro como fuera de España. Subraya la importancia de preservar la memoria urbana, una tarea pendiente que podría generar un hilo conductor desde su fundación romana hasta nuestros días. Según él, en una época donde la comprensión cabal del mundo es fragmentada, las ciudades con una memoria viva son las que prosperarán.
Boira describe a Valencia como una ciudad con múltiples facetas: la marítima, la de la huerta y la del Turia, cada una con dinámicas culturales distintas. La vitalidad de Valencia, dice, ha evitado la imposición de una visión única sobre la ciudad, lo que considera una ventaja. Junto a otras ciudades europeas de tamaño medio, Valencia está adquiriendo un perfil contemporáneo y atractivo, lo que también potencia su vertiente turística.
Al reflexionar sobre el Cabanyal, Boira admite tener sentimientos encontrados: orgullo por su reconocimiento actual y preocupación por la turistificación y gentrificación que podrían cambiar la esencia del barrio. En cuanto a la comprensión de la ciudad, destaca que Valencia tiene una pequeña topografía ligada al Turia, elemento que los romanos aprovecharon para protegerse de las riadas.
Boira señala que la historia de Valencia es una mezcla de éxito, como el Ensanche, y de fracaso, como la reforma interior que nunca se completó. Resalta la importancia de tomar decisiones reflexivas sobre el desarrollo urbano de cara al futuro, dado que estas decisiones influenciarán a generaciones venideras.
Recuerda momentos críticos de la década de 1970, como el plan para demoler la Estación del Norte, que finalmente no se llevó a cabo gracias a la presión social. Eso, afirma, es una lección de cómo la ciudad debe ser preservada.
A lo largo de los años, Boira ha notado nuevos atributos en Valencia, como el auge del turismo, y problemáticas emergentes como la vivienda y la movilidad. Además, plantea que la reciente dana subraya la necesidad de una gestión metropolitana de la ciudad que tome en cuenta los riesgos naturales y la interdependencia con el entorno.
Finalmente, Boira sugiere que Valencia debe liderar un proceso de reconstrucción territorial con una perspectiva metropolitana después de la dana, mirando al futuro con humildad y visión amplia.