El Mecanismo de Equidad Intergeneracional aumentará hasta el 1% de la base de cotización, mientras que los salarios que superen la base máxima afrontarán también una mayor cuota de solidaridad
Las nóminas volverán a soportar una subida de las cotizaciones sociales a partir del 1 de enero de 2027. No se trata de una medida anunciada ahora ni de un cambio inesperado: el incremento forma parte del calendario aprobado en la reforma del sistema de pensiones y recogido en la legislación de la Seguridad Social.
El principal cambio llegará a través del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización creada para reforzar financieramente el sistema público de pensiones ante el progresivo envejecimiento de la población.
En 2026, el MEI representa el 0,90% de la base de cotización. En 2027 aumentará hasta el 1%.
Sin embargo, ese porcentaje no se descontará íntegramente de la nómina del empleado. Del 1% establecido para 2027, el 0,83% corresponderá a la empresa y el 0,17% al trabajador.
El calendario está expresamente recogido en el Real Decreto-ley 2/2023: el MEI comenzó en el 0,60% en 2023, ha ido incrementándose progresivamente y llegará al 1% en 2027.
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¿Cuánto supondrá realmente para la nómina?
Para saber el efecto sobre el trabajador hay que fijarse en su base de cotización, no simplemente en el salario que recibe finalmente en su cuenta bancaria.
En 2026, el empleado soporta un MEI del 0,15%. En 2027 pasará al 0,17%.
Esto significa que el incremento directo para el trabajador será de 0,02 puntos porcentuales.
Por ejemplo, sobre una base de cotización de 2.000 euros mensuales, la aportación del trabajador al MEI pasaría aproximadamente de 3 euros al mes en 2026 a 3,40 euros en 2027.
La diferencia sería de unos 40 céntimos mensuales, alrededor de 4,80 euros anuales, si la base permaneciera constante durante todo el año.
Con una base de 3.000 euros mensuales, se pasaría de unos 4,50 euros a 5,10 euros mensuales, una diferencia aproximada de 60 céntimos al mes.
Por tanto, hablar de una caída generalizada y elevada del salario puede llevar a una impresión equivocada: el impacto directo de esta subida concreta del MEI sobre una nómina media será reducido en términos mensuales, aunque se suma al conjunto de cotizaciones soportadas por trabajadores y empresas.
Las empresas asumirán la mayor parte
La mayor parte del MEI continuará recayendo sobre las empresas.
En 2026 aportan el 0,75% de la base de cotización y en 2027 pasarán a asumir el 0,83%.
La subida empresarial será, por tanto, superior a la que experimentará directamente el trabajador.
Esto significa que el incremento de las cotizaciones no debe analizarse únicamente por lo que desaparece del salario neto del empleado. También supone un aumento del coste laboral soportado por las empresas por cada trabajador contratado.
Los salarios más altos tendrán otra subida: la cuota de solidaridad
El MEI no será el único cambio en 2027.
Los trabajadores cuyas remuneraciones superen la base máxima de cotización están sujetos desde 2025 a la denominada cotización adicional de solidaridad.
A diferencia del MEI, esta cotización no afecta a todos los salarios, sino únicamente a la parte de la remuneración que excede la base máxima establecida cada año por la Seguridad Social.
También tiene establecido un calendario progresivo de incrementos.
Para 2027, los tipos previstos serán:
- 1,38% para la parte del salario situada entre la base máxima y un 10% por encima de ella.
- 1,50% para la parte comprendida entre un 10% y un 50% por encima de la base máxima.
- 1,75% para las remuneraciones que excedan ese último tramo.
El calendario completo de esta cotización está establecido legalmente y continuará aumentando progresivamente hasta alcanzar en 2045 tipos del 5,5%, 6% y 7%, respectivamente.
¿Para qué sirve el Mecanismo de Equidad Intergeneracional?
El MEI forma parte de las medidas adoptadas para afrontar uno de los grandes desafíos de las próximas décadas: financiar el sistema público de pensiones a medida que aumenta el número de jubilados y la esperanza de vida.
Por eso se trata de una cotización finalista y no de una reducción arbitraria aplicada a las nóminas.
Su diseño establece además una senda creciente: después del 1% previsto para 2027 continuará aumentando hasta alcanzar el 1,2% en 2029, porcentaje que se mantendrá desde 2030 hasta 2050 según el calendario actualmente vigente.
Más cotizantes, pero también mayores necesidades de financiación
La subida llega en un momento en el que España registra cifras históricas de afiliación.
Los últimos datos disponibles desmienten la idea de que haya cada vez menos personas trabajando. La Seguridad Social superó en julio de 2026 los 22,5 millones de afiliados en la serie diaria, mientras que la afiliación desestacionalizada había aumentado en casi 612.000 trabajadores durante el último año.
La cuestión de fondo es diferente: España tiene más trabajadores cotizando, pero también afronta el progresivo incremento del gasto asociado a las pensiones y al envejecimiento demográfico.
El debate no está, por tanto, únicamente en cuántas personas trabajan, sino en cuántos ingresos necesitará el sistema para pagar las pensiones presentes y futuras y cómo se distribuye ese esfuerzo entre trabajadores, empresas y rentas más elevadas.
Una subida pequeña en la nómina, pero dentro de un incremento progresivo
Para la mayoría de trabajadores, el salto del MEI del 0,90% al 1% no provocará por sí solo una gran reducción de su salario neto en enero de 2027.
Lo relevante es que representa un nuevo escalón dentro de un calendario de incrementos ya aprobado.
El trabajador aportará algo más, la empresa también pagará más por cada empleado y quienes perciban salarios superiores a la base máxima afrontarán, además, el incremento de la cuota de solidaridad.
Así, 2027 volverá a comenzar con un aumento de las cotizaciones sociales, aunque su impacto será muy diferente dependiendo del salario y de si se analiza únicamente lo descontado de la nómina o el coste total que soportan trabajador y empresa.