Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos han abierto una nueva etapa en la era Trump: los demócratas han logrado hacerse con la mayoría en la Cámara de Representantes en los comicios celebrados este martes y, aunque el Senado seguirá en manos republicanas, podrán no solo entorpecer la agenda legislativa del presidente, sino también elevar el control sobre su labor, incluyendo la investigación parlamentaria de asuntos tan controvertidos como su posible implicación en la trama rusa.
Aunque el recuento sigue en marcha, las proyecciones elaboradas por los medios estadounidenses dan por hecho que los demócratas recuperan, ocho años después, la mayoría en la cámara baja del Congreso, al arrebatar entre 25 y 26 escaños a los republicanos, que, hasta ahora, tenían 235 escaños por 193 de la oposición. A cambio, el partido de Trump consigue ampliar su mayoría en el Senado.
En el bando demócrata, por el contrario, la sensación era de victoria: “Mañana será un nuevo día para el país”, ha proclamado Nancy Pelosi, su líder en la Cámara de Representantes, que aspira a recuperar el cargo de speaker o presidenta de la cámara que perdió hace ocho años, y que ya ha dejado claras las intenciones de su partido: “Le vamos a exigir al presidente Trump que rinda cuentas”.
Por el momento, Trump ha telefoneado a Pelosi para felcitarle por el triunfo de su partido en la cámara baja del Congreso, según ha revelado la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, que no ha revelado el contenido de la conversación. No ha sido la única llamada del presidente, que también ha hablado con otros líderes republicanos y demócratas sobre los resultados electorales.