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La financiación de la educación superior se ha cuadruplicado en una década, según Asufin, mientras matrícula, vivienda, transporte y manutención elevan el coste para muchas familias
Cada vez más familias recurren a préstamos para poder afrontar el coste de los estudios superiores. La financiación destinada a universidad y formación de posgrado se ha cuadruplicado durante la última década y ya representa el 14,2% del conjunto de los créditos al consumo, según el balance histórico de la Asociación de Usuarios Financieros, Asufin.
El inicio del curso universitario vuelve a poner sobre la mesa el coste que supone estudiar, especialmente para quienes deben desplazarse fuera de su localidad de residencia.
A la matrícula se suman gastos como el material, el transporte, la manutención y, en muchos casos, el alojamiento.
La vivienda puede convertirse en el principal gasto
El coste de los estudios no depende únicamente del precio de la matrícula.
En determinados másteres, esta puede alcanzar los 15.000 euros, pero para los estudiantes que viven fuera de casa el alojamiento y los gastos cotidianos pueden representar una parte todavía mayor del presupuesto.
Esta combinación de costes explica, según los datos difundidos, que cada vez más hogares tengan que buscar fórmulas adicionales de financiación.
Las becas continúan siendo clave para muchos estudiantes
Las ayudas públicas siguen desempeñando un papel importante para poder continuar los estudios.
Paula Romar, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, ha explicado que puede afrontar su formación gracias a una beca del Ministerio.
Por su parte, Carla Vareas, que estudia Ingeniería Biomédica en la Universitat de València, asegura que no podría asumir los gastos derivados de sus estudios, los desplazamientos y la manutención sin el apoyo económico de sus padres.
Son dos ejemplos de situaciones en las que la financiación familiar y las becas resultan determinantes.
Ayudas de emergencia cuando no llegan las becas
Las universidades también cuentan con mecanismos dirigidos a estudiantes que atraviesan dificultades económicas.
En la Universidad de Alicante, por ejemplo, existen ayudas de emergencia destinadas a quienes, pese a haber recibido otras ayudas, siguen sin poder cubrir todos los gastos.
La vicerrectora Diana Jareño explica que estas ayudas están pensadas precisamente “para todos aquellos que no llegan pese a haberse beneficiado de otras”.
El crédito gana peso en la financiación de los estudios
El dato de Asufin refleja un cambio significativo en la forma en la que algunas familias afrontan la educación superior.
Los préstamos destinados a este fin han multiplicado por cuatro su peso en una década y representan ya el 14,2% del crédito al consumo.
El incremento coincide con un escenario en el que el presupuesto universitario no termina en la matrícula y en el que alojamiento, desplazamientos y manutención pueden convertirse en una carga económica relevante para los hogares.




