Mucho antes de que Halloween popularizara los monstruos del cine, los pueblos valencianos ya tenían sus propias criaturas terroríficas. Caballos envueltos en llamas recorrían las montañas de Alicante, extraños seres acechaban a los niños desde los tejados y un supuesto dragón aterrorizaba a los habitantes de València. Estas historias, transmitidas durante generaciones, forman parte de un patrimonio cultural que todavía se está recuperando.
Cuando caía la noche y las calles de los pueblos quedaban a oscuras, las familias valencianas se reunían alrededor del fuego para contar historias.
Algunas hablaban de criaturas que vivían en los barrancos, otras de espíritus condenados a vagar eternamente y muchas estaban protagonizadas por seres capaces de llevarse a los niños que desobedecían a sus padres.
No existían televisores ni teléfonos móviles. La tradición oral era una de las principales formas de entretenimiento.
Así sobrevivieron durante siglos algunos de los personajes más extraordinarios del imaginario popular valenciano.
Hoy conocemos sus nombres gracias al trabajo de investigadores, escritores y recopiladores de relatos tradicionales.
La Guia inacabada de la fantasia valenciana, publicada en 2022 por L’ETNO, Museu Valencià d’Etnologia, reúne buena parte de este patrimonio.
La obra fue escrita por Joan Borja, Francesc Gisbert y Víctor Labrado, con ilustraciones de Marc Bou.
Sus páginas recuerdan que València, Alicante y Castellón cuentan con un universo mitológico propio, mucho más amplio que las figuras populares que habitualmente asociamos con las historias de miedo.
Índice de contenidos
1. La Haqueta de Foc: el caballo en llamas que recorría la sierra de Mariola
En las montañas de Alicante, especialmente en la sierra de Mariola y el valle de Biar, se conserva la leyenda de un caballo sobrenatural que galopaba durante la noche envuelto en fuego.
Era conocido como la Haqueta de Foc.
Según la tradición, su aparición iluminaba los caminos con un resplandor que podía divisarse desde las poblaciones cercanas.
En algunas versiones, el animal corría completamente solo. En otras, llevaba sobre su lomo a un jinete igualmente envuelto en llamas.
La identidad del misterioso personaje se ha perdido en buena parte de las narraciones conservadas.
Sin embargo, distintos investigadores relacionan esta figura con el motivo legendario del jinete condenado a cabalgar eternamente como castigo por sus malas acciones.
El profesor y escritor Joan Borja ha estudiado esta tradición y ha destacado su relación con el mito del Comte Arnau, presente en otras regiones del ámbito lingüístico catalán.
La historia de la Haqueta de Foc muestra cómo una misma creencia podía adoptar formas diferentes según el territorio.
En algunos pueblos se interpretaba como la aparición de un alma en pena; en otros, como un presagio sobrenatural.
No existen pruebas de que semejante criatura haya existido realmente. Su importancia reside en la transmisión de la leyenda y en su vinculación con el paisaje de Mariola.
2. La Quarantamaula: el monstruo que cambiaba de aspecto y se llevaba a los niños
Pocas criaturas valencianas resultan tan difíciles de describir como la Quarantamaula.
También recibe nombres como Corantameula, Cucamaula o Quicamaula.
Lo extraordinario es que su aspecto cambia considerablemente de una localidad a otra.
En Tibi, en la provincia de Alicante, la tradición describe un ser monstruoso con características humanas y de gallina.
Tenía parte del cuerpo cubierta de plumas, patas largas y un cuello que recordaba al de un buitre.
Según los relatos populares, se escondía entre los cañaverales cercanos al pantano.
En cambio, en la Vall d’Albaida la Quarantamaula podía adoptar la apariencia de una bruja o de un gato.
En estas versiones, la criatura recorría los tejados durante la noche, provocaba ruidos y arrojaba piedras contra las ventanas.
Su objetivo era asustar a las familias y llevarse a los niños desobedientes.
La amenaza formaba parte de las expresiones que los adultos utilizaban para conseguir que los pequeños se acostaran o respetaran determinadas normas.
Una conocida cantinela valenciana dice:
«La Quarantamaula va per les teulades, agarrant xiquets i tirant cudolades».
La expresión describe a la criatura recorriendo los tejados, agarrando niños y lanzando piedras.
El investigador Joan Borja documentó estas diferencias territoriales en un artículo publicado en Alicante Plaza en 2017.
La Quarantamaula es un ejemplo de los llamados espantacriatures, seres imaginarios empleados tradicionalmente para provocar miedo entre los niños.
3. El Trib Reial: los vecinos condenados a bailar durante toda la eternidad
En la comarca alicantina del Comtat se conserva una leyenda en la que la diversión acaba convirtiéndose en un castigo eterno.
Se trata del Trib Reial.
La historia habla de un grupo de vecinos que celebraba una fiesta entre música, canciones y bailes.
Durante la celebración pasó junto a la vivienda un cortejo fúnebre.
Según las normas sociales y religiosas de aquel tiempo, lo habitual habría sido interrumpir la música y guardar silencio como señal de respeto.
Sin embargo, los participantes continuaron bailando.
La tradición cuenta que aquella falta de consideración provocó un castigo sobrenatural.
Los vecinos quedaron condenados a recorrer eternamente los caminos, montañas y campos, atrapados en una danza interminable.
Desde entonces, algunas narraciones aseguran que en determinadas noches todavía puede escucharse su música.
La leyenda ha sobrevivido hasta nuestros días y ha inspirado nuevas creaciones artísticas.
En junio de 2026, el Esbart Sant Cugat estrenó el espectáculo Condemnades a dansar, una propuesta coreográfica inspirada precisamente en el Trib Reial.
La historia demuestra cómo los antiguos relatos populares podían utilizarse para transmitir normas de convivencia y respeto hacia los muertos.
4. El Drac del Patriarca: el monstruo valenciano que sí dejó un cuerpo real
De todas las criaturas de esta recopilación, el Drac del Patriarca presenta una particularidad extraordinaria.
En València existe realmente un animal disecado que dio origen a una famosa leyenda.
Se encuentra en el Real Colegio Seminario del Corpus Christi, conocido popularmente como el Colegio del Patriarca.
En una de sus paredes cuelga un gran caimán que durante generaciones despertó el miedo y la curiosidad de los visitantes.
Según la tradición, hace muchos siglos apareció en las aguas del río Turia un monstruo que atacaba a quienes se acercaban a sus orillas.
Numerosos hombres intentaron acabar con él, pero ninguno consiguió vencerlo.
Finalmente, un condenado a muerte se ofreció a enfrentarse al animal a cambio de obtener la libertad.
Para conseguirlo, preparó una armadura cubierta de espejos.
Cuando el monstruo salió del agua, los rayos del sol se reflejaron sobre aquella superficie y lo deslumbraron.
El hombre aprovechó entonces para atravesarlo con una lanza.
La leyenda termina contando que el cuerpo del animal fue colgado en el Colegio del Patriarca.
La historia fue inmortalizada por Vicente Blasco Ibáñez en el cuento El dragón del Patriarca, publicado en 1901.
Pero la explicación histórica es diferente.
El animal conservado en el edificio es un caimán disecado que, según la tradición documentada, llegó a València como un regalo procedente de América para el patriarca Juan de Ribera.
Algunos relatos atribuyen el obsequio al virrey del Perú a comienzos del siglo XVII, aunque determinados detalles sobre su llegada no están acreditados con la misma certeza que la existencia del propio ejemplar.
Lo que sí puede comprobarse es que el caimán continúa conservándose en el Colegio del Patriarca.
La ruta cultural dedicada a los cuentos de Blasco Ibáñez, publicada por el Ayuntamiento de València, incluye precisamente este edificio y su famosa leyenda.
Se trata de uno de los ejemplos más interesantes de cómo un objeto real puede acabar generando una tradición fantástica.
5. El Caro: el pastor transformado en una criatura mitad hombre y mitad pájaro
En la comarca valenciana de la Safor, especialmente en el entorno del Mondúver, se conserva una de las historias más singulares del folclore local.
Su protagonista es el Caro.
Según una versión de la leyenda, era un pastor que cuidaba un rebaño de cabras en las montañas.
Un día se encontró con un viajero que le pidió comida.
El pastor decidió engañarlo y le sirvió carne de gato haciéndola pasar por carne de cabrito.
Pero el desconocido descubrió el engaño.
Algunas versiones identifican al viajero con Jesucristo; otras, con un personaje dotado de poderes mágicos.
Como castigo, el pastor quedó condenado a convertirse en una criatura sobrenatural.
Las narraciones describen al Caro con cuerpo de ave y rostro humano, en ocasiones barbudo.
Desde entonces recorre las montañas intentando reunir su antiguo rebaño.
Sin embargo, cada vez que comienza a contar las cabras, estas desaparecen y debe empezar nuevamente.
Así se encuentra atrapado en una condena interminable.
La leyenda tiene una documentación especialmente interesante.
El escritor e investigador Víctor Labrado publicó un estudio dedicado al Caro en el que analiza las variantes conservadas en Xeraco y otras localidades de la Safor.
Entre las fuentes utilizadas figura una recopilación de relatos orales realizada en 1995 por profesores, alumnos y familias de una escuela pública de Xeraco.
La historia conecta la tradición valenciana con otros relatos europeos sobre personas castigadas y transformadas en criaturas monstruosas.
6. Los «Animalitos»: los pequeños demonios que concedían deseos a un precio terrible
Entre los personajes menos conocidos del imaginario popular aparecen unos seres denominados «Animalitos» en la recopilación divulgada por Javier T. Prado.
Según el relato, eran diminutos diablos domésticos que podían permanecer encerrados en fragmentos de caña.
Sus propietarios acudían a ellos para pedir favores extraordinarios.
La criatura podía conceder deseos, recuperar la salud o proporcionar capacidades fuera de lo común.
Pero todo tenía un precio.
La leyenda describe que estos seres exigían alimento de manera periódica y castigaban a sus dueños cuando no cumplían sus demandas.
En una de las narraciones, un joven enfermo consiguió recuperar su vitalidad gracias a estos pequeños demonios.
Sin embargo, terminó completamente consumido por las exigencias de las criaturas.
El relato comparte elementos con otras tradiciones europeas sobre espíritus familiares, duendes domésticos y seres capaces de conceder riquezas o favores a cambio de una obligación imposible de mantener.
En este caso es importante hacer una precisión: la versión concreta sobre los «Animalitos» difundida en redes sociales no ha podido contrastarse de manera independiente con una transcripción histórica localizada.
Por tanto, debe presentarse como un relato tradicional recogido en esa publicación, sin atribuirle una antigüedad determinada ni una localización geográfica concreta que no esté documentada.
7. La Bubota: el fantasma que escondía a una persona bajo una sábana
La Bubota, conocida también por variantes como Babota, es uno de los seres más reconocibles del imaginario valenciano y balear.
Su apariencia recuerda a la representación popular de un fantasma.
En numerosas historias aparece como una figura humana cubierta por una tela o sábana blanca.
En otras versiones se presenta como una presencia sobrenatural capaz de provocar un enorme miedo.
Pero la Bubota tiene una característica que la distingue de otros monstruos.
No siempre se trataba de un espíritu.
En determinadas localidades, el personaje podía ser una persona disfrazada que aprovechaba la oscuridad para asustar a los vecinos.
Los relatos populares mencionan diferentes motivos para utilizar estos disfraces: gastar bromas, ocultar encuentros personales o mantener alejadas a otras personas de determinados lugares.
También existían las llamadas bubotas artificiales.
Podían fabricarse con estructuras de cañas, telas y objetos que simulaban cabezas o cuerpos.
Algunas incorporaban calabazas vaciadas y fuentes de luz que acentuaban su aspecto fantasmal.
Colocadas en caminos oscuros o suspendidas de árboles, podían provocar un miedo considerable entre quienes desconocían su verdadero origen.
El Diccionari Català-Valencià-Balear recoge el término y lo relaciona tanto con figuras utilizadas para asustar como con apariciones fantasmales.
La Bubota es un ejemplo de cómo la imaginación popular podía combinar creencias sobrenaturales, disfraces humanos y bromas que en determinadas circunstancias acababan resultando peligrosas.
¿Por qué nuestros abuelos inventaban tantos monstruos?
La presencia de estas criaturas en la tradición oral valenciana responde a diferentes funciones sociales y culturales.
Muchas historias pretendían explicar acontecimientos que las personas no comprendían completamente.
Un ruido en el tejado podía atribuirse a una bruja.
Un resplandor extraño en una montaña podía convertirse en la aparición de un caballo de fuego.
Una figura que se movía entre los árboles podía interpretarse como un espíritu.
Otras narraciones tenían una finalidad educativa.
Los adultos utilizaban determinados personajes para advertir a los niños sobre los peligros de alejarse de casa, acercarse a barrancos o permanecer fuera durante la noche.
También existían historias destinadas a reforzar normas morales.
El Trib Reial castigaba la falta de respeto hacia los difuntos.
El Caro advertía sobre las consecuencias del engaño.
Los pequeños demonios de los relatos sobre los Animalitos recordaban los peligros de perseguir beneficios extraordinarios sin considerar sus consecuencias.
Estas leyendas no deben entenderse como relatos de acontecimientos demostrados, sino como expresiones culturales que ayudan a conocer las creencias, los temores y los valores de otras épocas.
L’ETNO recupera los monstruos valencianos para las nuevas generaciones
La recuperación de estas historias ha adquirido una nueva dimensión durante los últimos años.
Desde 2016, L’ETNO, Museu Valencià d’Etnologia de la Diputación de Valencia, desarrolla la campaña Espanta la por!, destinada a recuperar los personajes y las tradiciones valencianas relacionadas con el miedo.
El proyecto pretende difundir estos relatos mediante bibliotecas, centros educativos, museos y actividades culturales.
En 2026, la campaña alcanza su décima edición y cuenta con la participación de más de noventa municipios.
Entre las figuras recuperadas aparecen la Quarantamaula, el Caro, la Bubota y numerosos personajes del folclore valenciano.
La iniciativa también pretende mostrar que estas tradiciones constituyen una alternativa cultural propia a los monstruos internacionales popularizados por el cine y otras celebraciones.
Uno de los resultados más importantes ha sido la publicación de la Guia inacabada de la fantasia valenciana.
Sus autores, Joan Borja, Francesc Gisbert y Víctor Labrado, reúnen una extensa recopilación de personajes, lugares y creencias tradicionales.
Las ilustraciones de Marc Bou permiten visualizar criaturas de las que, en muchos casos, solamente se conservaban descripciones orales.
Una mitología valenciana que todavía guarda secretos
La Haqueta de Foc, la Quarantamaula, el Trib Reial, el Drac del Patriarca, el Caro, los Animalitos y la Bubota representan solamente una pequeña parte de la tradición fantástica valenciana.
Existen muchas otras figuras, como el Butoni, el Home dels Nassos, las Encantades, los donyets o los gigantes asociados a las leyendas de Castellón.
En numerosos pueblos todavía se conservan versiones locales que no han sido publicadas.
Por esta razón, los investigadores consideran que el patrimonio oral valenciano sigue siendo un campo de estudio abierto.
La desaparición de las generaciones que transmitían estas historias constituye uno de los mayores riesgos para su conservación.
Cada relato que deja de contarse puede suponer la pérdida de una parte de la memoria colectiva.
La Comunitat Valenciana posee un universo de criaturas fantásticas que nada tiene que envidiar a las grandes mitologías europeas. Sus caballos de fuego, dragones, brujas y fantasmas continúan viviendo en las historias que nuestros abuelos contaban cuando llegaba la noche.
Y quizá lo más importante es que todavía estamos a tiempo de recuperarlas.
Documentación y fuentes para consultar
L’ETNO — Guia inacabada de la fantasia valenciana. Publicación oficial de 2022.
L’ETNO — Presentación e investigación sobre el imaginario popular valenciano.
Joan Borja — La Quarantamaula, Alicante Plaza, 21 de abril de 2017.
Joan Borja — Cavall de foc, Alicante Plaza.
Ayuntamiento de València — Ruta cultural de los cuentos de Vicente Blasco Ibáñez y el Drac del Patriarca.
Institut d’Estudis Catalans — Víctor Labrado, estudio sobre la leyenda del Caro.
https://publicacions.iec.cat/repository/pdf/00000457/00000008.pdf
Diccionari Català-Valencià-Balear — Definición y variantes de Bubota.
https://dcvb.iec.cat/results.asp?word=bubota
L’ETNO — Décima edición de Espanta la por, 2026.
Esbart Sant Cugat — Adaptación escénica de la leyenda del Trib Reial.
La documentación confirma tanto la existencia de estas tradiciones populares como el trabajo de recuperación desarrollado por L’ETNO. En particular, el Caro tiene estudios especializados, la Quarantamaula está documentada por Joan Borja y el caimán del Patriarca es un elemento patrimonial real.






