21 de octubre de 2026
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Los valencianos olvidados de Mauthausen: 656 deportados de 234 municipios en los registros históricos

La investigación histórica ha permitido identificar a centenares de vecinos de Valencia, Alicante y Castellón que fueron deportados a los campos de concentración nazis. Un censo documentó 656 víctimas procedentes de 234 municipios, de las cuales 411 fueron asesinadas. Investigaciones posteriores elevaron el número de personas identificadas. Detrás de las cifras aparecen historias de exilio, trabajos forzados, resistencia, supervivencia y familias que tardaron décadas en conocer la verdad.

Valencia, 21 de octubre de 2026. Redacción Valencia Noticias.

1. Una tragedia que comenzó mucho antes de Mauthausen

Antes de convertirse en prisioneros de los campos de concentración nazis, muchos de aquellos valencianos habían tenido una vida completamente diferente. Eran trabajadores agrícolas, obreros industriales, comerciantes, artesanos, empleados y jóvenes que habían participado en la Guerra Civil española.

Procedían de grandes ciudades, de pueblos agrícolas de la Ribera, de municipios industriales de l’Alcoià, de localidades de la Plana de Castellón y de pequeñas poblaciones del interior.

La derrota de la Segunda República en 1939 los empujó al exilio. Francia se convirtió en el principal destino de quienes huían del avance franquista y de las represalias que podían sufrir en España.

La llamada Retirada provocó el desplazamiento de alrededor de medio millón de personas hacia territorio francés. La frontera se convirtió en un escenario de separación familiar, hambre, frío y agotamiento.

Quienes lograron cruzarla no encontraron necesariamente la seguridad que esperaban.

Las autoridades francesas improvisaron campos de internamiento, algunos instalados sobre playas prácticamente desprovistas de instalaciones adecuadas. Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien y Gurs quedaron asociados a aquella primera experiencia de internamiento.

Los refugiados se enfrentaron a unas condiciones sanitarias deficientes, escasez de alimentos y una incertidumbre permanente sobre su futuro.

Pero todavía estaba por llegar una tragedia mayor.

2. Las cifras: 656 deportados, 411 asesinados y una investigación que continúa

La Federación Valenciana de Municipios y Provincias difundió un listado elaborado por Adrián Blas Mínguez, delegado de la Amical de Mauthausen en la Comunitat Valenciana.

El documento recogía 656 personas deportadas procedentes de 234 municipios de las tres provincias.

656Personas deportadas

234Municipios de procedencia

411Personas asesinadas

239Personas liberadas

El mismo recuento recogía cinco personas desaparecidas y una evadida. En consecuencia, las cifras no deben reducirse a una división entre muertos y supervivientes.

Distribución provincial de los deportados

Valencia: 294 deportados

Alicante: 196 deportados

Castellón: 166 deportados

Escala proporcional al mayor valor, 294. Fuente: listado de la FVMP, elaborado por Adrián Blas Mínguez.

¿Qué ocurrió con los 656 deportados?

Asesinados: 411 (62,7 %)

Liberados: 239 (36,4 %)

Desaparecidos: 5 (0,8 %)

Evadido: 1 (0,2 %)

Porcentajes calculados sobre 656 personas y redondeados a un decimal. El ancho mínimo de las dos últimas barras permite que las categorías pequeñas sean visibles.

¿Por qué otras investigaciones hablan de 653 o 666 valencianos?

Las cifras de la deportación no constituyen un registro cerrado e inmutable.

Una publicación de 2020 del investigador Adrián Blas Mínguez Anaya, difundida por la Diputación de Valencia, recogía 653 personas deportadas.

El listado de la FVMP elevó el recuento a 656 personas de 234 municipios.

En febrero de 2023, la Coordinadora de Asociaciones por la Memoria Histórica del País Valenciano presentó una base de datos que incluía 666 valencianos deportados a campos nazis.

Evolución de las cifras publicadas

Publicación de 2020: 653

Listado FVMP: 656

Base de datos presentada en 2023: 666

Gráfico comparativo de censos publicados en momentos distintos. No representa una evolución anual de deportaciones, sino de personas identificadas documentalmente.

Estas diferencias reflejan el carácter abierto de la investigación histórica. Los investigadores continúan localizando documentación, contrastando identidades, corrigiendo registros y estableciendo vínculos con los municipios de origen.

Por ello, el título de este reportaje hace referencia al censo histórico de 656 personas, pero no debe interpretarse como una cifra definitiva de todos los valencianos deportados.

3. Los 234 municipios: una tragedia extendida por todo el territorio valenciano

La distribución territorial demuestra que la deportación alcanzó a una parte muy amplia de la sociedad valenciana.

ProvinciaDeportadosMunicipiosPorcentaje de deportados
Valencia2949944,8 %
Alicante1966829,9 %
Castellón1666725,3 %
Total656234100 %

La provincia de Valencia concentraba el mayor número de personas identificadas en ese registro, pero Alicante y Castellón también sufrieron pérdidas humanas muy importantes.

La amplitud territorial del censo revela que la deportación no fue exclusivamente una experiencia urbana. Afectó también a pueblos pequeños, donde la desaparición de un vecino podía marcar durante generaciones a toda una familia.

En muchos casos, el último recuerdo que conservaron los familiares fue una despedida durante la Guerra Civil, una carta enviada desde Francia o una noticia transmitida por otro exiliado.

4. De Francia a los campos nazis: el camino de la deportación

La invasión alemana de Francia en mayo de 1940 cambió radicalmente la situación de los refugiados republicanos.

Numerosos españoles habían sido incorporados a compañías de trabajadores extranjeros, dedicadas a obras militares y fortificaciones. Otros estaban integrados en unidades del Ejército francés.

Cuando el Ejército alemán derrotó a Francia, muchos de estos hombres fueron capturados.

Una parte pasó inicialmente por campos de prisioneros de guerra, conocidos como Stalags, antes de ser trasladada a los campos de concentración.

Los primeros grandes transportes de republicanos españoles a Mauthausen comenzaron en 1940.

Los deportados perdían su libertad, eran sometidos a una disciplina brutal y pasaban a formar parte de un sistema concentracionario construido sobre la persecución política, racial e ideológica, la explotación del trabajo forzado y el asesinato.

El traslado a un campo no era simplemente un cambio de lugar de reclusión. Suponía entrar en un sistema donde la vida humana quedaba sometida al poder absoluto de las SS.

5. El papel del régimen de Franco y la condición de apátridas

La responsabilidad política del régimen franquista en el abandono de los republicanos españoles constituye una cuestión fundamental.

El Gobierno de Franco no proporcionó protección diplomática efectiva a miles de exiliados que terminaron bajo control alemán.

En 2019, el Boletín Oficial del Estado reconoció expresamente el desamparo de los deportados españoles y su consideración como apátridas.

Sin embargo, conviene distinguir entre esa responsabilidad política y algunas afirmaciones repetidas durante décadas sin respaldo documental suficiente.

Una de las más conocidas atribuye a las autoridades franquistas una declaración literal según la cual los republicanos ya no eran españoles.

No se dispone de documentación concluyente que permita presentar esa supuesta frase como una conversación histórica demostrada.

La situación fue más compleja: muchos deportados fueron tratados como personas sin protección estatal, mientras que la clasificación administrativa utilizada por los nazis variaba según el campo y las circunstancias de detención.

En Mauthausen, numerosos republicanos españoles llevaron un triángulo azul con la letra S, correspondiente a la categoría de emigrantes y a la identificación como españoles.

En otros campos hubo españoles clasificados como prisioneros políticos, identificados mediante el triángulo rojo.

Una distinción necesaria: el abandono diplomático de los republicanos españoles está históricamente documentado. No es necesario atribuir frases no verificadas a dirigentes franquistas para explicar la gravedad de aquella situación.

6. Mauthausen: el principal destino de los republicanos españoles

El campo de concentración de Mauthausen, situado en Austria, fue uno de los principales destinos de los republicanos españoles capturados tras la derrota francesa.

El BOE de 2019 situaba en alrededor de 7.500 el número de españoles internados en Mauthausen, dentro de un conjunto aproximado de 10.000 españoles deportados a campos nazis.

Mauthausen había sido establecido en 1938. Su sistema de explotación del trabajo forzado estuvo estrechamente relacionado con la extracción de granito en las canteras próximas.

Las jornadas de trabajo, la escasez de alimentos, las agresiones, las enfermedades y los castigos formaban parte de la vida cotidiana de los prisioneros.

El objetivo de la administración concentracionaria no era garantizar condiciones mínimas de supervivencia. La explotación económica convivía con una violencia extrema que provocaba la muerte de numerosos internos.

La cantera y las escaleras de la muerte

Uno de los lugares más conocidos de Mauthausen fue la cantera de Wiener Graben.

Los prisioneros debían transportar pesadas piedras por una escalera de gran pendiente. Las llamadas escaleras de la muerte se convirtieron en un símbolo del trabajo forzado y del sufrimiento de los deportados.

El agotamiento físico, la desnutrición y los accidentes se sumaban a las agresiones de los guardianes.

La cantera no fue el único lugar de trabajo del sistema de Mauthausen, pero ha permanecido como uno de sus escenarios más reconocibles.

7. Gusen: el campo donde murieron numerosos valencianos

El complejo de Gusen, próximo a Mauthausen, ocupó un lugar especialmente trágico en la historia de la deportación republicana española.

En los listados valencianos, el nombre de Gusen aparece reiteradamente junto a personas clasificadas como asesinadas.

Las condiciones de vida eran extremadamente duras. El trabajo forzado, el hambre, las enfermedades y la violencia sistemática causaron una mortalidad elevada.

Muchos deportados fueron trasladados desde Mauthausen a Gusen. Para numerosos prisioneros debilitados, aquel traslado supuso una disminución todavía mayor de sus posibilidades de supervivencia.

La documentación conservada permite recuperar nombres de personas que murieron allí, aunque reconstruir las circunstancias exactas de cada fallecimiento requiere estudiar los expedientes individuales.

El castillo de Hartheim

Otro nombre aparece en los registros de víctimas valencianas: Hartheim.

El castillo de Hartheim, en Austria, fue utilizado por el régimen nazi como centro de asesinato mediante gas. Allí murieron personas con discapacidad y también prisioneros procedentes de campos de concentración.

Los traslados hacia Hartheim formaban parte de un sistema organizado de asesinatos. Muchos prisioneros eran seleccionados porque estaban enfermos, debilitados o habían dejado de ser útiles para los trabajos forzados.

El programa conocido como Aktion 14f13 permitió a las SS trasladar a prisioneros de Mauthausen y Gusen hasta el castillo, donde eran asesinados en una cámara de gas.

Según el Memorial de Mauthausen, aproximadamente 5.000 prisioneros procedentes de Mauthausen y Gusen fueron asesinados en Hartheim dentro de esta operación. La cifra incluye presos de diferentes nacionalidades y no debe confundirse con el número de víctimas españolas.

El propio Memorial de Hartheim calcula que alrededor de 30.000 personas fueron asesinadas en el edificio entre 1940 y 1944, incluyendo personas con discapacidad, enfermos psiquiátricos, prisioneros de campos de concentración y trabajadores forzados.

Los asesinatos fueron encubiertos mediante documentación falsa, comunicaciones engañosas y la destrucción de pruebas. Las familias podían recibir noticias que no reflejaban las verdaderas circunstancias de la muerte.

Fuente: Memorial del Castillo de Hartheim.

Una historia valenciana documentada: José y la familia que nunca volvió a verlo

Entre los testimonios conservados por el Memorial de Mauthausen se encuentra la historia de José, un republicano cuya familia abandonó Valencia durante los últimos meses de la Guerra Civil.

Su esposa, embarazada de ocho meses, y su hijo emprendieron el camino del exilio hacia Francia en 1939. José también cruzó la frontera, pero nunca volvieron a encontrarse.

Su hija Francisca nació durante aquel desplazamiento. Nunca llegó a conocer a su padre.

Después de pasar por un campo de refugiados francés y por un campo de prisioneros de guerra, José fue trasladado a Mauthausen el 25 de enero de 1941.

Pocas semanas después fue enviado a Gusen. Su salud se deterioró y terminó incluido entre los prisioneros considerados incapaces de trabajar.

El 16 de agosto de 1941 fue trasladado al castillo de Hartheim, donde fue asesinado en una cámara de gas.

Su familia no conoció inmediatamente lo sucedido. En mayo de 1946 recibió una comunicación de la Cruz Roja Internacional que situaba su fallecimiento en Gusen.

El testimonio conservado por el Memorial permite reconstruir una tragedia que afectó a muchas familias: la separación, la incertidumbre y la dificultad de conocer el verdadero destino de los deportados.

Fuente: Memorial de Mauthausen, Sala de los Nombres.

Las mujeres valencianas deportadas a los campos nazis

La deportación de republicanos españoles no afectó únicamente a hombres que habían participado en la Guerra Civil. También hubo mujeres que terminaron en campos de concentración por su actividad política, sus vínculos con la Resistencia francesa o la persecución ejercida por las autoridades nazis.

Ravensbrück, situado al norte de Berlín, fue el principal campo de concentración femenino del sistema nazi.

Entre las deportadas españolas se encontraban mujeres que habían participado en redes clandestinas de información, enlaces de la Resistencia, actividades de ayuda a perseguidos y otras formas de oposición a la ocupación alemana.

La investigación sobre las valencianas deportadas exige estudiar sus trayectorias individualmente. No todas llegaron a los campos por las mismas circunstancias ni compartieron idénticas experiencias.

Los registros históricos valencianos incluyen mujeres supervivientes, pero la documentación debe contrastarse con los archivos específicos de Ravensbrück y con los censos actualizados antes de publicar biografías completas.

La resistencia clandestina de los republicanos españoles

Dentro de Mauthausen y sus campos dependientes, algunos deportados españoles consiguieron organizar redes clandestinas de solidaridad y resistencia.

Su experiencia política y militar anterior, adquirida durante la Guerra Civil, contribuyó a la organización de grupos de ayuda mutua.

Compartir alimentos, proporcionar información, proteger a compañeros enfermos y conservar documentos fueron algunas de las actividades que desarrollaron los prisioneros.

Estas redes no eliminaron el peligro constante al que estaban sometidos, pero ayudaron a determinados deportados a sobrevivir y permitieron preservar pruebas de los crímenes cometidos.

Francesc Boix y las fotografías que sobrevivieron a las SS

Una de las historias más conocidas de la resistencia española en Mauthausen es la del fotógrafo Francesc Boix.

Boix trabajó en el laboratorio fotográfico del campo y participó en una operación clandestina para preservar negativos y fotografías que documentaban la actividad de las autoridades nazis.

La conservación de aquellas imágenes fue posible gracias a la colaboración de otros prisioneros y personas que ayudaron a ocultar el material.

Después de la liberación, Boix declaró como testigo en los juicios de Núremberg y sus fotografías contribuyeron a documentar la presencia de responsables nazis en Mauthausen.

Su testimonio demuestra la importancia de la documentación histórica. Sin fotografías, archivos y declaraciones de supervivientes, muchos aspectos del funcionamiento de los campos resultarían hoy mucho más difíciles de reconstruir.

5 de mayo de 1945: la liberación de Mauthausen

El 5 de mayo de 1945, las tropas estadounidenses llegaron a Mauthausen y encontraron a miles de prisioneros que habían sobrevivido al hambre, las enfermedades, la violencia y los trabajos forzados.

La conocida fotografía de una pancarta preparada por los republicanos españoles se convirtió en uno de los símbolos de la liberación.

Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras.

La pancarta reflejaba la identidad política de quienes habían combatido contra el franquismo, habían sufrido el exilio y posteriormente habían sido deportados por los nazis.

Pero la liberación no significó el final de todas sus dificultades.

Muchos supervivientes necesitaban atención médica urgente. Otros desconocían si sus familiares seguían vivos. Y para numerosos republicanos españoles el regreso a su país continuaba siendo extremadamente difícil porque la dictadura de Franco permanecía en el poder.

El regreso que muchos valencianos nunca pudieron realizar

La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa en mayo de 1945, pero la dictadura franquista continuó en España hasta 1975.

Esta circunstancia condicionó profundamente el destino de los supervivientes españoles.

Numerosos deportados permanecieron en Francia, donde reconstruyeron sus vidas después de años de guerra, exilio y cautiverio.

Algunos pudieron reencontrarse con sus familias. Otros no volvieron a ver a sus padres, hermanos o hijos.

Las consecuencias de la deportación se prolongaron durante décadas y alcanzaron a generaciones posteriores.

Las familias que buscaron durante décadas a sus desaparecidos

Una de las dimensiones menos conocidas de la deportación española es la historia de las familias que nunca recibieron una explicación completa sobre lo ocurrido.

Durante años, muchas personas conservaron fotografías, cartas y recuerdos de familiares desaparecidos durante la guerra.

En algunos casos, las comunicaciones oficiales contenían errores sobre los lugares y las fechas de fallecimiento. En otros, la información llegó mucho tiempo después.

La reconstrucción de estas historias ha sido posible gracias a los archivos internacionales, los registros de los campos, los documentos conservados por asociaciones memorialistas y la investigación de familiares.

La apertura de bases de datos digitales ha facilitado que descendientes de deportados puedan localizar información que permaneció dispersa durante generaciones.

De 653 a 656 y 666: por qué cambian las cifras valencianas

Las cifras sobre los valencianos deportados a campos nazis han experimentado modificaciones a medida que avanzaban las investigaciones.

Una publicación de la Diputación de Valencia de 2020 recogía 653 deportados. Posteriormente se difundió un censo histórico de 656 personas procedentes de 234 municipios valencianos.

En abril de 2023, la Amical de Mauthausen informó de una base de datos que incluía 666 valencianos deportados.

Estas diferencias no deben interpretarse automáticamente como contradicciones. Los censos pueden ampliarse cuando aparecen nuevos documentos, se identifican personas anteriormente desconocidas o se revisan los criterios de inclusión.

Evolución de los registros históricos

Publicación de 2020: 653 personas

Censo de 656 personas: 656

Referencia publicada en 2023: 666

Comparación de tres recuentos históricos publicados en distintos momentos. No representa una evolución anual de deportaciones, sino actualizaciones documentales.

Valencia, Alicante y Castellón: distribución del censo de 656 deportados

El registro histórico de 656 deportados permite observar la distribución provincial de las personas identificadas.

Deportados registrados por provincia

Valencia: 294 personas

Alicante: 196 personas

Castellón: 166 personas

La barra de Valencia representa el valor máximo de la comparación. Las demás barras muestran su proporción respecto a los 294 casos de esa provincia.

Estos datos muestran que la deportación alcanzó a numerosos municipios de las tres provincias y no únicamente a las principales ciudades.

Para conocer la situación de cada localidad es necesario consultar los listados nominales y comprobar si las investigaciones posteriores han incorporado nuevos nombres.

Los pueblos valencianos y la recuperación de sus vecinos

La memoria de la deportación se está recuperando también desde el ámbito municipal.

Ayuntamientos, asociaciones memorialistas, investigadores y familiares han promovido actos de homenaje, publicaciones y proyectos educativos dedicados a las víctimas.

Una de las iniciativas internacionales más conocidas es la colocación de piedras de la memoria, denominadas Stolpersteine, pequeñas placas instaladas en el pavimento que recuerdan a personas perseguidas por el nazismo.

Estas iniciativas permiten trasladar la historia desde los grandes campos de concentración hasta los barrios y las calles donde vivieron los deportados.

La investigación municipal resulta especialmente importante para identificar errores en nombres, apellidos, lugares de nacimiento y fechas que aparecen en los registros históricos.

Cómo investigar el destino de un familiar deportado

Las familias que sospechen que uno de sus antepasados fue deportado pueden comenzar consultando los registros del Ministerio de Cultura y las bases de datos de la Amical de Mauthausen.

También resultan útiles los archivos del Memorial de Mauthausen, los registros del Servicio Internacional de Búsquedas y los fondos documentales de los campos donde estuvo internada la persona.

Es importante buscar posibles variantes del nombre y los apellidos, porque los registros alemanes y franceses pueden contener errores de transcripción.

Una coincidencia nominal no demuestra por sí sola que se trate de la misma persona. Conviene contrastar el lugar de nacimiento, la edad, los familiares conocidos y las fechas documentadas.

El 5 de mayo: una fecha oficial para recordar a los deportados españoles

En 2019, el Gobierno de España estableció el 5 de mayo como día de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y otros campos, así como a todas las víctimas españolas del nazismo.

La fecha coincide con la liberación de Mauthausen en 1945 y representa un reconocimiento institucional a las personas que sufrieron la deportación.

La conmemoración constituye también una oportunidad para continuar investigando y difundiendo las historias de las víctimas.

La memoria de los valencianos que no regresaron

La historia de los deportados valencianos no puede reducirse a una cifra estadística.

Detrás de cada nombre hubo una vida anterior al exilio, una familia, un municipio y una trayectoria que quedó marcada por la Guerra Civil y la persecución nazi.

Algunos sobrevivieron y pudieron contar lo ocurrido. Otros murieron en Gusen, Mauthausen, Hartheim y otros lugares del sistema concentracionario.

Durante décadas, muchas familias conservaron únicamente recuerdos fragmentarios. La investigación histórica ha permitido recuperar una parte de esas vidas, pero todavía existen documentos por estudiar y biografías por completar.

Los censos de 653, 656 y 666 personas reflejan distintas etapas de ese trabajo de identificación. No son solamente números: representan el esfuerzo continuado por recuperar la identidad de quienes fueron perseguidos y deportados.

La tarea pendiente consiste en seguir investigando municipio por municipio, nombre por nombre, para que las víctimas valencianas del nazismo no permanezcan únicamente como una anotación en los archivos.

Fuentes documentales y archivos para ampliar la investigación

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