María Mircheva: “Muchos niños que hoy tocan en orquestas de España y de Europa han conocido el chelo viéndome tocar”

El pasado mes de octubre, la reputada intérprete del chelo María Mircheva ofrecía un concierto como solista en el Centro Obrapropia Cultural. Aprovechando su residencia en Valencia, vive aquí desde la década de los ’80, pedimos a la chelista participar en uno de los encuentros de ‘¿Quién pasa por Obrapropia?’. Con su aprobación confirmada, VLCNoticias y el editor/gerente del Centro Obrapropia Cultural, Vicente Vercher, organizamos una charla informal para conocer más de cerca la trayectoria profesional y educativa que Mircheva lleva realizando desde mismo instante que abrazó el chelo.

Basta indicar, a título informativo, que María Mircheva ha sido titular solista y primera chelista de la orquesta de Helsingborg en Suecia; que desde 1987 ha sido solista de la orquesta de Valencia y ha participado, como solista invitada, en múltiples actuaciones de las orquestas sinfónicas de RTVE y Sevilla. Sus giras internacionales le han hecho pisar los escenarios más consagrados del mundo y junto a esta labor profesional, Mircheva a combinado su actividad concertística con la tarea docente. Búlgara de nacimiento y valenciana de adopción, María Mircheva sigue realizando conciertos como solista junto a su amado violonchelo, un instrumento surgido de las manos del luthier Gagliano en 1760.

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El chelo me equilibra mentalmente porque es el único instrumento que está abrazado al cuerpo

El Péndulo: Aunque se recuerda, mayoritariamente, a los intérpretes masculinos muchos músicos dicen que el chelo es esencialmente femenino, ¿es un instrumento femenino o masculino?

María Mircheva: Bueno…, es una pregunta interesante. Yo, sinceramente, no lo sé pero por el desarrollo del chelo muchísimas mujeres se inclinan por por este instrumento. No lo sé, quizás es porque tiene un registro muy amplio o porque, como dice  Mischa Maisky “es el único instrumento de cuerda al que le damos un abrazo entero”. La posición del chelo significa abrazar el chelo con todo el cuerpo. También el sonido que se extrae del chelo llega al cuerpo, vibra, se siente y puede que se genere una relación especial. Tenía un amigo pianista que decía que el chelo hace mucha compañía. Yo lo siento muy profundamente, me despierta sentimientos positivos, de amor, de amistad, de curiosidad…, me equilibra mentalmente porque es el único instrumento que está abrazado al cuerpo. El violín está fuera del cuerpo, el piano está fuera del cuerpo… Ahora, si la pregunta es  la relación entre músico e instrumento yo diría que el chelo es muy, muy especial. La mayoría de violinistas o violistas u otros instrumentistas toman la decisión de parar de tocar, una vez se jubilan de sus orquestas, pero los chelistas continuamos. A lo mejor es que somos menos autocríticos y más tolerantes con nosotros mismos.

La voz humana tiene muchos registros y el chelo abre un arco muy grande, perfecto para que ambos registros se encuentren

 

E.P.: Bastantes especialistas dicen que el chelo es el instrumento que más cerca está de la voz humana, ¿es así?

M.M.: En parte sí, bastante más que otros instrumentos pero… Tengo bastante respeto por los otros instrumentos. A mí siempre me gusto mucho el piano y el violín, por ejemplo. No quisiera menospreciar a ningún otro instrumento pero, por mi experiencia, cuando viajo y estoy en un hotel ensayando o practicando, veo como la gente se acerca para verme tocar o interesarse en el instrumento, incluso oigo como alguien tararea lo que toco. La voz humana tiene muchos registros y el chelo abre un arco muy grande, perfecto para que ambos registros se encuentren.

 

E.P.: A lo largo del siglo XX hemos visto mujeres con enorme talento como chelistas, virtuosas y geniales, quizás por eso de diga que el chelo tiene una relación especial con las mujeres.

M.M.: Sí, sin ninguna duda pero me cuesta decirlo como una verdad absoluta. Cuando hablamos de la época Pablo Casals, él tenía una amiga que era Guilhermina Suggia, era portuguesa, y tocaba el chelo con maestría, era virtuosa con un talento desbordante. Y ella no tuvo las mismas posibilidades de hacer carrera internacional o mundial como un hombre. Quiero decir que al principio del siglo XX las mujeres tenían más dificultades y Casals era su novio en aquel momento. Ella hizo carrera, luego se caso con un médico en Londres y tuvo un Stradivarius, un chelo fantástico, que dedicó a la Fundación Jacqueline Du Pré. Y esta fundación está viva gracias a la primera piedra, a Guilhermina Suggia por su aportación. Digamos que fue como un escalón Raya Garbousova,  Guilhermina Suggia y Jacquiline Du Pré. Jacqueline fue muy importante y todos los chelistas nos interesamos por ella en su momento pero por desgracia vivió muy poco. Los chelistas siempre estamos estudiando, investigando pero seguimos escuchando a Jacqueline Du Pré porque sus grabaciones son históricas y únicas.

Hoy las mujeres chelistas están muy solicitadas y todas ellas tienen muchos conciertos

E.P.: ¿Por qué se ha prestado poca atención a las mujeres chelistas?

M.M.: Bueno, hablábamos de Du Pré, de Garbousova…, pero también estaba Zara Nelsova con quien tuve la enorme suerte de tocar en Suecia. Yo creo que se debe al desarrollo, a la trayectoria profesional de las mujeres, no es por otra cosa.  Bueno, no al menos desde hace cuarenta o cincuenta años. Vamos a pensar en Clara Schumann, la mujer de Robert Schumann. Ella tenía siete u ocho hijos y era una gran compositora y una virtuosa al piano. Tenía a su marido famoso y a Brahms (Johannes) al lado y era una competencia difícil, era la única pianista de aquella época con ese talento. Ella había visitado Dinamarca en su tiempo y Dinamarca está marcada por Clara Schumann y no creo que haya tenido una carrera como Martha Argerich o una intérprete contemporánea siendo una mujer tan especial. No creo que haya dado cien conciertos al año y claro… También en la actualidad las mujeres tienen la decisión de involucrarse en su carrera o dejarla durante un tiempo para dedicarla a su familia o compatibilizar todo eso. A lo mejor una chelista está un tiempo sin tocar por temas personales pero no por falta de conciertos. Hoy las mujeres chelistas están muy solicitadas y todas ellas tienen muchos conciertos.

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Vicente Vercher: ¿Creé que en otros países las intérpretes femeninas están mejor consideras o puede que la labor musical de la mujer esté mejor valorada?

M.M.: Bueno, es un tema sensible. Yo llegué a Suecia en el año ’67 con un gran repertorio pero con una gran inseguridad por que no había tenido la posibilidad de tocar tanto con orquesta. Pues, bueno… La dirección musical de la orquesta me hizo chelista. El director de la orquesta de  Helsingborg me decía ‘no puedo dejar de escucharte, este año tocarás Saint-Saëns’. Llegó un momento en que tuve aprender música que nunca había escuchado y ampliar mi repertorio. Los solistas y los concertinos no son figuras pasivas dentro de la orquesta, allí deben tocar solos, como para defender un poco su posición, subir el nivel o dar ejemplo. De esa forma adquieren reconocimiento y se valora su figura.

Cuando llegué a España, recibí una invitación y para mi sorpresa era para inaugurar el Palau de la Música

 

V.V.: ¿Pero están más valoradas fuera de España?

M.M.: Bueno, cuando llegué a España, recibí una invitación y para mi sorpresa era para inaugurar el Palau de la Música, entonces realicé un examen y un segundo examen tocando con la Orquesta Municipal en el Teatro Principal. En la Orquesta Municipal habían mujeres pero quizás no tenían la trayectoria que yo acumulaba desde había cumplido los veinte años. En países como Suecia la mujer está muy apoyada. No se ve mal la maternidad, por ejemplo. Si una mujer tiene un sitio muy destacado en la orquesta y decide tener hijos, el director de la orquesta lo apoya. Cuando iba a tener mi segundo hijo, el director de la orquesta sueca me dijo, ‘María, esto te lo perdono pero no tengas tantos hijos como clara Schumann’. Aquí, sin embargo, aunque una mujer sea muy profesional tiene que sufrir las dificultades de no tener los apoyos o las ayudas que necesita. Entonces…, ¿qué ocurre? El desarrollo personal y el profesional no es muy equilibrado. Un concertista o una primera figura de orquesta puede ver alterada sus posibilidades simplemente por una cuestión o por una decisión personal. Ese tipo de problemas se daban cuando yo llegué a España y ahora muchas intérpretes se ven con problemas parecidos, no de la misma forma pero casi igual.

V.V.: ¿Cuántos años estuvo en Suecia?

M.M.: Estuve veinte años en la orquesta de Helsingborg como solista y concertista. Allí tuve la oportunidad de tocar con Itzhak Perlman cuando él era muy, muy joven y ya tenía un enorme talento. Allí la gente entra a formar parte de la orquesta, o son invitados a tocar, por su talento, por sus cualidades como instrumentista. No sirve ser primo o hermano o sobrino de un músico o del director. No tienen en cuenta el lazo familiar, solo se llama a alguien para tocar o participar después de oírlo o conocer su trayectoria.

V.V.: ¿Y cómo es que eligió Valencia para quedarse? ¿Era el sol y la tranquilidad mediterránea o era algo más?

M.M.: Sí, sí, había algo más. Valencia era una ciudad perfecta por su clima, su estilo de vida, el mar, el gusto por la música. Mi marido y yo recibíamos subvenciones, en Suecia, para realizar conciertos de música de cámara con cuartetos, trío de cuerda, quintetos… Siempre recibíamos ayudas del ministerio para ir por todo el país llevando nuestro repertorio. También viajábamos por toda Europa y el último concierto era en Santorini (Grecia), un festival hermoso y de gran calidad, y allí coincidimos con unos músicos de Valencia. Uno era Joaquín Palomares y a Perfecto García Chornet y… ¿Por qué García Chornet? Porque el punto de encuentro con Jornet era que él había estudiado con Alicia de la Rocha en Santander y ella era la que presentaba el festival. Alicia era políglota, hablaba siete idiomas y presentaba el festival en las siete lenguas. Allí tuvimos oportunidad de escucharnos unos a los otros y Jornet quedó impresionado porque a Valencia no había llegado ese nivel de interpretación en la cuerda y en el chelo. Ahora por suerte el nivel es muy bueno pero hace veinticinco años el nivel de la cuerda no era tan alto. El nivel de viento, el de piano y en el canto era estupendo pero no así en el de cuerda. Entonces Perfecto nos dijo en alemán, ya que no hablábamos en español, que quería tocar ‘La trucha’ de Schubert y nos invitó a venir a Valencia. Nosotros no sabíamos dónde estaba Valencia y era marzo y aquello fue un amor a primera vista y empezamos a venir más veces a Valencia. Tardamos cinco años en venir a instalarnos a la ciudad y yo soñaba con venir a vivir aquí. Entonces un día nos llamaron para decirnos que la orquesta sí que permitía el acceso a músicos de fuera y nos presentamos. Esto fue por el año ’87 y…, aquí seguimos.

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E.P.: Usted tocó con la orquesta de RTVE como solista donde encontramos a una gran violonchelista de Belgrado que es Suzane Stefanovic;  supongo que esto será bueno para las intérpretes y la cuerda en España, ¿verdad?

M.M.: He conocido muy bien a Suzane, tiene un talento extraordinario. Hemos tocado juntas y  ya la conocía cuando ella era solista de la orquesta de Barcelona. Su labor es estupenda y da un gran impulso a la cuerda en España. Suzane ayuda muchísimo a que los jóvenes sigan sus pasos, su manera de utilizar el instrumento.

E.P.: Pero usted, al igual que Suzane, tiene una trayectoria muy importante y dejan en las jóvenes instrumentistas, y en quienes desean usar la cuerda,  una escuela muy importante.

M.M.: Bueno, esto es lo que más satisfacción me da. Claro que hemos participado en el proceso de llevar la cuerda un escalón más alto, de potenciar el gran talento que hay en España. Te aseguro que esto me da muchísima más satisfacción que mis propios logros. Uno intenta dejar huella y tenemos una excelente relación con los jóvenes que llegan a la cuerda y desean abrirse camino en el mundo de la música. Me da mucho optimismo y confianza saber que hay referencias e intérpretes donde los alumnos y estudiantes pueden acercarse y pueden aprender.

V.V.: El hecho que haya dando docencia, dando clases en Valencia, significa que si hay un buen nivel de intérpretes de chelistas valencianas es porque usted ha dejado escuela, ¿cuánto creé que ha dado a los músicos de aquí?

M.M.: Bueno… No lo sé, sinceramente, nunca lo he pensado así. Creo que mi presencia en Valencia ha tenido mucha importancia. Yo he tocado en sitios pequeños, en pueblos, en muchas localidades de aquí y he conocido niños que al escucharme querían estudiar chelo. Y esos niños, hoy, han llegado lejos. Esta influencia inmediata hace que surjan músicos. Hay muchos niñas y niños, que hoy tocan en orquestas de España y de Europa, han conocido el chelo viéndome tocar o pasando por mis clases. Es muy importante que los niños o los jóvenes escuchen a sus profesores y los vean interpretar.

V.V.: ¿Esto se plantea como una política cultural por parte de la Administración o como un criterio del profesional?

M.M.: La política ha sido buena. Esto también es debido a las bandas. Cuando llegamos a Valencia nos pidieron dar clases en la Primitiva de Llíria y los niños tenían distinto nivel y el nivel de la cuerda era bueno pero era necesario subirlo y esos niños o soy profesionales. Y creo que fue mérito mío que al tener muchos conciertos de cámara los alumnos y los músicos me vieran tocar y mantener el nivel. También lo hice en Carlet y la influencia sobre los niños es muy, muy grande.

E.P.: Me comentaba un especialista en dirección que Michel Corrette y Jean Louis Dupon (ambos del siglo XVIII) lograron que sus métodos fueran los más difundidos casi hasta el día de hoy, ¿el método francés es el más universal o hay otros?

Hay muchos métodos. Hay métodos alemanes que se utilizan mucho. Hay escuela en Bulgaría, en Rusia, en Francia y casi todos se apoyan en los métodos básicos de la escuela alemana y francesa. Muchos profesores han simplificado los métodos para que los alumnos los recuerden. Hay muchos libros de técnica y metodología pero casi todos llevan al mismo modelo básico. Es muy importante Dupon, hoy en día casi todos estudian a Dupon pero después  necesitan pasar de la forma básica a estudios más complejos. No hay una línea rusa, francesa o española. Digamos que los métodos básicos alemanes y franceses se utilizan bastante pero hay muchos más métodos prácticos.

En el conservatorio de Valencia las clases son cortas en duración, tampoco los alumnos tienen todos los años al mismo profesor y eso es un problema para un estudiante

V.V.: ¿Pero qué ocurre para que un conservatorio como el de Zaragoza tenga más importancia que el de Valencia o que el nivel sea más alto?

M.M.: Bueno, ehh… Aquí todavía hay leyes muy rígidas. Aquí no hay pruebas de acceso muy duras para ser profesor. No pienso en quitarle la silla a ningún profesor del conservatorio pero he tenido muchísimos alumnos que han venido para pedir interpretación o cosas básicas de la partitura. En primer lugar las clases son cortas en duración, tampoco los alumnos tienen todos los años al mismo profesor y eso es un problema para un estudiante. No olvidemos que el profesor se convierte un poco en ídolo y en inspiración para los niños y los jóvenes. Alumnos míos me dicen ‘el año que viene no sé quién me dará las clases’… Yo, por mi edad, no podría dar clases en el conservatorio de Valencia, sin embargo en otros sitios, -en España las leyes no son iguales en todos los sitios- una persona con mi experiencia puede dar clases. Ahora se han creado escuelas privadas, por ejemplo en Barcelona, donde yo sí que podría dar clases. Tampoco hay muchos sitios donde tocar cuando un profesor o un músico está fuera del mundo del conservatorio o de una orquesta. Hay pequeños núcleos donde los músicos pueden tocar por invitación o por encargo. Yo he tocado aquí, en este centro cultural, y estoy muy feliz de poder hacerlo. Y esto ha sido posible porque hay interés en promover la música. Creo que hace falta en Valencia este tipo de sitios, la gente tocaría más y encontraría un espacio que ofrece música. Yo veo grupos en la calle tocar, tríos que no encuentran espacios y que me dicen ‘no tenemos dónde tocar’.

V.V.: Nosotros nos hemos abierto a este tipo de propuesta, en Europa ya se están dando un movimiento por quitarle el corsé a la música clásica,  y a través de la figura de nuestra asesora musical, María Rosell, estamos intentando que la música clásica también esté considerada y se sitúe más a pie de calle y por eso buscamos traer figuras como la de María Mircheva dentro de nuestras actividades. Vemos que hay una necesidad a nivel de público y de músicos.

M.M.: Estoy absolutamente de acuerdo con estas iniciativas y me siento feliz. Admiro este tipo de energía que impulsa a los músicos y trae público a conocer un repertorio que no siempre está en las grandes salas.

Si el instrumento está parado un año se necesita un mes para despertarlo. Nunca dejo el chelo

E.P.: Posee usted un violonchelo de Gagliano de 1760, ¿cómo llegó a sus manos y, díganos, lo utiliza siempre en sus conciertos?

M.M.: ¡Claro que lo utilizo! Siempre. La madera es un material vivo. Y las vibraciones despiertan a la madera. Si el instrumento está parado un año se necesita un mes para despertarlo. Nunca dejo el chelo. Lo utilizo a diario para la salud del instrumento. Y…, el Gagliano llega a mis manos por culpa de Valencia. Hay veces que las cosas están predestinadas y no quiero ser supersticiosa. Encontré este instrumento, el primer año, en el taller de un lutier mayor que había sido violinista de orquesta y tenía muy buen gusto con los instrumentos y con muchísimos contactos. Entonces, mi marido y yo fuimos porque teníamos que encerdar el arco y nos recomendaron a éste luthier. Mi marido fue a recoger el arco y me dijo ‘tienes que coger un taxi porque he visto por el suelo algunos chelos’. Alguno me decía que mi marido había visto algo, los músicos tenemos experiencia en reconocer un instrumento. Me parece que el lutier no sabía, exactamente, lo que tenía ya que… ¡Habían tantos instrumentos en el suelo! Él lutier con el tiempo me dijo, ‘creo que me has engañado, ¡tráeme el instrumento!’ él sabía que no lo habíamos engañado y ya lo habíamos pagado. El chelo estaba muy bien pero había que arreglarlo, hay instrumentos que llegan de Francia, Italia y no sé de cuántos sitios más. Necesitaba un poco de arreglo. Fue una suerte encontrar el Gagliano aquí, como un pequeño milagro.

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E.P.: María Mircheva, mil gracias por atender nuestras preguntas y deseamos verla en más de una ocasión abrazando su instrumento y regalándonos su arte interpretativo.

M.M.: Gracias  vosotros. Ha sido un verdadero placer charlar y disfrutar de esta conversación.

 

El Péndulo de VLCNoticias/Jimmy Entraigües. Fotos: Javier Furió

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