Las Unidades de Salud Mental en Emergencias (USME) han llevado a cabo más de 500 intervenciones comunitarias en las áreas afectadas por la dana en los últimos dos meses. La ministra de Sanidad, Mónica García, visitó este lunes a los integrantes de las USME en la localidad de Catarroja y participó en una de sus actividades con personas afectadas y Asociaciones de Víctimas.
García destacó la importancia de estas unidades, implementadas por el Gobierno de España en colaboración con la Generalitat y el tejido social que se vio afectado tras el paso de la dana. En respuesta a las críticas de la Conselleria de Sanidad acerca de la “escasa actividad” de las USME, García defendió que la colaboración ha sido “honesta” y “colectiva”, entendiendo que las quejas obedecen a “ruido político”.
La ministra enfatizó que cada entidad trabaja con sus propios recursos y que las USME complementan el trabajo asistencial de la Generalitat con labores preventivas. Estas unidades no sustituyen a los centros de salud mental, sino que buscan prevenir la patologización de los duelos y evitar agudizaciones. García subrayó que las intervenciones están orientadas a mitigar los trastornos emocionales provocados por tragedias de esta naturaleza, apoyándose en asociaciones de víctimas y grupos vecinales para abordar el duelo colectivo.
Los afectados han descrito su situación como “una herida colectiva” que va más allá de las pérdidas materiales, implicando una pérdida emocional vinculada a lugares significativos y una sensación de vulnerabilidad. García destacó el trabajo de coordinación con más de 30 entidades locales para prevenir trastornos de salud mental a medio plazo y ha recordado que en el Día de la Salud Mental se subrayó la importancia de recuperar fotos y recuerdos familiares para ayudar en el proceso de recuperación emocional.
Esta iniciativa se considera “pionera” y ha despertado el interés de varios países. Antes de desplegar los equipos USME, se realizaron dos estudios para comprender el impacto emocional y social en las comunidades afectadas: uno por Médicos del Mundo, centrado en el impacto emocional del desastre, y otro por APLICA, que mapeó los recursos comunitarios disponibles.
El operativo incluye 13 equipos, 12 en municipios valencianos y uno en Letur (Albacete), con un enfoque en intervenciones comunitarias para fortalecer vínculos sociales y proporcionar apoyo emocional. Cada equipo está compuesto por profesionales de diversas disciplinas, preparados para intervenciones post-catástrofe, y trabajan principalmente en talleres de primeros auxilios psicológicos y actividades de expresión emocional.
Las USME han sido integradas en los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción en varios municipios, además de establecer un grupo de trabajo intermunicipal para incluir el enfoque psicosocial en los planes locales. La colaboración con organizaciones como Cruz Roja y Cáritas ha fortalecido una red de apoyo adaptable y continua, destacando iniciativas innovadoras como espacios de escucha para hombres en Algemesí, grupos de discusión emocional en Sedaví y talleres intergeneracionales en Aldaia y Utiel. En Catarroja, además, se ha establecido una unidad específica para el acompañamiento emocional de las asociaciones de víctimas.