**Seis meses de incertidumbre en la sala de control de la CHJ**
La sala del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) pasó desapercibida hasta el 29 de octubre, fecha de la mayor barrancada en la historia de la Comunidad Valenciana. La investigación posterior ha centrado su atención en diversos lugares, incluyendo un restaurante en el centro de Valencia, un centro de emergencias en l’Eliana y una sala de control en la avenida Blasco Ibáñez, cerca de Mestalla. Desde esta última ubicación, se monitorizó, sin advertencias efectivas, el aumento del caudal del barranco del Poyo. Aunque se envió un correo electrónico a las 18:43 alertando sobre la rápida crecida, la información llegó tarde para muchas áreas de l’Horta Sud, ya inundadas. Las causas detrás de estos fallos de coordinación permanecen sin respuesta.
**Supervisión**
Existen dudas sobre la vigilancia durante la emergencia. A pesar de que desde las 16:13 hasta las 18:43 no se emitieron alertas aparte de los reportes por correo, se registró una aceleración del caudal poco después del último informe, alcanzando los 1.700 metros cúbicos por segundo. Este incremento pasó desapercibido para el equipo del SAIH hasta las 17:55. Carmen González, técnica del SAIH, admitió que, aunque notaron el aumento del caudal, tardaron casi una hora en confirmar los datos.
**Instalación pendiente del Sistema de Alerta Temprana**
La CHJ licitó el Sistema de Alerta Temprana (SAT) poco después del desastre, mientras que otros organismos, como el del Ebro, ya contaban con este dispositivo. El SAT, adjudicado por 22 millones de euros, permite el análisis en tiempo real de datos y predicciones futuras, facilitando una respuesta más efectiva ante eventos climáticos extremos.
**Falta de comunicación con el Cecopi**
Resulta sorprendente que, a pesar de la magnitud de la tragedia, nadie del SAIH contactara directamente al Centro de Coordinación de Emergencias (Cecopi). Ni l’Eliana pudo comunicarse con la CHJ, ni la CHJ compartió información crítica en las reuniones del Cecopi, centradas entonces en la presa de Forata.
**Intervención**
El presidente de la CHJ, Miguel Polo, pese a estar presente en la sala entre las 16:00 y las 17:00, no mencionó el estado del Poyo en el Cecopi. Pilar Bernabé confirmó ante la jueza que no fue hasta que los alcaldes de l’Horta Sud reportaron inundaciones que se reconoció la gravedad de la situación.
**Comunicación con alcaldes**
González declaró que algunos alcaldes del área del Magro hicieron contacto, pero no hubo comunicación con aquellos en riesgo de ser afectados por el Poyo. Esta omisión, aunque protocolaria, pone en evidencia la rigidez frente a situaciones críticas.
**El aforo no oficial en Massanassa**
Se descubrió un aforo no registrado en Massanassa, que no aparece en el SAIH ni comparte datos públicamente. Aunque se utiliza para medir caudales ecológicos hacia l’Albufera, registró significativos niveles de agua durante la crisis de octubre, lo que podría haber proporcionado información crucial sobre el flujo del agua.
**Contribución del barranco de la Saleta**
La CHJ argumenta que la ausencia de vigilancia en la mitad de la cuenca del Poyo impidió prever la magnitud de la emergencia. Un gran volumen de agua, procedente de la Saleta y la Horteta, fue registrado, aunque los datos disponibles son insuficientes.
**El Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH)**
El SAIH realiza un seguimiento del estado hidrológico mediante medidores y sensores. Desde su creación tras la “pantanada” de Tous en 1982, ha servido para monitorear la red fluvial. En la tarde de la dana, muchas de sus unidades fueron impactadas por la lluvia, impidiendo un seguimiento efectivo del barranco del Poyo. La CHJ advierte que el SAIH no está diseñado para decisiones de seguridad personal o pública, ya que la información proporcionada es provisional.