Mercados de Caballerizas

Labradores y gitanos de caña en mano

 En la ciudad siempre existieron lugares determinados para el comercio de diferentes artículos: carbón, sal, hierba, seda, aceite, aves… constituyendo auténticos mercadillos que, incluso, acabaron por adquirir títulos de calles y plazas.

Mercadillo de burros. Ca. 1950

Mercadillo de burros. Ca. 1950

El mercadillo de burros y caballerías, antiguamente había estado ubicado frente a la Lonja, junto al convento de las Magdalenas, extendiéndose hasta la esquina de la calle de Conills y el lugarllamado de les estaques, precisamente porque allí se hallaban unas estacas que permitían atar la soga de los animales.

El 6 de julio de 1733 nuevamente se mandó trasladar este mercadillo de burros, junto al de cerdos, a la plaza de las Barcas…

Como importunaba mucho el transito de la gente, debido a la cantidad de animales y carros que en él se hallaban, por una deliberación del 24 de julio de 1630, se trasladó la venta de las caballerías a la plaza de San Francisco. El 6 de julio de 1733 nuevamente se mandó trasladar este mercadillo de burros, junto al de cerdos, a la plaza de las Barcas. En 1770 siendo corregidor Francisco Navarro, que vivía en la citada plaza, con el fin de alejar el tumulto y ruido que el mercadillo producía, de nuevo mandó que se instalara en el lugar de procedencia, les estaques.

Mercado de caballerías.  Ca. 1900

Mercado de caballerías. Ca. 1900

En 1874 se estableció en la antigua Ronda de Belén o de Santa Lucía, (Guillem de Castro), detrás del convento del Pilar…

 A mitad del siglo XIX acabó en el Llano de Zaidía, estableciéndose un día a la semana, los jueves, según recoge el reglamento del Buen Gobierno de la ciudad de 1859, que prohibía no se celebrase esta feria en ningún otro punto que el establecido.

En 1874 se estableció en la antigua Ronda de Belén o de Santa Lucía, (Guillem de Castro), detrás del convento del Pilar. Se le llamó popularmente mercat dels burros. Ya solían acudir tratantes de etnia gitana.

Mercado de burros. Ca. 1940. Archivo Toni Serrano

Mercado de burros. Ca. 1940. Archivo Toni Serrano

Nuevo traslado a principios del siglo XX, el viejo cauce del río Turia, entre los puentes de Serranos y Pont de Fusta. Allí se podía apreciar una estampa colorista, con espectadores apoyados en la barandilla superior y el mismo puente. Poco a poco la actividad del mercadillo fue languideciendo. Tal vez la riada de 1957 lo ahogó un poco más e hizo que, tras la rigurosa normativa sanitaria, llegados los años 60 se acabara definitivamente el mercat dels burros.

Gitanos, chalanes, con bastón de caña, mostraban a los agricultores las dentaduras de los caballos, certificado de la edad y buena salud del animal. Todo esto ocurría los jueves en un cauce repleto de recuerdos entre carros, tartanas y barberos al sol.

 

A.P.R.S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

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One Response to "Mercados de Caballerizas"

  1. Julio Cob  4 de agosto de 2014 at 23:30

    Rafael Solaz nos rescata y regala la “ruta del mercado de burros”. De caminar lento, pero seguro, tal y como nos descubre el incansable investigador, tuvieron que pasar casi cuatro siglos para que sentaran sus reales en el cauce del Turia, donde los más longevos sabemos de su existencia.
    El mercado, San Francisco, las Barcas, la Zaidia, Santa Lucia, lo más granado y popular de la ciudad, supieron de su existencia, lo que demuestra la importancia de los burros, tan ligados a la huerta, tan substancial a ella como imprescindibles. Cualquier mercado indica el pulso de la ciudad, y el de los burros como latido imprescindible.Su declive coincidió con el agonizar de la huerta, al unísono, y hasta entonces tuvo su sitio. El bibliógrafo nos detalla de forma minuciosa la costumbre más genuina de aquella Valencia huertana que ya dejó de serlo.

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