El rey de Marruecos considera obsoleto el actual modelo de cooperación migratoria, cuestiona las decisiones judiciales españolas que dificultan las repatriaciones y anuncia una nueva estrategia bilateral. Sus declaraciones llegan después de la crisis migratoria de Ceuta y a pocos días del viaje de los reyes de España a las ciudades autónomas.
El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha lanzado una advertencia a España en vísperas de la visita de Felipe VI y la reina Letizia a Ceuta y Melilla. El monarca alauí ha asegurado que su país no aceptará «presiones, amenazas ni chantajes» en sus relaciones internacionales y ha cuestionado abiertamente el modelo de cooperación migratoria que mantiene con España.
Las declaraciones se produjeron durante el discurso de apertura de la nueva legislatura parlamentaria en Rabat, en un momento especialmente delicado para las relaciones entre ambos países tras la crisis migratoria registrada durante el verano en Ceuta.
Mohamed VI ha defendido que Marruecos es un socio responsable y fiable, pero ha reclamado que España y el resto de sus aliados mantengan una relación basada en el respeto mutuo y el reconocimiento de sus intereses.
El mensaje adquiere una dimensión política particular por su proximidad al viaje anunciado de los reyes españoles a las dos ciudades autónomas del norte de África.
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Marruecos considera agotado el actual acuerdo migratorio
Uno de los principales mensajes del discurso ha sido el cuestionamiento del sistema de colaboración que España y Marruecos mantienen para controlar los movimientos migratorios.
Mohamed VI ha calificado de «obsoleto» el actual modelo de cooperación migratoria, pese a reconocer que ha permitido avances en determinados ámbitos.
Según el monarca, las crisis recurrentes demuestran que los mecanismos existentes ya no responden adecuadamente a la realidad.
Por ello, ha anunciado que Marruecos presentará a sus socios una nueva propuesta estratégica para redefinir las relaciones de cooperación.
El planteamiento marroquí pretende vincular la gestión migratoria con el desarrollo económico compartido, la competitividad y la estabilidad regional.
Críticas directas a los tribunales españoles
El discurso también ha incluido referencias expresas a las decisiones judiciales adoptadas en España.
Mohamed VI considera que determinadas disposiciones legales y resoluciones judiciales dificultan la repatriación de menores y de otras personas que se encuentran en territorio español.
El monarca ha descrito algunas de esas decisiones como alejadas de la realidad y ha sostenido que pueden favorecer indirectamente a las redes criminales dedicadas al tráfico de personas.
Estas afirmaciones corresponden a la posición expresada por el rey marroquí.
En España, las devoluciones y repatriaciones deben ajustarse a la legislación nacional, las obligaciones internacionales y las garantías judiciales aplicables, especialmente cuando afectan a menores de edad.
La cooperación entre ambos países no puede sustituir esas exigencias legales.
Un aviso antes de la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla
El momento elegido para lanzar estas advertencias tiene especial relevancia.
Felipe VI y la reina Letizia tienen previsto viajar próximamente a Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas cuya situación geográfica convierte la relación con Marruecos en un asunto de especial sensibilidad diplomática.
El discurso de Mohamed VI llega poco más de dos meses después de la crisis migratoria que afectó a Ceuta y que provocó un intenso debate sobre el control fronterizo, la capacidad de acogida y la cooperación bilateral.
En ese contexto, la advertencia del monarca marroquí puede interpretarse como un intento de fijar su posición antes de una visita de gran significado institucional.
No obstante, Mohamed VI no vinculó expresamente sus declaraciones a ese viaje en los fragmentos del discurso difundidos.
«La asociación es una opción soberana»
El rey marroquí ha defendido que las relaciones entre países deben basarse en decisiones libres y compromisos voluntarios.
En este sentido, ha rechazado las críticas procedentes de determinados sectores políticos y mediáticos españoles, a los que ha acusado de realizar declaraciones irresponsables sobre la cuestión migratoria.
Mohamed VI no identificó en las declaraciones recogidas a los representantes o medios concretos a los que dirigía sus reproches.
Su mensaje fue que la cooperación internacional constituye una decisión soberana y no puede quedar condicionada por amenazas o presiones.
Una nueva estrategia para negociar con España y otros socios
El monarca ha anunciado que Marruecos elaborará un documento con una visión estratégica destinada a redefinir sus relaciones de cooperación.
La propuesta pretende incorporar objetivos relacionados con el desarrollo compartido, la creación de oportunidades económicas y la estabilidad regional.
De esta manera, Rabat busca ampliar el debate más allá del control de fronteras y vincular la colaboración migratoria con otros ámbitos de interés económico y político.
Por el momento, no se han detallado las medidas concretas que incluirá ese documento ni los cambios específicos que Marruecos pretende introducir en sus acuerdos con España.
La presión social y el futuro de los jóvenes marroquíes
El discurso también ha abordado los problemas internos del país.
Mohamed VI ha reclamado situar a la juventud en el centro de las políticas públicas, después de las protestas del movimiento GENZ212 y en un contexto de dificultades de acceso al empleo.
La situación resulta especialmente relevante porque numerosos jóvenes marroquíes contemplan la emigración como una alternativa ante la falta de oportunidades.
El monarca ha pedido mejorar la educación, la formación profesional, la integración económica y las posibilidades de empleo.
También ha reclamado al sector privado mayores esfuerzos en inversión, innovación y creación de puestos de trabajo.
Ceuta vuelve al centro de las relaciones entre España y Marruecos
Las palabras de Mohamed VI reabren el debate sobre los límites de la cooperación migratoria y las responsabilidades de cada país.
España necesita mantener mecanismos de colaboración con Marruecos para gestionar sus fronteras, pero también debe garantizar el cumplimiento de las resoluciones judiciales y los derechos reconocidos por su legislación.
Marruecos, por su parte, reclama un nuevo marco de relaciones y rechaza que su colaboración quede condicionada por presiones políticas.
La visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla se aproxima así en un escenario de renovada tensión diplomática, con la gestión migratoria y las repatriaciones como principales puntos de discrepancia entre Madrid y Rabat.





