El cineasta dirigió documentales sobre la marginalidad en la ciudad, la lucha por la tierra o la transición valenciana
Voro Contreras
El cineasta valenciano Llorenç Soler, uno de los precursores del cine documental independiente en España, ha muerto hoy a los 86 años en su casa de Barcelona.
Soler ha ejercido de maestro de documentalistas, tanto desde el punto de vista técnico y estilístico como ético y moral, ya que ha entendido el documental como el género que puede dar voz a aquellas personas que nunca la han tenido, negadas sistemáticamente por el poder. Además de sus obras para el cine y la televisión (largometrajes y documentales) ha trabajado en el campo de la experimentación audiovisual (videoinstalaciones, films experimentales).
Nacido en València en 1936, Soler estudió una carrera técnica, que desempeñó posteriormente en Barcelona. En 1964 abandonó su profesión y decidió dedicarse al cine. Su actividad inicial es la de productor de cine publicitario, pero sólo la ejerce durante dos años. En 1966 estaba totalmente decidido a dedicarse al documental. Se decantó por temas de contenido social y sobre problemas de minorías marginadas.
Obreros, gitanos y Raimón
Llorenç Soler empezó en el denominado “cine independiente” de los últimos años sesenta haciendo películas como, entre otros: “Será tu tierra” (1965) y “El largo viaje hacia la ira” (1969) sobre los primeros tiempos de unos obreros recientemente emigrados a Barcelona de diversas regiones de España, “52 domingos” (1966) sobre las penurias de unos jóvenes inmigrantes en Barcelona que, para escapar de la miseria, aspiran a convertirse en toreros.
También en los 60 dirigió “D’un temps, d’un país”. Realizada en plena etapa de la Dictadura, su rodaje tuvo ciertas dificultades por parte de las autoridades franquistas. Esta película recoge por primera vez la vida y obra del cantautor de Xàtiva. Fue exhibida clandestinamente hasta la desaparición del dictador.
En los años setenta se incorporó al conocido como “cine marginal” con películas como, entre otros: “Noticiario RNA” (1970) donde ironiza unas falsas imágenes del NO-DO como vehículo de adoctrinamiento franquista; “Sobrevivir en Mauthausen” (1975) sobre los españoles que realizaron hacia este campo de concentración alemán; “Gitanos sin romancero” (1976) sobre una de estas comunidades en Galicia; “Autopista, una navajada a estorba tierra” (1977) y “O monte e noso” (1978) sobre la lucha vecinal contra una autopista y por recuperar montañas que habían sido apropiadas por grandes particulares.
De esta época es “Votad, votad malditos”, documental está rodado fundamentalmente durante la jornada del 15 de junio de 1977. Ese día se convocaron por primera vez desde hacía cuarenta años unas elecciones democráticas en España. El filme recoge declaraciones, comentarios y actitudes de los que después de tantos años se veían ante las urnas, la mayoría sin experiencia y opiniones políticas propias.
De su larga trayectoria posterior cabe destacar algunas producciones: “Cada tarde a las cinco” (1989), donde se acercará, veinte años después, a aquellos jóvenes aspirantes a torero en la Barcelona de la dura inmigración. “Ciudadanos bajo sospecha” (1992) sobre emigrantes del África negra en Barcelona. “Francesc y Luis” (1992), una historia sobre dos homosexuales a quienes la cámara de Soler acompaña en su vida cotidiana y recoge sus opiniones. Incluye una secuencia en la que ellos se lanzan a la calle para recoger opiniones de la gente sobre la homosexualidad. Las respuestas son demoledoras. (Esta misma pareja intervendrán años más tarde en la producción del mismo autor titulada “Kenia y su familia”, 2006)
De 1994 a 1996 realizará la serie, de 13 capítulos, “El olvido del pasado” (TV3) donde se recoge el deterioro de un amplio conjunto del patrimonio cultural en torno al Mediterráneo y sus contextos sociales y políticos.
“Del roig al blau”
“Said” (1998) será su primer largometraje. Es una historia de ficción con evidentes aspectos documentales sobre un inmigrante ilegal marroquí en Barcelona. Otro largometraje que parte de una visión documental es “Lola vende ca” (2000); aquí encontramos la realidad de los gitanos en Barcelona, la vida de una joven gitana en la gran ciudad.
RODAJE PELICULA “LOLA, VENDE CA”
RODAJE PELICULA “LOLA, VENDE CA” MEDITERRANEO
Del 2000 se “Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno”, retrato de la vida de este personaje que logró documentar con imágenes la realidad del campo de concentración de Mauthausen; gracias a sus fotografías se pudo condenar a algunos criminales nazis en el juicio de Nuremberg.
“Del Roig al Blau” (2004) es un largometraje documental sobre la situación política de los años setenta y ochenta en Valencia. En “Kenia y su familia” (2006) se visualiza nuevas relaciones de pareja que hasta entonces habían sido ocultas. Se explica cómo dos lesbianas logran tener un hijo mediante un padre biológico.
“La mirada de Anna” (2009) es un relato sobre Anna Turbau, su compañera, en su experiencia fotográfica en la Galicia de la Transición.
Trabajo por el audiovisual valenciano
La consellera de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, Raquel Tamarit, ha expresado este martes sus condolencias por el fallecimiento del autor y ha transmitido su pésame a la familia, a sus amigos y a todo el sector. “Ha faltado una persona que ha trabajado mucho también por el audiovisual valenciano”, ha recalcado.
Tamarit se ha referido a la “casualidad” de que su muerte haya tenido lugar en el año en el que se celebra el centenario del ensayista de Sueca Joan Fuster, ya que “él fue el primero que hizo un documental en condiciones sobre su figura, que es ‘Ser Joan Fuster'”. “Desde Cultura de la Generalitat no podemos más que agradecerle la faena que hizo y sumarnos a las condolencias”, ha aseverado.
También han expresado su dolor por la pérdida de Soler desde ámbitos como el festival DocsBarcelona, donde en mayo recibió el Premio de Honor. “Maestro, cineasta de gran personalidad y uno de los padres del documentalismo en nuestra casa”, afirman.