21 de enero de 2026
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Muescas en las ruedas, soldaduras rotas y bogies disparados: las claves de la investigación del accidente de Adamuz



Muescas en las ruedas, soldaduras rotas y bogies disparados: las claves de la investigación del accidente de Adamuz

Los investigadores analizan marcas en las ruedas, un posible fallo estructural en la vía y la violencia extrema del impacto en una tragedia que ya deja 43 fallecidos.

La investigación del accidente ferroviario de Adamuz continúa avanzando a medida que se incorporan nuevos elementos técnicos al análisis. El siniestro, que ya se ha cobrado la vida de 43 personas, está siendo examinado desde múltiples frentes con el objetivo de determinar qué provocó el descarrilamiento y posterior colisión de los trenes.

Entre los hallazgos más relevantes de los últimos días destacan las muescas detectadas en las ruedas del tren Iryo siniestrado y en otros convoyes que circularon previamente por el mismo tramo de vía, así como la posible rotura de una soldadura en un punto crítico del trazado.

Muescas en todas las ruedas: una señal clave

Los investigadores han localizado rozaduras en todas las ruedas de los primeros vagones del tren Iryo que no llegaron a descarrilar, así como en los dos o tres trenes que pasaron por esa vía con anterioridad. Estas marcas tienen un tamaño aproximado al de una moneda de cincuenta céntimos.

El hallazgo resulta especialmente relevante porque indica que el problema podría haberse manifestado antes del accidente, dejando huellas progresivas en el material rodante. Ahora, los técnicos analizan si estas muescas tuvieron un papel directo en el descarrilamiento o si son consecuencia de un defecto previo en la infraestructura.

Una soldadura rota en un punto crítico de la vía

La principal hipótesis de trabajo apunta a la rotura de una soldadura de la vía en un punto especialmente sensible del trazado. Todo indica que esta soldadura pudo fracturarse al paso del tren Iryo, concretamente cuando circulaba el coche número seis, desencadenando el descarrilamiento.

Los expertos manejan varias posibilidades sobre el origen de esa rotura: desgaste por fatiga del material, un defecto de fabricación, un borde afilado o un engrosamiento anómalo que habría ido marcando las ruedas de los trenes hasta ceder definitivamente.

Las marcas encontradas son mínimas, de apenas milímetros, lo que explica la complejidad de su detección previa. Por ese motivo, los investigadores están cotejando la compatibilidad exacta entre las muescas halladas en las ruedas y el punto concreto de la vía donde se produjo el fallo.

Inspecciones previas y aumento del tráfico ferroviario

Según la información analizada, la vía había sido inspeccionada entre los meses de octubre y noviembre del año pasado. Se realizaron controles tanto con trenes de auscultación como a pie, sin que se detectaran anomalías graves en ese momento.

No obstante, una de las líneas de investigación estudia si estas inspecciones resultaron insuficientes ante un contexto de aumento significativo del tráfico ferroviario. En los últimos meses, la circulación por este tramo se habría multiplicado, con trenes más pesados, como los modelos de alta velocidad, sometiendo a la infraestructura a un mayor estrés.

Bogies disparados: la prueba de la violencia del impacto

Otra de las imágenes más impactantes del siniestro es la de un bogie proyectado a gran distancia tras el choque. Esta pieza fundamental, encargada del contacto entre el tren y la vía, fue localizada en un arroyo cercano, lo que da una idea de la enorme energía liberada en el impacto.

Los investigadores analizan si este bogie pertenece al tren Iryo y qué papel jugó en la secuencia del accidente, especialmente tras la colisión del vagón ocho con el tren Alvia.

Una investigación compleja y abierta

A estas líneas de análisis se suma la revisión de un cambio de agujas situado a unos 40 kilómetros del punto del descarrilamiento, donde ya se había advertido a los maquinistas de la existencia de una anomalía en la vía.

La investigación sigue abierta y avanza con extrema cautela. El objetivo es reconstruir con precisión la secuencia de los hechos, determinar responsabilidades y evitar que una tragedia de esta magnitud vuelva a repetirse.

Etiquetas: accidente ferroviario, Adamuz, seguridad ferroviaria, infraestructuras, investigación

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