Una multitudinaria marcha ha tenido lugar en Valencia este 25 de noviembre, donde miles de personas han exigido el fin de todas las formas de violencia contra las mujeres, además de criticar el deterioro de los servicios públicos y demandar un fin a la violencia machista y la impunidad de los agresores. La portavoz del Moviment Feminista de Valencia, Cándida Barroso, destacó la necesidad de proporcionar recursos suficientes para apoyar adecuadamente a las víctimas, incluyendo hogares, apoyo psicológico y asistencia jurídica.
Según la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana, alrededor de 2.000 personas participaron en la manifestación, en la cual se insistió en la importancia de reforzar las políticas públicas con suficientes recursos, gestión pública y transparencia. En el evento, se escucharon consignas tanto en valenciano como en castellano, como “Fuera machistas de las instituciones” y “No es un caso aislado, se llama patriarcado”.
La marcha comenzó en la calle Navarro Reverter y discurrió por las calles Colón, Xàtiva y Marques de Sotelo, culminando en la Plaza del Ayuntamiento con la lectura de un manifiesto y los nombres de 71 mujeres fallecidas en el último año debido a la violencia de género.
Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, también participó en la marcha y enfatizó la necesidad de un consenso unánime contra esta violencia, instando a luchar contra la violencia vicaria. Bernabé aprovechó para criticar la proximidad de la investidura de Juanfran Pérez Llorca del Partido Popular tras la dimisión de Carlos Mazón, advirtiendo sobre los peligros de pactar con fuerzas negacionistas.
Cándida Barroso subrayó los muchos tipos de violencia que sufren las mujeres, incluyendo la violencia en pareja, económica, institucional y digital. Lamentó la falta de interés en avanzar en el “andamiaje” del primer pacto contra la violencia machista y de género.
El manifiesto leído durante la marcha denunció el negacionismo de la extrema derecha y resaltó que la violencia machista sigue devastando vidas, afirmando que el movimiento feminista no detendrá su lucha hasta erradicar todas las formas de violencia machista. Además, se advirtió del aumento de la violencia entre menores y se resaltó la necesidad de trabajar desde la infancia para erradicar el machismo.
A nivel internacional, se describió un panorama devastador para las mujeres y niñas en contextos de conflictos bélicos y regímenes totalitarios en Afganistán, Irán y Nicaragua. También se aludió a la gestación subrogada y la prostitución como formas de explotación hacia las mujeres, y se levantó la voz en apoyo a mujeres con discapacidad, migrantes, mayores, dependientes y otras invisibilizadas por la sociedad, abordando cuestiones como el acoso contra quienes desean abortar y los derechos reproductivos en la sanidad pública.