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Óliver Laxe se adentra en el chumba-chumba del desierto
Un padre de familia, interpretado por Sergi López, acaba de sufrir una pérdida personal y se encuentra desesperado en medio del desierto. Una escena visualmente hermosa y con un toque metafísico captura este momento, seguido de un imponente sol llenando la pantalla. Óliver Laxe, nacido en París en 1982, es uno de los pocos directores españoles contemporáneos que logra plasmar lo sublime del paisaje desértico con tal intensidad. Ya lo había demostrado con ‘Mimosas’ en 2016 y ahora regresa con un enfoque similar en ‘Sirât’.
La cuarta película del director gallego, cuyo estreno en España está programado para el 6 de junio, fue presentada la noche del jueves en la sección oficial del Festival de Cannes. Su inclusión en la categoría principal de este prestigioso evento consolida su prometedora carrera. Este reconocimiento llega acompañado de un presupuesto mayor del que había contado hasta ahora, financiado por una productora de renombre (Movistar +), lo que ha permitido que el conocido actor Sergi López protagonice el filme.
López encarna a un padre que viaja con su hijo a una rave en Marruecos, en busca de su hija, desaparecida desde hace cinco meses.
«El puente que une el infierno con el cielo»
En su recorrido, conocen a un grupo que les informa de otra rave “allí detrás”. ¿Dónde exactamente? ¿Detrás de la montaña, de la frontera con Mauritania o del sirât? Este término, explicado por Laxe en abril al anunciar su selección para Cannes, significa “vía, camino” y se describe como el puente entre el infierno y el cielo. El título apunta a que no se trata de un viaje dramático sino metafísico, donde los raveros toman el lugar de los peregrinos.
A pesar de su temática metafísica, la película comienza con un tono más dramático, accesible para un público más amplio que ‘Mimosas’. Explora el encuentro entre dos grupos opuestos: el padre y el hijo frente a jóvenes franceses alternativos y amantes de la música tecno, interpretados por actores no profesionales. Cuando empieza a desarrollarse cierta complicidad, los eventos toman un giro inesperado: el perro del niño ingiere accidentalmente los excrementos de uno de los presentes que había consumido LSD, provocando un estrangulamiento.
Brillante en ejecución, desconcertante en contenido
Para quienes consideraron ‘Lo que arde’ (2019) demasiado lenta, ‘Sirât’ ofrece una propuesta diferente. El hard-tecno resuena a lo largo de la película, evidenciando el talento de Laxe para utilizarlo junto a una mayor gama de recursos visuales, algo que refleja el incremento del presupuesto. Las escenas en el desierto, con vehículos avanzando acompañados de música estridente, convierten ‘Sirât’ en una suerte de Mad Max del cine de autor.
El dominio que Laxe tiene de la puesta en escena y el montaje resulta evidente, entregando secuencias memorables como ya lo hiciera en ‘Lo que arde’. No sería sorprendente que la película se lleve el premio a la puesta en escena en Cannes.
Sin embargo, a diferencia de su obra anterior, donde el estilo poético de Laxe complementaba el contenido, en ‘Sirât’ esto no queda tan claro. Más que ofrecer una narrativa poética y espiritual, parece un ejercicio estilístico, reflejándose en la indiferencia del espectador ante los extravagantes acontecimientos que enfrentan el padre, su hijo y sus nuevos amigos, los raveros.