Primer juicio por bebés robados El doctor Vela no reconoce su firma en el parte de nacimiento del bebé robado

GRAF7696. MADRID, 26/06/2018.- Inés Madrigal, que nació en 1969 y fue sustraída de su madre biológica y entregada a una mujer estéril, a su llegada hoy a la Audiencia Provincial de Madrid que juzga entre hoy y mañana al doctor Eduardo Vela, para quien la Fiscalía pide once años de prisión por el robo de un bebé en 1969 en la clínica San Ramón de la capital, en el que será el primer caso de estas características que se enjuicie en España. EFE/Chema Moya

GRAF7696. MADRID, 26/06/2018.- Inés Madrigal, que nació en 1969 y fue sustraída de su madre biológica y entregada a una mujer estéril, a su llegada hoy a la Audiencia Provincial de Madrid que juzga entre hoy y mañana al doctor Eduardo Vela, para quien la Fiscalía pide once años de prisión por el robo de un bebé en 1969 en la clínica San Ramón de la capital, en el que será el primer caso de estas características que se enjuicie en España. EFE/Chema Moya

“Yo no sabía más que de tema médico”. Es una de las pocas frases que ha pronunciado el doctor Eduardo Vela, acusado de participar en el robo de un bebé en 1969, Inés Madrigal, en la Clínica San Ramón de Madrid, en el juicio contra él, donde no ha reconocido su firma en el parte de nacimiento de esa víctima.

Pese a que el doctor Vela, de 85 años y para quien el fiscal pide 11 años de cárcel por este caso, reconoció su firma en la fase de instrucción, en la vista oral que ha comenzado este martes no lo ha hecho.

A preguntas de la fiscal, el ginecólogo ha reiterado la misma respuesta: “no recuerdo”. Y ya cuando le han mostrado el parte de nacimiento de Inés Madrigal con su supuesta firma, ha afirmado: “Eso no es mío”.

Por su parte, Inés Madrigal, víctima del primer juicio que se celebra en España por bebés robados, ha llegado a la Audiencia Provincial de Madrid entre aplausos de otros afectados y ha dicho: “Esta ya no es mi caso, esto ha trascendido. Todo el mundo sabe ya que en este país se robaron niños”.

Madrigal ha sido recibida por algunas decenas de afectados y miembros de asociaciones que portan pequeñas pancartas con la palabra “Justicia”. A la llegada, Madrigal ha dicho que tiene claro que ha comenzado un proceso y que va a acabar igual que comenzó: “Sin saber quién es mi madre biológica”.

El abogado de Madrigal, el letrado Guillermo Peña, ha confiado en que por fin las dos versiones de los hechos puedan enfrentarse.”Esto necesita tener un punto final ya. Supone poder derribar la frontera psicológica que separa la especulación de los hechos reales“, ha añadido.

Han transcurrido casi siete años desde que la denuncia contra la monja conocida como sor María arrancara las primeras investigaciones judiciales por el caso de bebés robados en España.

Muchas fueron archivadas y cayeron en el olvido ante la desesperación de las familias afectadas, hasta 2016, cuando una juez propuso llevar a juicio al doctor Eduardo Vela. Un ginecólogo que, junto con la religiosa fallecida, supuestamente manejaron el destino de decenas de recién nacidos en la Clínica San Ramón de Madrid, epicentro del drama.

La vista oral, pendiente de las cuestiones previas

De todos modos, el juicio podría no celebrarse. Todo depende de la decisión que se tome durante las cuestiones previas, que han comenzado a puerta cerrada y en las que, según fuentes jurídicas, se realizará una prueba de contradicción sobre el estado de salud del doctor Vela.

El acusado alega que padece una enfermedad degenerativa que, según su defensa, no le hacía apto para afrontar el juicio, si bien un examen forense ha determinado que sí está capacitado. No obstante, en las cuestiones previas volverá a plantearse este asunto y será el tribunal quien decida si Vela puede declarar y, por tanto, si continua la vista. De ser así, en la sesión de este martes está previsto que declare el acusado y después la propia Inés Madrigal y otros seis testigos.

Una lucha enfrentada al paso del tiempo

El paso del tiempo y los problemas para hallar a testigos vivos o que recuerden lo que ocurrió, así como la dificultad para acceder a los archivos de la administración y de los hospitales, son los principales escollos a los que se han enfrentado las víctimas.

Plataformas y asociaciones trabajan incansablemente para identificar a los responsables e, incluso, esta cuestión lleva años en la agenda parlamentaria de los partidos, a quienes los afectados reclaman que actúen para que esta tragedia humana no quede impune.

En 2012, la causa de los “niños robados” llegó a los juzgados a instancias de la denuncia presentada por María Luisa Torres por el robo de su hija recién nacida, en 1982. Torres acusó a la monja María Gómez Valbuena, conocida como sor María, de haberle arrebatado a la hija que tuvo en la clínica madrileña Santa Cristina. Se convirtió así en la primera persona a la que un juez abría diligencias por un caso de “niños robados”.

Su historia acaparó las portadas de la prensa y otorgó una mayor visibilidad social a la causa. Pero cuando la instrucción avanzaba e iban apareciendo nuevos casos relacionados con la religiosa, sor María falleció. Antes de ello, se había negado a declarar.

La muerte de la religiosa supuso un jarro de agua fría para los afectados, que confiaban en que el proceso contra sor María marcara un antes y un después en la investigación de los niños robados. Se agarraban a este caso para impulsar otros más en los tribunales.

¿Cómo actuaba la trama?

Los recién nacidos eran sustraídos en diversas clínicas y a los padres se les decía que habían muerto al nacer o a las pocas horas, víctimas de alguna infección y aceleraban los trámites de enterramiento, sin la participación de la familia.

Los bebés eran entregados a otras parejas previa falsificación de los documentos, tanto el certificado de defunción, como la nueva inscripción como nacidos con otra identidad y otros padres, que pagaban por ello. Muchos con destino a otros países. Estaban implicados médicos, sanitarios, abogados, funcionarios y religiosos.

En el caso de Vela, la Fiscalía pide 11 años de prisión por participar en el robo de Inés Madrigal, que nació en 1969 en la Clínica San Ramón de Madrid y fue sustraída de su madre biológica y entregada a una mujer estéril, a quien Vela le había recomendado fingir un embarazo con cojines, mientras que la acusación particular solicita trece años de cárcel.

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