Primeros años del ferrocarril en Valencia. Caminos de hierro. Talleres de calzado y humo

El 21 de marzo de 1852 tuvo lugar la inauguración de la línea ferroviaria Valencia-Grao. Dos locomotoras “La Valenciana” y “La Setabense”, con varios vagones, componían el convoy dispuesto para realizar el corto recorrido que separaba las dos estaciones. A la inauguración asistieron las autoridades valencianas y fueron invitados de honor los duques de Montpensier. Numeroso público se agolpó junto a las vías, desde la calle Sagrario de San Francisco (área de la actual plaza de l’Ajuntament), donde se hallaba la primitiva estación, hasta la zona portuaria.

Estación de Valencia. Grabado de 1862. Foto: A.P.R.S.

Estación de Valencia. Grabado de 1862. Foto: A.P.R.S.

Dos locomotoras “La Valenciana” y “La Setabense”, con varios vagones, componían el convoy dispuesto para realizar el corto recorrido

La aparición del ferrocarril pronto tuvo influencia de modernidad. Este novedoso medio de transporte fue muy comentado y considerado como de “tirón” comercial, y a partir de entonces comenzaron a poner título “Ferrocarril” a diversas tiendas y productos.

Una de las primeras publicaciones que representó un grabado de la estación fue el “Manual de forasteros en Valencia” de 1862

Factura El Ferrocarril. 1869. Foto: A.P.R.S.

Factura El Ferrocarril. 1869. Foto: A.P.R.S.

Una de las primeras publicaciones que representó un grabado de la estación fue el “Manual de forasteros en Valencia” de 1862, una guía impresa “para encontrar las cosas más apreciables de la ciudad”, según decía. Describe así la estación: “la precede una hermosa plaza de medio círculo cerrada con un enverjado de hierro colado y de una techumbre admirable.”

Un taller de calzado de la calle del Mar se apresuraría a plasmar en sus tarjetas y facturas un artístico grabado de un ferrocarril en marcha

Diversos establecimientos se llamaron del “Ferrocarril”, sin que tuviera mucho que ver los trenes y sus vías con la especialidad de cada casa. Anteriormente ya se habían adoptado títulos que iban unidos a apariciones novedosas: “El Globo”, “El Nuevo Siglo”, “La diligencia”, “El Vapor”, “El Telégrafo”, “El Tranvía”… Un taller de calzado de la calle del Mar se apresuraría a plasmar en sus tarjetas y facturas un artístico grabado de un ferrocarril en marcha surcando prosperidad.

Antigua Estación de Valencia. Foto: A.P.R.S.

Antigua Estación de Valencia. Foto: A.P.R.S.

Otra “Tienda del Ferrocarril” se estableció en la calle de San Fernando, nº 25. Y allí permaneció hasta su traslado ya en el siglo XX. Era un comercio dedicado a la venta de tejidos, especialmente los hilos blancos y de algodón. Otros nombres como Chocolates “El Tren”, “Hilaturas El Ferrocarril” o la casa de comidas “La Estación” recrearon sus títulos en la memoria y cercanía del ferrocarril.

Trenes de tejidos y vías, de calzado sobre hierro y betún, de comidas económicas para antes y después del viaje, seres vestidos con blancas telas salpicadas de chocolate. Modernidad de un tiempo pasado que, como publicidad, reclamaba la atención del cliente entusiasmado con la visión de aquel carricoche llamado “ferro-carril” deslizándose por caminos de hierro, carbón y humo, anuncio de tiendas y vidas.

Fotos: A.P.R.S. (Archivo Privado de Rafael Solaz)

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3 Responses to "Primeros años del ferrocarril en Valencia. Caminos de hierro. Talleres de calzado y humo"

  1. Javier Luna  18 de julio de 2013 at 17:15

    Precioso y evocador artículo de Rafael Solaz, en lo referente a su texto y a sus ilustraciones. Pensar, soñar… en el ferrocarril es trasladarnos, en aquel pasado y en el actual presente, a un mundo en el que la vida parece tener un ritmo que, sobre el raíl, parece sonar como una hermosa melodía.
    Recuerdos de infancia permanecen con nitidiez en nuestra memoria y en nuestros corazones y nos seguirán acompañando, pues ferrocarril es sinónimo de imborrable felicidad.

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  2. Javier Luna  18 de julio de 2013 at 18:56

    En el Comentario anterior se han reflejado los errores involuntarios que siguen :

    – En lugar de “…parece sonar como una hermosa melodía”, “…suena como una hermosa melodía”.

    – En vez de “nitidiez”, “nitidez”.

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  3. Julio Cob Tortajada  20 de julio de 2013 at 15:05

    Para Valencia y en principio, el ferrocarril supuso la cercanía entre las gentes de la ciudad y el Grao, al igual que surgía la competencia entre la vigorosa maquina de hierro y la frágil tartana que discurria por el Camino del Grao.

    Solaz se recrea en aquel momento trascendental que tanto supuso para el despegue de nuestra Valencia.

    Gracias Rafael.

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