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Salvar el río, construir la ciudad del futuro: los nuevos puentes sobre el viejo Turia
Nov 28, 2025
Cuentan los registros históricos que el intento frustrado de conectar Valencia con el mar se vio obstaculizado, entre otros factores, por la voluntad de la burguesía de hace un siglo, que prefería no expandirse más allá del Turia hacia el norte. En aquel entonces, lo mejor era permanecer en esta ribera del río, que en ese momento era el único. Recién a partir de la riada del 57, el Plan Sur, la Gran Valencia y el nuevo cauce -que desemboca más al sur en el Mediterráneo- se comenzó a hacer referencia al viejo río. Las reticencias de la élite se extendieron algunas décadas, pero finalmente la ciudad cruzó el río, conquistó nuevos territorios y transformó su paisaje urbano gracias a renombrados arquitectos. Estas estructuras, de diseño vanguardista y avanzada técnica, son hoy un emblema admirado por quienes visitan la ciudad. Sin embargo, el proceso no fue siempre así.
Más allá de los cinco puentes históricos que embargan los sentimientos valencianos, la historia de la ciudad uniendo ambas riberas del río está salpicada de complejas gestiones municipales que, tras intensos debates, dieron luz verde a proyectos que recuerdan, salvando las distancias, a la conquista del Oeste norteamericano o a expediciones a los polos. Derribadas las murallas, nuestros antepasados decidieron explorar y expandirse en ese territorio que ahora forma parte integral de la ciudad. Misión cumplida.
La integración de ambas Valencia requirió hasta trece nuevas construcciones, comenzando con el Puente de Aragón, de inspiración republicana, inaugurado en 1933. Fue obra de Arturo Monfort, pionero en la ingeniería civil en Valencia, conocido por su innovación y uso de nuevos materiales y técnicas. Este puente, que conecta la Gran Vía Marqués de Turia con el área de Viveros, fue el precursor de una serie de estructuras que contribuyeron a la transformación urbana y al crecimiento de Valencia.
Posteriormente, en 1937, se añadió un puente en Campanar, diseñado por Arturo Piera, cuya estructura sobre vigas se convirtió en un referente para futuros proyectos. Piera también participó en el Puente de las Glorias Valencianas en colaboración con Carlos Fernández Casado. Estos puentes acompañaron el crecimiento demográfico de la ciudad, que pasó de 310.000 habitantes en 1930 a más del doble en cuatro décadas.
Durante la II República, Federico Gómez de Membrillera inauguró el Puente de Astilleros en 1932. Sesenta años después, José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón erigieron un puente en Monteolivete, consolidando así el cambio irreversible de Valencia.
Santiago Calatrava, arquitecto de renombre, contribuyó con varias obras, incluyendo el Puente del 9 d’Octubre y el del Azud de Oro. Asimismo, Leonardo Fernández Troyano construyó el Puente de Les Arts, mientras que José María Tomás y Juan Francisco Moya renovaron el Pont de Fusta. Otras creaciones, como el Puente de las Flores de José María Valverde, el Puente del Reino de Salvador Monleón y el Puente de la Exposición de Calatrava, han ido mejorando la accesibilidad y el atractivo del jardín del Turia.
Para celebrar el 160 aniversario de LAS PROVINCIAS, se organiza una exposición sobre la transformación urbanística de Valencia en el Centre del Carme Cultura Contemporània, ubicada en la Sala Dormitorio, del 11 de diciembre a mediados de febrero, con entrada gratuita.
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