Para muchos españoles que crecieron entre los años 70, 80 y 90, había un remedio casi obligatorio cuando aparecía la fiebre, el dolor de garganta o cualquier resfriado: la mítica Aspirina Infantil.
Aquellas pequeñas tabletas, muchas veces con sabor agradable y presentadas específicamente para niños, formaron parte del botiquín de millones de hogares durante décadas. Hoy, sin embargo, resulta casi imposible encontrarlas y muchos jóvenes ni siquiera saben que existieron.
La simple mención de la Aspirina Infantil sigue despertando una enorme ola de nostalgia en redes sociales, donde miles de usuarios recuerdan cómo sus padres o abuelos recurrían a ella ante cualquier malestar.
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El medicamento infantil más popular de una época
Durante buena parte del siglo XX, el ácido acetilsalicílico —principio activo de la aspirina— fue uno de los medicamentos más utilizados tanto por adultos como por niños. De hecho, antes de los años 70 era habitual administrarlo para tratar fiebre, gripe o procesos víricos infantiles.
La Aspirina Infantil se convirtió así en un producto habitual en farmacias y hogares españoles, hasta el punto de formar parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
El descubrimiento que cambió todo
La situación comenzó a cambiar cuando diversos estudios médicos detectaron una posible relación entre el uso de aspirina en menores con determinadas infecciones víricas y el desarrollo del llamado síndrome de Reye, una enfermedad rara pero potencialmente muy grave que afecta al cerebro y al hígado.
A partir de los años 80 numerosos países empezaron a limitar progresivamente el uso de aspirina en niños.
Con el paso de los años, las autoridades sanitarias fueron endureciendo las recomendaciones. En España, la Agencia Española del Medicamento terminó recomendando retirar las especialidades infantiles que contenían ácido acetilsalicílico y restringir su uso en menores de 16 años con procesos febriles o enfermedades víricas.
El fin de una imagen muy habitual
Aquellas cajas de Aspirina Infantil fueron desapareciendo poco a poco de los hogares españoles, sustituidas principalmente por medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno, considerados alternativas más seguras para tratar la fiebre y el dolor en niños.
Desde entonces, el síndrome de Reye se ha convertido en una enfermedad muy poco frecuente, precisamente por la reducción drástica del uso de aspirina en la infancia.
Un recuerdo imborrable para varias generaciones
Pese a que hoy ya no forma parte de la rutina pediátrica habitual, la Aspirina Infantil sigue ocupando un lugar muy especial en la memoria de quienes crecieron durante las décadas finales del siglo pasado.
Porque para toda una generación, escuchar aquello de “tómate una Aspirina Infantil y a la cama” era casi tan habitual como ponerse el mercromina en una herida, tomar jarabe para la tos o merendar pan con chocolate después del colegio.
Una pequeña pastilla que hoy pertenece más a la nostalgia que a la medicina moderna.