Hubo una época en la que abrir un chicle podía servir tanto para hacer un globo como para aprobar un examen. A finales de los años 90, los populares chicles Cheiw sorprendieron a toda una generación de estudiantes incluyendo pequeñas “chuletas” escolares dentro de sus envoltorios, una idea tan simple como inolvidable que hoy sigue despertando nostalgia entre quienes crecieron en aquella década.



Aquellas mini fichas se convirtieron rápidamente en objetos de colección en colegios e institutos. Matemáticas, Física y Química, Lengua, Geografía o Inglés eran algunas de las asignaturas que aparecían resumidas en diminutos papeles con fórmulas, fechas históricas, verbos o reglas gramaticales. Todo cabía dentro de un simple chicle.



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Un fenómeno muy de los 90
En plena era previa a internet y los teléfonos móviles, las “chuletas” de Cheiw representaban una mezcla perfecta entre marketing juvenil y cultura escolar. Los estudiantes las intercambiaban en el patio, las guardaban en estuches o carpetas y algunos incluso intentaban utilizarlas de verdad durante los exámenes.
La campaña terminó convirtiéndose en uno de esos pequeños fenómenos cotidianos que definieron la infancia y adolescencia de los 90 en España.
Según coleccionistas y publicaciones retro, llegaron a existir decenas de modelos diferentes, convirtiendo aquellas pequeñas tiras de papel en auténticos objetos de culto para la generación EGB y BUP.
El reinado de los chicles Cheiw
Los chicles Cheiw, fabricados por la histórica empresa alicantina Damel, ya eran enormemente populares desde décadas anteriores gracias a sus sabores intensos y su capacidad para hacer enormes globos. Canela, fresa, menta, cola o tutti frutti fueron algunos de los sabores más recordados por varias generaciones.
Aunque muchos recuerdan especialmente los años 90 por las “chuletas”, la marca llevaba décadas formando parte de los kioscos españoles. De hecho, publicaciones dedicadas a la nostalgia recuerdan que Cheiw ya triunfaba desde los años 70 como uno de los grandes referentes de las golosinas infantiles.
Nostalgia viral en redes sociales
Décadas después, las famosas “chuletas” han vuelto a hacerse virales gracias a cuentas de nostalgia y cultura pop en redes sociales, donde miles de usuarios recuerdan aquellos recreos y las pequeñas trampas escolares que venían escondidas dentro de un simple envoltorio de chicle.
Para muchos, aquellas tiras de papel resumen perfectamente una época: pupitres de madera, estuches metálicos, cintas de casete, recreos interminables y kioscos llenos de golosinas que hoy forman parte de la memoria colectiva de toda una generación.