4 de julio de 2025
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Damnificados por la DANA exigen mejoras y coordinación urgente

Damnificados por la DANA exigen mejoras y coordinación urgente

Un llamado de atención desde la Vega Baja y otros municipios afectados

La última Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) ha vuelto a poner en evidencia las carencias estructurales, logísticas y de coordinación en varios municipios de la provincia de Alicante. Especialmente en la comarca de la Vega Baja, los vecinos afectados han alzado la voz para exigir soluciones a unas inundaciones que, con cada temporal, se repiten con mayor intensidad.

Desde Orihuela hasta Almoradí, pasando por Daya Nueva, Catral y otros municipios colindantes, cientos de damnificados señalaron que los daños sufridos podrían haberse minimizado con una gestión más eficaz por parte de las administraciones.

Infraestructuras insuficientes para frenar el impacto de las lluvias torrenciales

La principal queja de los afectados radica en el estado de las infraestructuras hidráulicas de la zona. A pesar de ser una región propensa a episodios de lluvias intensas, muchos aseguran que no se han tomado medidas adecuadas para prevenir inundaciones.

Sistemas de drenaje obsoletos y barreras naturales rotas

  • Desagües colapsados: En numerosas calles de la Vega Baja, los sistemas de alcantarillado no pudieron absorber la intensidad de la lluvia.
  • Falta de mantenimiento: Vecinos denuncian que las ramblas, canales y acequias no se limpian con la frecuencia necesaria, lo que reduce su capacidad de desagüe.
  • Carencias en obras hidráulicas: Inversiones prometidas durante la DANA de 2019 todavía no han llegado a ejecutarse totalmente, lo que agrava la situación.

En palabras de uno de los vecinos afectados de Los Montesinos: “Nos dijeron que habría un plan integral tras lo que pasó hace años, pero seguimos esperando. Cada vez que llueve fuerte, tememos perderlo todo”.

La falta de coordinación entre administraciones complica la respuesta

Otro aspecto criticado durante esta última DANA ha sido la falta de coordinación entre ayuntamientos, Generalitat Valenciana y Gobierno central. Los damnificados denuncian que cada administración actúa por separado, sin una estrategia común ni protocolos claros de emergencia.

Demoras en la actuación y desinformación

  • Tardanza en llevar maquinaria: En zonas como Almoradí, los vehículos de limpieza y bombeo llegaron más de 48 horas después.
  • Ausencia de información oficial: Muchos ciudadanos se enteraron del nivel de emergencia por redes sociales en lugar de por canales institucionales.
  • Falta de puntos de coordinación: No se habilitaron centros logísticos de emergencia en todas las localidades afectadas, lo que dificultó una respuesta ágil.

Liliana Moya, portavoz de una plataforma de vecinos afectados, remarca: “Necesitamos una respuesta unificada. Es inaceptable que en pleno 2024 sigamos viendo cómo cada administración va por su cuenta”.

La formación en gestión de emergencias, un aspecto clave olvidado

Los vecinos no solo reprochan la falta de infraestructuras o los problemas de coordinación, sino también la necesidad imperante de formación y preparación ciudadana frente a catástrofes naturales como la DANA.

Propuestas de los damnificados:

  • Diseño de protocolos de actuación ciudadana claros y multilingües.
  • Simulacros periódicos de evacuación en zonas de alto riesgo.
  • Programas de educación en colegios sobre riesgos climáticos e inundaciones.
  • Cursos para personal municipal y voluntarios sobre gestión de emergencias naturales.

Moya subraya: “No basta con que los técnicos sepan actuar, es vital que también nosotros, los ciudadanos, estemos preparados”.

Financiación pendiente y promesas sin cumplir

Los afectados por la última DANA en la Comunidad Valenciana también cuestionan la gestión de los fondos prometidos tras episodios anteriores, como la DANA de septiembre de 2019. Algunos municipios aún esperan recibir toda la cuantía prometida para ejecutar obras de prevención.

Situaciones denunciadas por los vecinos:

  • Retrasos en las ayudas públicas: Muchos afectados aún no han recibido compensaciones por daños materiales anteriores.
  • Falta de ejecución de proyectos clave: Obras contempladas en el Plan Vega Renhace siguen en fase de estudio o licitación.
  • Promesas incumplidas: Infraestructuras alternativas, como bombeos automáticos y muros defensivos, siguen sin concretarse.

Desde asociaciones vecinales se exige una auditoría del uso de los fondos y justifican que “sin seguimiento, no hay garantías de que el dinero se utilice correctamente”.

Un futuro incierto: los efectos del cambio climático se hacen más evidentes

Son muchos los expertos que coinciden en que estos episodios climáticos extremos serán cada vez más frecuentes debido al cambio climático. Por ello, los damnificados insisten en que no se puede seguir actuando tarde y mal.

¿Qué soluciones proponen?

  • Actualización de los planes de prevención de riesgo, incorporando variables climáticas futuras.
  • Revisión de las zonas urbanizables para evitar construir en áreas inundables.
  • Inversión en infraestructuras verdes que absorban el exceso de agua, como humedales artificiales.
  • Impulso a la colaboración entre entidades públicas y privadas en materia de prevención.

Los afectados manifiestan claramente que “es urgente actuar ahora o el problema será irreversible en la próxima década”.

Reivindicaciones a corto plazo de los damnificados

Varios colectivos de la zona han elaborado un manifiesto en el que enumeran sus exigencias a las autoridades:

  • Inicio inmediato de obras pendientes de 2019, especialmente en ramblas y cauces secundarios.
  • Mejora de la señalización vial en áreas propensas a inundaciones.
  • Establecimiento de centros de mando comarcales para emergencias climáticas.
  • Refuerzo de la red de alertas tempranas a través de SMS, radio y televisión.
  • Creación de brigadas locales de intervención rápida con base municipal.

También solicitan que estas medidas formen parte de una hoja de ruta transparente, con plazos claros y rendición de cuentas pública.

Apoyo psicológico y social: los daños no son solo materiales

Otro frente olvidado por muchas administraciones ha sido el de la salud mental y el bienestar emocional de los damnificados. Las inundaciones han dejado secuelas psicológicas profundas en muchas familias.

Impacto emocional del desastre natural:

  • Estrés postraumático: Numerosos ciudadanos reviven el miedo de perder sus hogares.
  • Ansiedad ante nuevas lluvias: Las alertas meteorológicas generan tensión permanente.
  • Problemas familiares y sociales: La incertidumbre genera conflictos y desarraigo emocional.

Los vecinos proponen que, como parte del plan de recuperación, se integren servicios de atención psicológica gratuita para los afectados en cada municipio.

Conclusión: Un grito colectivo por soluciones duraderas

La Vega Baja y varias localidades de la provincia de Alicante han hablado con contundencia: la DANA no puede seguir sorprendiendo a las autoridades. La combinación de infraestructuras inadecuadas, falta de coordinación y planes de prevención deficientes deja a cientos de familias desprotegidas con cada episodio de lluvias torrenciales.

Los damnificados exigen un cambio estructural que contemple:

  • Soluciones técnicas viables y sostenibles.
  • Formación ciudadana y preparación institucional.
  • Transparencia en el uso de fondos y plazos concretos de ejecución.

De no tomarse medidas tangibles y rápidas, estos episodios seguirán repitiéndose con consecuencias catastróficas. Según los vecinos, no se trata solo de asistencia post-catástrofe, sino de romper el ciclo de abandono y olvido que sigue afectando a las zonas más vulnerables de la

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