Índice de contenidos
50.000 protestan en València por aniversario de la DANA
Una multitudinaria manifestación recuerda la catástrofe y exige soluciones eficaces
Un año después de que la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) golpeara con fuerza la Comunitat Valenciana, más de 50.000 personas se congregaron este domingo en las calles de València para conmemorar el trágico aniversario y exigir responsabilidades, actuaciones eficaces y planificación a largo plazo frente a los fenómenos meteorológicos extremos que se han vuelto más habituales en la región.
Convocados por diversas plataformas vecinales, asociaciones de damnificados y organizaciones ecologistas, los manifestantes han elevado una sola voz en recuerdo de quienes perdieron sus hogares, sus negocios o incluso la vida, y para demandar compromisos reales ante los efectos del cambio climático.
La DANA de 2023: un devastador precedente
La DANA de septiembre de 2023 dejó tras de sí un panorama desolador en numerosas comarcas valencianas. Particularmente intensos fueron los estragos en la Vega Baja, La Ribera y l’Horta Sud, donde las lluvias torrenciales provocaron:
- Inundaciones graves que afectaron a miles de viviendas y comercios.
- Pérdidas económicas millonarias en agricultura, infraestructura y negocios locales.
- Evacuaciones de emergencia en varias poblaciones del sur de Alicante y València.
- Daños irreparables en patrimonio natural y medioambiental afectado por el colapso del drenaje.
Los vecinos aún recuerdan con angustia aquellas jornadas, marcadas por el miedo, la incertidumbre y la falta de recursos. Un año después, muchas familias aún luchan por recuperar la normalidad.
Una protesta transversal: vecinos, científicos, ecologistas y alcaldes
La marcha, que comenzó a las 11 de la mañana en la Plaza del Ayuntamiento, recorrió el centro de València bajo el lema “¡Nunca más una DANA sin prevención!”. Participaron ciudadanos de todas las edades, portando pancartas que reclamaban acciones concretas contra las inundaciones y la emergencia climática.
Entre los asistentes destacaron también:
- Alcaldes de varios municipios afectados, como Orihuela, Almoradí y Sueca, que exigieron mayor respaldo institucional y presupuestario.
- Expertos en hidrología y urbanismo, que alertaron sobre la necesidad de replantear el urbanismo en zonas inundables.
- Representantes de organizaciones ecologistas como Acció Ecologista-Agró y Greenpeace, quienes apelaron a un cambio de modelo que priorice el respeto ambiental y la resiliencia climática.
Reivindicaciones principales de los manifestantes
Durante la concentración en la Plaza de la Virgen, donde concluyó la marcha, se leyó un manifiesto conjunto que recogía las principales demandas ciudadanas:
- Plan integral de infraestructuras hidráulicas para prevenir inundaciones.
- Mayor presupuesto para actuaciones de prevención y reparación de daños climáticos.
- Detener la urbanización descontrolada en zonas inundables y espacios naturales.
- Compensación justa para los damnificados que aún no han recibido ayuda.
- Adopción de medidas climáticas urgentes en línea con las recomendaciones científicas.
“No es solo una manifestación. Es un grito de justicia y dignidad”, expresó en su discurso final Enric Costa, portavoz de una de las plataformas ciudadanas organizadoras. “Las inundaciones no son solo fenómenos naturales. Las consecuencias dependen de las decisiones políticas”, puntualizó.
La respuesta institucional: ¿suficiente o insuficiente?
Desde la Generalitat Valenciana y los ayuntamientos implicados se han puesto en marcha numerosas iniciativas en los últimos 12 meses. Entre ellas, destacan:
- Obras hidráulicas de emergencia en las zonas más afectadas.
- Planes de emergencia local actualizados para mejorar la capacidad de respuesta ante nuevas DANAs.
- Ayudas económicas a afectados para cubrir daños en viviendas y explotaciones agrícolas.
Pese a ello, una parte importante de la ciudadanía considera insuficientes estas actuaciones. Las principales críticas apuntan a la lentitud de las ayudas y a que falta una estrategia real de prevención a largo plazo, sobre todo en urbanismo y protección territorial.
“Las soluciones cortoplacistas sirven para calmar ánimos, pero necesitamos políticas valientes y sostenidas”, comentó Sara Monzó, portavoz de Ecologistes en Acció. “Invertir en naturaleza y prevención es mucho más efectivo que reconstruir después de cada desastre”.
Urbanismo, clave en la vulnerabilidad territorial
Uno de los argumentos más repetidos durante la manifestación fue la necesidad urgente de paralizar la construcción en zonas susceptibles de inundación. Según los expertos, el crecimiento urbano sobre humedales, vegas y cauces redundantes ha incrementado la exposición al riesgo y disminuido la absorción natural del agua.
A este respecto, las organizaciones exigieron:
- Una moratoria en desarrollos urbanísticos en áreas declaradas vulnerables al riesgo hidrogeológico.
- Rehabilitación de ramblas y espacios fluviales que tradicionalmente servían de desagüe natural.
“En València y su área metropolitana, construimos viviendas donde antes fluía el agua. Y aún nos sorprendemos cuando llueve y se inunda todo”, ironizó uno de los asistentes al acto.
Impacto emocional y recuerdo a las víctimas
Más allá de las reivindicaciones técnicas o políticas, la jornada tuvo un tono emotivo marcado por el homenaje a las víctimas de la DANA. En varios puntos del recorrido, los asistentes realizaron minutos de silencio y se leyeron nombres de personas fallecidas o gravemente afectadas por el temporal de 2023.
También se colocaron velas, flores y mensajes de ánimo en un mural conmemorativo instalado frente a la Catedral. Para muchos, la manifestación fue tanto un acto reivindicativo como una necesaria catarsis colectiva que permitió canalizar la frustración y el dolor acumulado.
El cambio climático en el centro del debate público
La concentración de València se suma a una creciente ola de movilizaciones ciudadanas en distintas partes de España que reclaman medidas climáticas a la altura de la emergencia. En pocos años, lluvias torrenciales, olas de calor y sequías extremas se han multiplicado en intensidad y frecuencia.
Los expertos coinciden: mientras no se reduzcan las emisiones globales y se refuercen las defensas territoriales, fenómenos como la DANA serán cada vez más intensos. La combinación de clima extremo y falta de prevención seguirá siendo una receta para el desastre si no se adoptan cambios de fondo.
Conclusión: entre la memoria y la exigencia de un futuro seguro
Un año después, la DANA de 2023 sigue viva en la memoria de miles de valencianos. La protesta multitudinaria de este domingo pone de manifiesto un sentimiento muy profundo: la ciudadanía no quiere enfrentarse de nuevo a una tragedia evitable.
La convocatoria consolida a València como un epicentro del activismo climático en España. Y deja un mensaje claro para las instituciones: no se trata de esperar a la próxima emergencia, sino de actuar con anticipación, con energía y con visión de futuro.
El reloj climático avanza. Y desde las calles de València, la sociedad civil lo ha dejado claro: no hay tiempo que perder.