Russafa Escènica, el festival de teatro de otoño en Valencia, ha logrado captar la atención de 5.766 asistentes en su 15ª edición, alcanzando una ocupación media del 83,4%. Bajo el lema “Pirueta con doble salto mortal hacia atrás”, el certamen presentó 193 funciones, de las cuales 101 se realizaron con las entradas agotadas. Además, se organizaron 12 actividades paralelas que congregaron a 594 participantes. De estas actividades, 10 estuvieron dirigidas a profesionales del mundo escénico, consiguiendo un lleno casi total en 9 oportunidades.
El festival experimentó un incremento de 2,1 puntos porcentuales en la ocupación con respecto al año anterior, vendiendo 5.222 de las 6.429 entradas disponibles para las funciones que lo requerían. Durante 11 días, la oferta cultural se extendió por diferentes barrios de Valencia, abarcando tanto teatros públicos como privados, entre ellos El TEM, La Mutant, La Rambleta, Sala Russafa y Sala Círculo, además de espacios como el CCCC, La Beneficencia y la Nau 3 Ribes.
La iniciativa también llevó las artes escénicas a lugares poco convencionales en el barrio de Russafa, transformando tiendas retro, academias y cafeterías, entre otros, en escenarios temporales para presentaciones breves. Este formato distintivo del festival busca atraer a creadores consolidados dispuestos a explorar nuevos lenguajes y brindar una plataforma a artistas emergentes.
Jerónimo Cornelles, director artístico del festival, destacó la participación de 16 estrenos absolutos entre los 23 espectáculos ofrecidos. Según Cornelles, Russafa Escènica representa a menudo la primera experiencia de muchos artistas en la creación, escritura o dirección de escena, reafirmando así la solidez de la escena artística local y el talento de las nuevas generaciones.
El festival contó con la colaboración de alrededor de 140 profesionales, incluyendo a 71 especialistas en artes escénicas. La programación incluyó teatro valenciano, nacional e internacional, con planes de continuar con una gira autonómica a lo largo de 2026. Esta gira, organizada bajo el programa Vía Escènica, recorrerá 10 municipios de la provincia de Valencia.
Una de las sorpresas destacadas de esta edición fue Marta Estal con su micromusical ‘No-Diva’, una obra que explora la precariedad en el mundo del bel canto desde un enfoque humorístico y autoparódico. Este espectáculo le valió a Estal el premio IX Premi de Dramatúrgia Fundació SGAE-Russafa Escènica por su versatilidad y conexión con el público. Además, obtuvo el I Premi Llavor, otorgado por programadores nacionales e internacionales.
El certamen continúa su compromiso de apoyar a los artistas emergentes, aun enfrentando retos financieros y denunciando la precariedad del sector, como la falta de resolución de ayudas del IVC, de las cuales depende casi la mitad de su presupuesto anual.




