La plataforma de moda pondrá a la venta unos 280 millones de acciones a un precio máximo equivalente a 5,41 euros y espera captar hasta 1.768 millones de dólares. La operación situaría su valoración alrededor de los 26.834 millones, muy lejos de los 98.200 millones estimados en 2022.
Shein afronta uno de los movimientos empresariales más importantes de su historia. La plataforma de comercio electrónico especializada en moda ha abierto el proceso de suscripción de acciones previo a su salida a Bolsa, una operación con la que pretende captar hasta 1.768 millones de dólares.
La compañía prevé colocar alrededor de 280 millones de acciones, con un precio máximo de 49,5 dólares de Hong Kong por título, unos 5,41 euros. Además, se reserva la posibilidad de emitir otros 42 millones de acciones.
Según el calendario comunicado, las cifras definitivas de la operación se conocerán el 31 de agosto, antes del previsto debut bursátil al día siguiente.
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De los 98.200 millones de 2022 a 26.834 millones
Uno de los aspectos más llamativos de la operación es la fuerte reducción de la valoración de Shein respecto a las cifras que llegó a alcanzar durante el auge del comercio electrónico.
La salida situaría el valor de la empresa en aproximadamente 26.834 millones de dólares, lo que representa una caída del 72,7% respecto al máximo estimado en 2022.
En aquel momento, durante una de sus rondas de financiación, la valoración de Shein llegó hasta los 98.200 millones de dólares.
Solo un año después ya había descendido hasta aproximadamente 64.000 millones.
La compañía afronta ahora su llegada al mercado con alrededor de una tercera parte de aquella valoración después de varios años marcados por intentos frustrados de cotizar en algunos de los principales mercados financieros internacionales.
Los intentos de salir a Bolsa en Nueva York y Londres
La operación actual llega después de los planes de Shein para buscar una salida a Bolsa tanto en Nueva York como en Londres.
Estos proyectos encontraron diferentes obstáculos regulatorios y políticos.
En el caso de Londres, las dificultades incluyeron la posición de los reguladores chinos, mientras que la actividad de la compañía ha estado sometida a un creciente escrutinio internacional por cuestiones relacionadas con su modelo productivo y comercial.
La salida a Bolsa representa, por tanto, un paso decisivo para una empresa que lleva años intentando convertirse en una compañía cotizada.
De SheInside a gigante mundial de la moda
La historia de Shein comenzó en 2012, inicialmente bajo el nombre de SheInside.
La compañía fue fundada por Chris Xu, que continúa al frente del grupo como consejero delegado. En 2014 registró la matriz empresarial en las Islas Caimán y en 2022 trasladó su sede central a Singapur.
Su crecimiento estuvo especialmente vinculado al auge mundial del comercio electrónico y se aceleró durante y después de la pandemia.
Shein construyó buena parte de su éxito sobre un modelo capaz de detectar rápidamente las tendencias de consumo, producir cantidades inicialmente reducidas de prendas y poner en el mercado un catálogo extraordinariamente amplio a precios bajos.
Actualmente opera en alrededor de 160 países y regiones y concentra buena parte de su producción en la provincia china de Cantón.
El modelo de Shein, bajo creciente escrutinio
El espectacular crecimiento de la compañía también ha venido acompañado de controversias.
Shein ha sido objeto de críticas y análisis por cuestiones relacionadas con el impacto medioambiental de la moda de bajo coste, las condiciones laborales de su cadena de suministro y determinadas prácticas comerciales.
También se han producido controversias relacionadas con algunos productos comercializados a través de la plataforma.
Este contexto regulatorio y reputacional ha condicionado durante los últimos años sus intentos de acceder a los mercados bursátiles occidentales.
El problema de los paquetes baratos
A estas dificultades se suma otro desafío que puede afectar directamente al modelo económico de Shein: los cambios regulatorios aplicados a las importaciones de paquetes de pequeño valor.
Estados Unidos y Europa han endurecido o estudian endurecer las condiciones que afectan a este tipo de envíos procedentes de plataformas asiáticas.
Este modelo logístico ha sido una de las claves que ha permitido a empresas como Shein vender directamente al consumidor productos de muy bajo precio.
Las nuevas limitaciones pueden incrementar costes y reducir una de las ventajas competitivas que facilitaron su extraordinaria expansión internacional.
El riesgo de perder inversores
El medio económico chino 36Kr interpreta que la decisión de acelerar la salida a Bolsa no respondería únicamente a la necesidad de conseguir financiación.
También estaría relacionada con el riesgo de que algunos de sus grandes inversores internacionales busquen reducir su exposición a la compañía ante las nuevas dificultades regulatorias y comerciales.
Entre los inversores que han participado en Shein figuran grupos como General Atlantic, Tiger Global, Boyu y Tencent, además del empresario Marcelo Claure.
La consultora Moby, por su parte, ha mostrado una valoración crítica de la operación y considera que llega tarde respecto a las enormes expectativas que llegó a despertar la compañía.
Una prueba decisiva para el gigante de la moda online
Shein consiguió situarse durante los últimos años entre las compañías con mayor peso en el mercado mundial de la moda, impulsada por una combinación de precios bajos, enorme catálogo, producción rápida y una estrategia digital dirigida especialmente al público joven.
Su llegada a Bolsa permitirá ahora comprobar cuánto están realmente dispuestos a pagar los inversores por ese modelo de negocio.
La diferencia resulta significativa: de una valoración cercana a 100.000 millones de dólares en 2022 a unos 26.834 millones en la operación actual.
Una caída del 72,7% que convierte el estreno bursátil de Shein no solo en una operación financiera de gran tamaño, sino también en un examen sobre las expectativas futuras de uno de los grandes protagonistas mundiales de la moda ultrarrápida.