Teresa Viejo: “Me atraen mucho más los personajes malditos que los personajes exitosos”

La periodista y presentadora televisiva Teresa Viejo acaba de publicar su segunda novela, ‘Que el tiempo nos encuentre’ (Ediciones Martínez roca, 2014), una compleja y emocionante historia, ambientada en los años ’40 en la populosa ciudad de México, en la que se dan cita ilustres personajes de la industria del cine, de la cultura, del exilio y del mundo político sobre una trama que parte en la búsqueda de unas cintas perdidas del film ‘Carne de fieras’.

T. Viejo
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El Péndulo
de VLCNoticias
se reunió con Teresa Viejo para conocer las claves que impulsaron a la autora de ‘La memoria del agua’, a embarcarse en una aventura tan ambiciosa y cuyo resultado resuelve con oficio.

Según nos informan desde la editorial ‘Que el tiempo nos encuentre’ “es una novela sobre la tenacidad con la que se escriben los sueños y se labran los infortunios”…, y no les falta razón, la historia se mueve entre amores, intrigas, traiciones, búsqueda, secretos, tragedia e…, infortunios.

El Péndulo: Me llamó agradablemente la atención que tomaras la película ‘Carne de fieras’ (1936), una obra maldita, casi desconocida pero muy interesante como uno de los elementos articuladores de tu novela…

Teresa Viejo: … Es que es un rara avis total…

E.P.: … Y, ¿cómo surge está elección?

T.V.: Pues…, es una cosa única esta producción. Mira, a mí me gusta un misterio más que a un niño una piruleta. Me gustan los misterios y las maldiciones, per se, la sensación de que hay una condena negativa sobre el destino de algo o sobre una persona y…, parece que, los hechos son tan tozudos, que entorno a esa película había como una especie de contubernio de los hados en su contra. Luego tenía algunos aspectos tan novedosos que me permitían, ¡ojo, no es un compendio de virtudes cinematográficas, sin dudas, es una película muy bisoña, pero sí algunos de los contenidos de argumento me permitían apuntar al lector que el cine de los años ’30, en España, era un cine muy revolucionario… Que se hablara con esa ligereza de un adulterio femenino, que el divorcio fuera la resolución de esos conflictos, que apareciera un cuerpo femenino ¡con un tanga, no un desnudo, con un tanga! Es maravillo, es un hilo dental lo que lleva la mujer, cómo además triunfa la que se desnuda… Es una maravilla de film. Y luego ya, el aliño último, es una película que se empieza a rodar dos días antes del estallido de la Guerra Civil. Aquella inocencia, casi ceguera, de los que están trabajando ahí te hace pensar ‘están trabajando sobre un polvorín’, ‘sobre un volcán’, y se ponen a realizar una película para el cine, una película comercial y… Esto se lo inventa un guionista y dicen que tiene una mente muy compleja y demasiado imaginativa pero… Fue real.

E.P.: Desgraciadamente se desconocen muchas obras estupendas y excelentes del cine español.

T.V.: Sí, sí. Pasa una cosa, la película es fruto, en mi novela, de la primera documentación que hago y de una primera escritura de la novela, porque para explicar que había españoles en México y que aquellos españoles fueron muy laureados, fueron insignes nombres, tenía que remontarme a los años ’30 de España y ver quiénes estaban haciendo cine y… Ahí me tope, confieso mi ignorancia a pripori, con el gran desconcierto y desconsuelo de no hallar material fílmico, cuando descubrí que los famosos Cinemalaboratorios Riera, allá por el cuarenta y pico, y donde se recopilaban las películas de la República y de la Guerra se quemaron. Se quemaron y todos entendemos por qué y…, no es que se quemara de forma casual, es que se borra el pasado cinematográfico de este país de una forma manifiesta. Pues nos hurtan ver en imágenes cómo era la sociedad española de la República, en situaciones cotidianas y lúdicas. La política está recogida en los libros pero ver cómo vestían, cómo comían, como pasaban sus días… Es decir la sociología de lo cotidiano, es lo que más me entusiasma. Y que todo hubiera desaparecido y que solo casos muy extraños como esta película estuviera…, me animó a que fuera a investigar y a decidir que aquellos señores, que situé en México, eran aquellos señores ya habían trabajado en España y habían hecho historia.

Que el tiempo nos encuentre
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E.P.: Haces también un juego con tus personajes: ella se llama Aurora y él Pablo igual que los protagonistas del film. Tu protagonista se convierte en actriz…

T.V.: … Sí, sí. Te has dado cuenta. Te soy sincera. Mi personaje se llamó Aurora siempre. Pablo no. Y…, como yo creo mucho en las casualidades, cuando me llega ‘Carne de fieras’ y veo que el personaje de Tina de Jarque es Aurora me dije…, no puede ser más caprichoso el destino.

E.P.: Creí que fue una elección tuya.

T.V.: No, me eligió. Me gustaba el nombre de Aurora porque significa renacer y el personaje está renaciendo.

E.P.: El personaje de Pablo lo mueve la búsqueda de unas cintas pero, esta situación no deja de ser un mcguffin para llevar a Pablo a realizar una búsqueda más personal, ¿sí?

T.V.: Efectivamente, pero lo que pasa es que no es tan talentoso. Sé que está mal que lo diga la autora porque parece que lo ha condenado desde el primer momento pero…, quizá no es que no sea talentoso, es que no ha sabido utilizar su talento. Es bastante naif o quizá emocionalmente infantil, sin un mayor grado de madurez. En el fondo me pregunto si no he sido demasiado poco condescendiente con él.

E.P.: Bueno…, creo que es también fruto de una época.

T.V.: Sí, tienes razón. Si traigo al personaje a esta época no vive. Yo creo que sí. Aurora sí sobrevive a la actualidad, pero él no. Él es fruto del momento vive.

E.P.: Tu libro habla de un momento estupendo del cine mexicano y aparecen personajes que brillaron por su talento y sus vidas e irrumpe un personaje como Lupe Vélez, con toda su carga trágica, que era una auténtica outsider, ¿te fascinan estos personajes?

T.V.
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T.V.:
Sí, sí. Tengo…, necesidad de desempolvar del olvido determinadas cosas, no sé…, a lo mejor es instinto periodístico y me digo ‘voy a contarles algo y me parece que es de justicia que se sepa’. Y me atraen mucho más, evidentemente, los personajes malditos que los personajes exitosos. No tenía a Lupe Vélez en la cabeza cuando empecé a escribir la novela, sí quería… Me fije mucho en un personaje que, no sé si la conoces, que se llama Miroslava (Stern) que es una actriz de los ’50, guapísima la tía que…, ¡también tiene un pasado!, bueh… Pero se me iba en el tiempo y yo necesitaba una actriz y…, cayó en mis manos Lupe Vélez y… Te juro que no me puede parecer más guapa, más racial… Era visceral, era genial. Tiene unas anécdotas la tía con sus enfrentamientos con Dolores del Río, cómo trataba a Johnny Weissmuller… Es que me gusta todo, todo y…, ése el final de Lupe que dices ‘es que ni el mejor guionista lo haría’. Creo que hay un proyecto en México de llevar su vida al cine.

E.P.: El México de los años ’40 y ’50 es un bombón para cualquier escritor. Supongo que frente a la galería de personajes que se dan cita no sabrías por dónde empezar o cortar.

T.V.: Mira, alguien de la embajada mexicana me dijo una frase que resume todo: ‘En esos años, todo lo que pasaba en el mundo, sucede en México’. ¡Y es verdad! Estaban las intrigas políticas, el mundo del espionaje, el cine, la explosión de autores mexicanos, los futuros procesos revolucionarios, los más destacados intelectuales y pintores… Todo, todo, todo. Tenía un impulso social y económico enorme. Mira para que te hagas una idea, cuando fui a entrevistar con Miguel Morayta, que lo cuento al final, voy a su casa, y no me recibe, y quien me abre un día la puerta, después de tres días de llamar y llamar, es un tipo que se asoma por la ventana y me dice ‘¿usted qué busca?’ y digo, ‘es que quiero hablar con el señor Morayta’. ‘Es que tiene un genio endiablado’, me dice. ‘Yo si quiere le abro pero no diga que le abrí yo’, me indica. Le pregunto, ‘¿y usted quién es?’ y me dice ‘yo soy un pintor que tiene aquí su estudio’. El tipo me abre y después, más tarde, hablando con una persona me dice ‘¿sabes quién te abrió la puerta?’ y dije ‘no’, ‘pues era el sobrino-nieto de Diego Rivera y es un pintor muy reconocido’ y me dije ‘¡esto es México, esto es México! México es brutal.

E.P.: Te gusta México y el Caribe.

T.V.: Me apasiona, siento como una pasión especial por México y su fuerza en todos los sentidos. Mi gran labor en el libro fue quitar y quitar. México es apabullante en todos los sentidos y si entras en cualquier parte de su historia te seduce.

E.P.: En general Latinoamérica es muy atractiva en sus identidades culturales e históricas.

T.V.: Mira, yo siempre lo digo. Ellos, en México, nos llaman hermanos españoles y tiene la percepción de que esa gran admiración… Pasa también un poco con Argentina pero…, lo que pasa es que Argentina se ha trufado mejor, habéis trufado mejor con nosotros, estáis aquí. México no tanto y ellos tienen la sensación de que nosotros no los percibimos de la misma manera. Y es injusto, es injusto. México fue la entrada al todo el continente. A ellos les duele mucho la Conquista y, ¡cómo no les va a doler si aquello fue terrible!, pero son capaces de soslayarla y van hacia adelante. En ese tiempo México acoge 12.000 compatriotas. Y hay españoles en todas partes. Yo, cuando voy, pregunto cualquier cosa y enseguida me surge un hijo, un nieto, un biznieto de español. Es increíble.

E.P.: Muchas gracias Teresa por cedernos tu tiempo para hablar y te deseamos mucho éxito con tu novela.

T.V.: ¡Al contrario! Gracias por la entrevista y…, espero que los lectores se enganchen con la historia de Aurora y ese México brutal que aparece como escenario.

El Péndulo de VLCNoticias/Jimmy Entraigües/Fotos-Web de la autora

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