La Policía Nacional busca a los autores del tiroteo en el cementerio de torrents y patrulla el barrio de Xenillet para evitar más incidentes entre las familias implicadas
El tiroteo del Día de Todos los Santos en el cementerio de Torrent ha despejado las calles de Xenillet, el barrio donde vivían los bocanegra. Hay menos afluencia de peatones, por temor a otro enfrentamiento y sin rastro en el barrio familiar al que se atribuyen los disparos que mataron a dos hombres en el pozo. “Aquí no hay nadie, todos se han ido”, dijo un vecino a À Punt.
La policía patrulla el Xenillet para evitar otra escalada de violencia que sea segura en el vecindario. “Habrá represalias, pero este año, el año que viene; Este es el caso aquí”, explica con resignación la vecina, quien asegura que el incidente del cementerio es una venganza por otro tiroteo hace cinco años, cuando se cambiaron los roles; Los Marcos fueron acusados de atacar a los Bocanegra con armas de fuego. Aunque los detenidos fueron exculpados en los tribunales, la comunidad gitana decretó la expulsión de sus familias del barrio.
Al mismo tiempo, la Policía Nacional mantiene los allanamientos para localizar al autor o autores del nuevo atentado, en el que han muerto un hombre de 45 años, familia de Marco, y otro de 79 años sin conexión aparente con los dos grupos. El herido, hijo del primero, es declarado muerto en el Hospital General de Valencia con una herida de bala en la pierna.
Tres o cuatro personas están siendo investigadas en el tiroteo, incluido Bobo, un conocido Bocanegra en el vecindario”. Tiene hijos y eso, y no renuncia a los problemas por aquí”, nos dice un vecino. A dos cuadras del Xenillet, los Marcos lloran a la nueva víctima del enfrentamiento entre los dos clanes. Los ánimos se calientan y han respondido con un golpe a la presencia del vehículo de À Punt. “Se le paga por lo que menos tiene la culpa de ser una familia, así es como es”, dice un vecino.
Con la investigación en marcha, y bajo secreto, la delegación del gobierno español se mantiene cautelosa en sus manifestaciones. “Podría haber sido un desastre mayor, porque había mucha gente en el cementerio”, dice la delegada Gloria Calero, quien dice que los culpables responderán ante la justicia: “La policía conoce a las familias, están trabajando para ver qué pasó y penalizar a quienes lo hicieron”.