Antiguas oficinas en Valencia se convierten en apartamentos turísticos
Housing Marítim es uno de los edificios de apartamentos turísticos que ahora destacan en la calle Juan Verdeguer, en el barrio de El Grao de Valencia. Este bloque, situado en el número 4, muestra la evolución de la ciudad: de albergar oficinas de un taller, ahora ofrece alojamiento a turistas. Comparte espacio con la nave de Glass Drive, un recordatorio de la historia industrial del lugar, y con un moderno gimnasio. Estos apartamentos han llegado de forma discreta y algunos vecinos ni siquiera han notado su presencia. Sin embargo, ya figuran en las aplicaciones de reservas de turismo.
Durante años, el edificio formó parte de la empresa Glass Drive, activa desde los años 90. La planta baja servía para la reparación de lunas de automóvil, mientras que la primera planta acogía a los empleados administrativos. Ahora, el ruido de las maletas se mezcla con el del taller, ya que solo la planta baja sigue en manos del taller, tras haberse vendido parte del edificio.
La transformación de la Capital del Turia, marcada por la turistificación en barrios como el puerto, El Cabanyal y Alameda, es evidente. En las cercanías de Housing Marítim hay inmuebles completos dedicados al alquiler, y espacios que ofrecen estancias de corta duración. La vida cotidiana cambia: se ven menos persianas levantadas para ir a trabajar y más puertas con códigos de acceso a apartamentos turísticos.
En cuanto a las opiniones de los vecinos, estas son diversas. Alejandra, residente desde hace tiempo, ve los cambios como positivos. Para ella, los apartamentos son preferibles a edificios abandonados, siempre que no generen ruido ni fiestas. En cambio, Pepita opina que el incremento de pisos turísticos representa un problema, ya que considera que El Grao está perdiendo su esencia. Berta comparte esta visión, viendo en estos cambios señales de una Valencia cada vez más cara y menos habitable.
Por otro lado, Reme, una vecina mayor, recuerda cuando su marido trabajaba en las oficinas que ahora han sido transformadas en pequeñas unidades habitacionales. Ahora, la gestión ya no es para reparar lunas, sino para coordinar la llegada y salida de visitantes.