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La Guardia Civil y la Policía Nacional esclarecen 29 delitos cometidos por un grupo criminal que asaltaba negocios y viviendas, incluso con moradores dentro. Uno de los arrestados ha ingresado en prisión por apuñalar a un vecino que intentó detenerlos.
Una operación clave que devuelve la tranquilidad a dos comarcas valencianas
Los vecinos de Xàtiva, la Llosa de Ranes y otras localidades de la Costera y la Vall d’Albaida pueden respirar aliviados. La operación conjunta llevada a cabo por la Guardia Civil y la Policía Nacional ha logrado desarticular un grupo criminal que tenía en jaque a la población con una serie de robos violentos que parecían no tener fin.
Desde el 1 de febrero, los cuerpos de seguridad venían investigando una sucesión de delitos contra el patrimonio que afectaban tanto a viviendas particulares como a pequeños comercios y bares. En total, 29 delitos esclarecidos, cometidos por tres jóvenes entre los 21 y 24 años, todos ellos residentes en Xàtiva.



Robos planificados y violencia extrema: el modus operandi de la banda
Los asaltantes actuaban de forma sistemática, casi diaria. Su objetivo eran locales con escasa vigilancia: cafeterías, comercios de barrio, bares y estancos. Forzaban accesos, sustraían las cajas registradoras, vaciaban cajetines de máquinas expendedoras y no dudaban en utilizar la fuerza si eran sorprendidos.
Pero su actividad no se limitaba a los negocios. También irrumpían en domicilios particulares, incluso con los propietarios dentro. En estos casos, su violencia aumentaba. Durante uno de esos asaltos, en la Llosa de Ranes, un vecino que trató de detenerlos fue apuñalado por uno de los delincuentes, lo que derivó en una investigación paralela por tentativa de homicidio.
“Sabíamos que nos podían entrar en cualquier momento. Dormíamos con miedo”, relata Mercedes Ferrer, vecina de la Llosa. “Esto no era un robo puntual, era una campaña de terror.”
La caída del grupo: escondites en Xàtiva y un registro revelador
Tras semanas de seguimiento, la Guardia Civil de Xàtiva y la Policía Nacional desplegaron un dispositivo conjunto el 27 de febrero. Uno de los sospechosos fue localizado en un local abandonado; los otros dos fueron detenidos en un domicilio particular.
Durante el registro, se incautaron tres armas blancas —una de ellas posiblemente usada en el apuñalamiento—, herramientas sustraídas, efectos robados, dos vehículos y tres móviles. Los objetos han sido devueltos a sus dueños tras ser reconocidos.
“La colaboración entre los cuerpos policiales ha sido ejemplar. Se ha actuado con rapidez y eficacia”, destacó un portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil en Valencia.
Prisión provisional y múltiples cargos
Los tres detenidos han pasado a disposición judicial. El Juzgado de Instrucción número 2 de Ontinyent ha decretado el ingreso en prisión para el principal implicado, acusado de tentativa de homicidio y lesiones graves.
Además, se les imputan delitos de robo con violencia, robo con fuerza, hurto, y sustracción de vehículos. La Fiscalía no descarta ampliar los cargos a medida que avanza la investigación.
Impacto social y económico en los pueblos afectados
Los delitos han tenido consecuencias más allá de lo material. El comercio local se ha visto profundamente afectado por esta oleada de inseguridad. Algunos locales, incluso, bajaron la persiana temporalmente por miedo a nuevos ataques.
“No podíamos permitirnos otro robo. Cerramos una semana por seguridad”, explica Laura Climent, propietaria de un bar en Montesa.
La sensación general era de abandono, especialmente en pueblos pequeños con poca presencia policial. La operación ha devuelto cierta tranquilidad, pero también ha puesto sobre la mesa la necesidad de reforzar la seguridad en zonas rurales.
La juventud como rostro del crimen: una reflexión necesaria
Uno de los elementos más alarmantes de este caso es la edad de los detenidos. Jóvenes de poco más de 20 años que, lejos de estar en procesos de inserción, se organizaban para delinquir a diario. Esto plantea interrogantes sobre las oportunidades laborales, la exclusión social y los mecanismos preventivos en determinadas áreas.
¿Qué lleva a tres jóvenes a formar una banda violenta? ¿Se están fallando los sistemas de prevención en nuestros barrios?
¿Qué medidas se pueden tomar ahora?
Tras el éxito de esta operación, las fuerzas de seguridad insisten en la importancia de la colaboración ciudadana. Muchos de los robos pudieron ser rastreados gracias a las denuncias y descripciones aportadas por los vecinos.
Además, se están evaluando medidas como:
- Aumento de patrullas rurales en zonas sensibles.
- Instalación de cámaras de videovigilancia en puntos clave.
- Refuerzo de la coordinación entre cuerpos locales y nacionales.
- Planes de concienciación y prevención juvenil.