17 de agosto de 2026
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Un estudio liderado por la UPV identifica nuevos espacios de riesgo para las mujeres que no aparecen en los registros policiales

La investigación combina datos policiales, mapas colaborativos y redes sociales para localizar zonas urbanas donde las mujeres se sienten inseguras aunque apenas existan denuncias. El trabajo analiza Valencia, Toluca y Dublín y plantea nuevas herramientas para mejorar las políticas de prevención y seguridad urbana

Un estudio internacional liderado por la Universitat Politècnica de València (UPV) ha identificado espacios urbanos percibidos como inseguros por las mujeres que pueden pasar desapercibidos cuando se utilizan únicamente las estadísticas y denuncias recogidas por la Policía.

La investigación combina inteligencia geográfica, ciencia ciudadana, información procedente de redes sociales y registros policiales para obtener una radiografía más completa de la seguridad de las mujeres en los espacios públicos.

El trabajo, publicado en la revista científica ‘Cities’, ha estudiado tres ciudades con características muy diferentes: Valencia, Toluca (México) y Dublín (Irlanda).

Los resultados apuntan a que los datos policiales son esenciales para conocer la violencia contra las mujeres, pero no reflejan por sí solos todos aquellos lugares donde existe una percepción de inseguridad.

Valencia, Toluca y Dublín, bajo análisis

Los investigadores utilizaron diferentes fuentes de información para analizar la situación en las tres ciudades.

Por una parte, estudiaron los registros policiales. A estos datos añadieron mapas colaborativos elaborados mediante la participación ciudadana y publicaciones realizadas en la red social X.

El análisis tuvo también en cuenta diferentes horas del día y días de la semana, permitiendo comprobar cómo puede cambiar la percepción de seguridad dependiendo del momento.

Esta combinación permitió localizar zonas que difícilmente aparecerían como puntos problemáticos si el análisis se limitara exclusivamente al número de denuncias o intervenciones policiales.

Hay lugares inseguros para las mujeres donde apenas existen denuncias

Una de las principales conclusiones es precisamente la diferencia que puede existir entre la estadística oficial y la experiencia cotidiana de quienes utilizan un determinado espacio urbano.

Combinar datos oficiales con información aportada por la ciudadanía y redes sociales permite identificar espacios donde las mujeres se sienten inseguras aunque apenas existan denuncias”, explica Ana Belén Anquela, investigadora del Departamento de Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría de la UPV y primera autora del estudio.

Los investigadores no cuestionan la utilidad de las estadísticas policiales. Al contrario, consideran que son fundamentales, pero plantean complementarlas con otras fuentes capaces de recoger situaciones que no terminan convirtiéndose en una denuncia formal.

Los mapas elaborados por las propias mujeres aportan información clave

Una de las herramientas que ha ofrecido resultados especialmente consistentes son los mapas participativos.

En ellos, las propias mujeres pueden señalar aquellos lugares de la ciudad en los que se sienten inseguras.

La investigación ha encontrado resultados relevantes mediante esta metodología en las tres ciudades estudiadas, lo que refuerza el potencial de la ciencia ciudadana aplicada a la planificación y seguridad urbana.

“Los datos policiales son imprescindibles, pero por sí solos no permiten comprender cómo experimentan las mujeres la seguridad en el espacio público”, explica Eloina Coll, investigadora del mismo departamento de la UPV y coautora del trabajo.

“Incorporar la percepción ciudadana ayuda a detectar problemas que de otra forma permanecerían ocultos”, añade.

Las redes sociales también pueden revelar zonas de riesgo

El estudio incorpora además publicaciones realizadas en redes sociales como otra fuente potencial de información.

Los investigadores consideran que estas plataformas pueden ofrecer datos útiles sobre las experiencias de las personas en determinados espacios, aunque su efectividad depende del contexto y del nivel de utilización de cada red social.

La combinación de fuentes permite superar algunas de las limitaciones que presenta cada una cuando se utiliza de manera independiente.

De esta forma, los registros policiales proporcionan información oficial sobre hechos conocidos por las autoridades, mientras los mapas ciudadanos permiten incorporar la percepción directa de las mujeres y las redes sociales pueden añadir otras señales relacionadas con la experiencia cotidiana en las ciudades.

Una herramienta para diseñar ciudades más seguras

El objetivo final de la investigación no se limita a identificar puntos en un mapa.

Los resultados pueden utilizarse para diseñar políticas públicas de prevención y mejorar la planificación de los espacios urbanos.

Combinar diferentes fuentes de información proporciona una visión mucho más completa de la violencia en los espacios urbanos y puede ayudar a diseñar políticas públicas más eficaces para prevenirla”, destaca Ángel Martín, investigador de la UPV y coautor del estudio.

Esta información podría contribuir a orientar actuaciones municipales y estrategias de seguridad hacia zonas que no necesariamente destacan por el número de denuncias, pero donde sí existe una percepción reiterada de inseguridad.

La Ingeniería Geomática convierte experiencias en información territorial

En la investigación participa también Sandra Hernández Zetina, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México y doctoranda en Ingeniería Geomática en la Universitat Politècnica de València.

Su trabajo se centra precisamente en transformar las experiencias cotidianas de las mujeres en información territorial que pueda analizarse.

Según Hernández, la Ingeniería Geomática permite convertir esas experiencias en evidencias capaces de identificar patrones espaciales y reforzar la inteligencia territorial.

El objetivo, explica, es aportar herramientas que favorezcan “una gobernanza urbana más sensible a las realidades que viven las mujeres en el espacio público”.

Más allá de las estadísticas policiales

La investigación liderada desde Valencia pone de manifiesto una cuestión fundamental: que un determinado lugar registre pocas denuncias no significa necesariamente que las mujeres lo perciban como seguro.

Los mapas colaborativos permiten incorporar experiencias que pueden quedar fuera de las estadísticas oficiales y revelar patrones que de otra manera resultarían difíciles de detectar.

El estudio de la Universitat Politècnica de València, realizado sobre Valencia, Toluca y Dublín, plantea así un modelo en el que datos policiales, ciencia ciudadana, redes sociales e inteligencia geográfica se complementan para conocer mejor dónde y cuándo las mujeres perciben situaciones de inseguridad en las ciudades y proporcionar información útil para diseñar políticas públicas de prevención más eficaces.

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