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Abdelilah Issou afirma en el programa, En boca de todos de Cuatro, que Rabat desplazó carros de combate y hacia el norte y sostiene que España llegó a introducir pequeñas unidades de reconocimiento en territorio marroquí; no existe confirmación oficial ni independiente de estas revelaciones
La crisis de Ceuta podría haber tenido, según el relato de un antiguo oficial de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, una dimensión militar mucho más delicada de la conocida públicamente. Abdelilah Issou, exteniente marroquí residente en España desde hace más de dos décadas, asegura haber recibido información según la cual Marruecos movilizó carros de combate, artillería y otros medios militares hacia el norte durante la crisis, mientras España habría adoptado medidas discretas para prepararse ante una eventual escalada.
Issou ha ido todavía más lejos durante una entrevista televisiva: sostiene que España llegó a desplegar cinco pequeñas unidades de reconocimiento y adquisición de objetivos dentro de territorio marroquí, preparadas para localizar posiciones estratégicas y facilitar coordenadas en caso de que la crisis evolucionara hacia un enfrentamiento.
Son revelaciones de enorme gravedad que Valencia Noticias no ha podido verificar de manera independiente. Las búsquedas realizadas en fuentes abiertas no permiten encontrar confirmación del Gobierno, del Ministerio de Defensa, de las Fuerzas Armadas, de la OTAN ni de fuentes independientes que acrediten ese supuesto despliegue español en Marruecos.
Por tanto, lo que sigue debe entenderse como el relato y las informaciones que Issou asegura haber recibido de sus fuentes, y no como hechos probados.
La importancia del testimonio reside también en quién lo formula. Issou no es una figura que haya aparecido ahora con la crisis de Ceuta: su historia como oficial marroquí, desertor, opositor al régimen alauí y antiguo colaborador declarado de los servicios españoles se remonta a más de dos décadas.
¿Quién es Abdelilah Issou?
Issou nació en Tetuán en 1965 y se graduó como subteniente de Infantería en la academia militar de Meknés en 1988. Diferentes informaciones lo sitúan posteriormente destinado durante años en el Sáhara Occidental. Una investigación publicada recientemente por El Español señala que sirvió durante 11 años en las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, entre 1988 y 2000, y que abandonó el Ejército con el empleo de teniente después de enfrentamientos y represalias que él relaciona con la corrupción existente entre sus superiores.
Desde hace años reside en España y se presenta públicamente como opositor a la monarquía de Mohamed VI. Ya en 2024 aparecía en medios españoles analizando las capacidades militares de Marruecos y comparándolas con las de España y Argelia.
Su pasado tiene además un elemento especialmente relevante para entender por qué sus declaraciones despiertan interés: el propio Issou reconoció hace más de veinte años haber proporcionado información del Ejército marroquí a los servicios de inteligencia españoles.
Issou afirmó que trabajó para los servicios españoles entre 1997 y 2001
Esta historia no procede de las actuales tensiones entre España y Marruecos.
En junio de 2004, el periódico marroquí Aujourd’hui le Maroc se hizo eco de una extensa entrevista que Issou había concedido a la revista española Interviú. Según aquella información, el exteniente declaró que había proporcionado información sobre las Fuerzas Armadas marroquíes entre 1997 y 2001 al entonces CESID, posteriormente convertido en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Issou relató incluso cómo habría comenzado esa relación.
Según su versión, en 1997 contactó con el Consulado de España porque inicialmente quería trasladar a la prensa española información sobre corrupción y otros asuntos internos de Marruecos. Posteriormente, aseguró, un representante español le habría propuesto colaborar proporcionando información.
En una entrevista publicada por The Objective en 2023, Issou volvió a explicar públicamente aquella relación y aseguró que su colaboración con los servicios españoles había sido un instrumento de su oposición al régimen marroquí.
La información publicada en Marruecos en 2004 recogía que habría facilitado datos sobre efectivos, mandos, ubicación de unidades y armamento de las Fuerzas Armadas Reales. El periódico adoptaba una posición abiertamente hostil contra Issou y lo calificaba de traidor, por lo que sus valoraciones deben distinguirse de los hechos que relataba sobre la entrevista de Interviú.
Este antecedente resulta relevante porque demuestra que la supuesta relación de Issou con los servicios españoles no es una historia surgida ahora para reforzar sus declaraciones sobre Ceuta, sino un episodio que él mismo hizo público hace más de veinte años.
El exmilitar asegura que Marruecos movió carros de combate y artillería
En la entrevista aportada a Valencia Noticias, Issou sostiene que durante la reciente crisis se produjeron movimientos militares marroquíes que no habrían trascendido públicamente.
El exteniente comienza introduciendo una cautela importante: dice hablar de informaciones que le han llegado, no de movimientos que haya presenciado personalmente.
Según su relato, España habría advertido a Marruecos de que determinado material pesado no debía superar hacia el norte una línea situada aproximadamente a la altura de Rabat.
Issou asegura que las Fuerzas Armadas marroquíes estaban desplazando “carros de combate” y “cierta artillería recién adquirida de Francia”.
Cuando el presentador le pregunta directamente si está afirmando que Marruecos estaba desplazando material militar hacia la frontera española, Issou responde afirmativamente y añade que también habría existido una advertencia relacionada con el movimiento hacia el norte de aviación y helicópteros militares.
No sostiene finalmente que Marruecos estuviera preparando necesariamente una invasión convencional.
Su interpretación es que estos movimientos podrían haber constituido una demostración de fuerza destinada a ejercer presión sobre España.
La revelación más grave: cinco supuestas unidades españolas dentro de Marruecos
El momento más llamativo de la entrevista llega cuando Issou afirma que España también habría tomado medidas militares extraordinarias.
Según el exteniente, después de iniciarse la crisis se habría desarrollado una operación española dentro de territorio marroquí.
Issou habla concretamente de cinco pequeñas unidades de reconocimiento y adquisición de objetivos.
Ante la sorpresa del presentador, explica que estos equipos habrían tenido como cometido localizar objetivos relevantes y obtener coordenadas que, llegado un hipotético escenario de enfrentamiento, podrían facilitarse a las unidades responsables del empleo de misiles.
El entrevistador vuelve a preguntarle expresamente si está describiendo una dimensión militar secreta bajo la crisis migratoria y una eventual preparación para un enfrentamiento entre Marruecos y España.
Issou responde: “Por supuesto”.
Aquí es imprescindible establecer una frontera entre información y afirmación.
No hemos encontrado evidencia pública independiente que confirme que España enviara esas cinco unidades al interior de Marruecos.
Tampoco hemos localizado una confirmación oficial de que España advirtiera a Rabat de que sus carros de combate, artillería, aviones o helicópteros no podían superar hacia el norte una determinada línea.
Son, hasta donde permiten comprobar las fuentes abiertas consultadas, afirmaciones de Abdelilah Issou basadas en fuentes que él no identifica.
Issou: “Militarmente nunca van a entrar en guerra con España”
Paradójicamente, después de describir este escenario, el propio exoficial descarta que Marruecos tenga interés o capacidad para desencadenar una guerra convencional contra España.
“Militarmente nunca, nunca van a entrar en guerra con España”, sostiene.
Issou interpreta los supuestos movimientos militares como elementos de presión y afirma que Marruecos no dispone de capacidad militar suficiente para enfrentarse convencionalmente a España.
Para el exteniente, la principal herramienta marroquí sería otra: la guerra híbrida.
En su opinión, el empleo de grandes oleadas de población civil permitiría ejercer una presión que no podría conseguirse mediante una ofensiva militar tradicional.
Esta tesis no aparece únicamente en la entrevista televisiva.
La teoría de la “guerra híbrida”
Issou ha defendido públicamente durante las últimas semanas que lo ocurrido en Ceuta encaja en una estrategia de guerra híbrida.
En declaraciones recogidas por El Español, sostiene que el método consistiría en utilizar grandes movimientos de civiles para desbordar la frontera y generar una situación de hecho sin recurrir directamente a las Fuerzas Armadas.
Su razonamiento es que la superioridad militar convencional de España pierde parte de su utilidad cuando enfrente no existen unidades militares enemigas, sino miles de civiles.
Ese escenario plantea un dilema completamente diferente para las autoridades: impedir una entrada masiva utilizando únicamente herramientas policiales y fronterizas sin transformar la situación en un enfrentamiento armado.
Issou ha vuelto a defender recientemente en sus redes sociales que la utilización de oleadas civiles, junto con desinformación y espionaje, forma parte de una estrategia híbrida contra España.
Otros especialistas consultados por medios españoles también han utilizado el concepto de guerra híbrida para describir determinadas formas de presión marroquí, aunque eso no supone que respalden todas las afirmaciones concretas realizadas por Issou.
El almirante retirado Juan Rodríguez Garat, por ejemplo, considera que una hipotética estrategia marroquí contra España tendría muchas más posibilidades mediante hostigamiento, desinformación, espionaje y presión que a través de una guerra convencional.
La propaganda de la “Operation Ceuta Liberation”
Las declaraciones de Issou coinciden además con la circulación durante la crisis de contenidos propagandísticos que plantean abiertamente escenarios de ocupación de Ceuta.
Uno de los más difundidos ha sido denominado “Operation: Ceuta Liberation”.
Una cuenta denominada Defense Atlas publicó el 23 de agosto una supuesta simulación según la cual las fuerzas marroquíes podrían tomar Ceuta en un periodo de entre dos y cinco horas.
El contenido incluía mapas y supuestos despliegues de Fuerzas Especiales, sistemas antitanque, defensa aérea, guerra electrónica y drones marroquíes.
Pero existen importantes motivos para no interpretar ese documento como un plan militar real.
La información contiene errores básicos sobre el despliegue militar español en Ceuta. Entre otras cosas, sitúa allí unidades que no corresponden con la estructura real y omite fuerzas que sí tienen presencia permanente, como Regulares y la Legión.
Las fuentes militares consultadas por El Español calificaron esos contenidos de propaganda promarroquí y desinformación.
Por tanto, no existe evidencia de que “Operation Ceuta Liberation” sea un documento oficial de las Fuerzas Armadas marroquíes.
Expertos consideran muy improbable una invasión convencional
Los análisis militares consultados rebajan considerablemente la posibilidad de una guerra abierta.
El almirante retirado Juan Rodríguez Garat considera que Marruecos mantiene una política exterior expansiva, pero señala como prioridades estratégicas el Sáhara Occidental, el Sahel y Argelia, no una invasión militar de Ceuta o Melilla.
El catedrático de Relaciones Internacionales Rafael Calduch también considera extraordinariamente improbable una ofensiva marroquí y recuerda que España dispone de alianzas internacionales de las que Marruecos carece.
Además de la OTAN, existe la cláusula de asistencia mutua recogida en el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, que establece asistencia entre Estados miembros ante una agresión armada.
Ceuta cuenta asimismo con una presencia militar española permanente considerable.
Todo ello explica por qué los especialistas diferencian entre una guerra convencional, considerada muy improbable, y operaciones de presión híbrida que pueden combinar migración, propaganda, ciberacciones, espionaje o presión diplomática.
Los túneles entre Marruecos y Ceuta
Issou introduce otro elemento durante la entrevista: los túneles transfronterizos.
El exmilitar sostiene que no debe asumirse que las galerías descubiertas en la frontera tengan exclusivamente una finalidad relacionada con el narcotráfico.
Según su interpretación, serían infraestructuras “multiuso” que, en una situación extrema, podrían servir para introducir personas, material u otros elementos en Ceuta.
También ha reiterado públicamente esta sospecha durante la crisis.
De nuevo, debe diferenciarse la existencia de túneles de la finalidad militar que Issou les atribuye: que puedan utilizarse para una operación armada es una hipótesis del exoficial y no un hecho demostrado por las fuentes consultadas.
Un exmilitar enfrentado desde hace décadas al régimen marroquí
La trayectoria de Issou ayuda también a contextualizar sus posiciones.
No es un observador neutral de la monarquía alauí, sino un opositor declarado al régimen marroquí.
En 2010 aseguró públicamente que los servicios de inteligencia marroquíes habían intentado secuestrarlo en Madrid. Relató que un hombre armado intentó introducirlo por la fuerza en un vehículo y afirmó haber denunciado los hechos ante la Policía española.
También aseguró entonces que había recibido amenazas y responsabilizaba al aparato de seguridad marroquí de cualquier cosa que pudiera ocurrirle.
Estas acusaciones forman parte de su relato personal y no todas cuentan con corroboración pública independiente.
Su condición de opositor debe tenerse en cuenta al valorar sus análisis, del mismo modo que resulta relevante su experiencia militar y su antigua colaboración declarada con los servicios españoles.
¿Qué está confirmado y qué no?
Después de contrastar la entrevista con documentación histórica y publicaciones recientes, pueden separarse claramente tres niveles.
Está documentado que Abdelilah Issou fue oficial del Ejército marroquí, alcanzó el empleo de teniente, abandonó Marruecos y reside en España. También está documentado que hace más de veinte años afirmó públicamente haber proporcionado información militar marroquí a los servicios españoles entre 1997 y 2001.
También está confirmado que durante la actual crisis han circulado campañas propagandísticas y contenidos sobre una hipotética ocupación de Ceuta, algunos de ellos cargados de errores y falsedades, y que diferentes analistas han interpretado la presión ejercida sobre España en términos de guerra híbrida.
Lo que no está confirmado es precisamente lo más explosivo de la entrevista: que Marruecos desplazara carros de combate y artillería hacia el norte como instrumento de presión durante esta crisis; que España estableciera una línea roja militar alrededor de Rabat; que prohibiera de facto movimientos de aviación marroquí hacia el norte; y, sobre todo, que cinco unidades españolas penetraran en Marruecos para localizar objetivos susceptibles de ser atacados con misiles.
Hasta ahora, esas afirmaciones descansan en las fuentes que Issou asegura manejar.
Una crisis con una dimensión que todavía permanece bajo secreto
El propio Issou reconoce que parte de sus conclusiones proceden de informaciones que no puede demostrar públicamente y sostiene que las crisis militares se gestionan con discreción para evitar alarma social.
Su tesis es que bajo la crisis visible —las entradas masivas, los problemas humanitarios y el enfrentamiento diplomático— habría existido un segundo nivel de disuasión militar entre Madrid y Rabat.
Que ese segundo nivel haya alcanzado realmente la dimensión que describe es algo que, por ahora, no puede afirmarse como un hecho.
Lo que sí muestra la investigación es que la persona que realiza las revelaciones posee una trayectoria militar real, lleva más de dos décadas enfrentada al régimen marroquí y reconoció públicamente hace años haber colaborado con los servicios españoles.
Eso convierte su testimonio en informativamente relevante, pero no sustituye la necesidad de confirmación.
La gran incógnita que deja la entrevista es, por tanto, mucho más concreta que una hipotética guerra entre España y Marruecos: si durante las semanas más críticas de Ceuta existió realmente una operación militar de disuasión que nunca fue comunicada públicamente y hasta dónde llegó.
A día de hoy, la respuesta permanece sin verificar.






