El fenómeno, también conocido como rissaga, provocó descensos de casi medio metro en pocos minutos en Dénia y llegó a hacer que el agua superara la línea habitual de playa en Santa Pola. Su origen es meteorológico y no tiene relación con terremotos.
Los bañistas de varias playas de Santa Pola, Dénia y Xàbia se encontraron este lunes con una escena poco habitual: el nivel del mar comenzó a subir y bajar de forma repentina en cuestión de minutos.
El fenómeno registrado fue un meteotsunami, conocido también como rissaga, una oscilación brusca del nivel del mar provocada por cambios atmosféricos y que puede producir retiradas rápidas del agua seguidas de aumentos igualmente repentinos.
En algunos puntos de la costa alicantina el episodio fue especialmente visible. En Dénia, el nivel llegó a descender cerca de medio metro en apenas cinco minutos, mientras que en Santa Pola el agua avanzó más allá del límite habitual de la playa y alcanzó zonas próximas al asfalto.
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Qué es un meteotsunami o rissaga
Aunque el término pueda recordar a un tsunami, ambos fenómenos tienen un origen completamente diferente.
Un tsunami suele estar relacionado con movimientos sísmicos submarinos, deslizamientos o grandes alteraciones del fondo marino.
El meteotsunami, en cambio, es un fenómeno meteorológico.
Se produce cuando determinadas variaciones rápidas de la presión atmosférica y del viento generan ondas en la superficie del mar. Si esas oscilaciones coinciden con determinadas características de la costa, bahías o puertos, pueden amplificarse y provocar cambios muy rápidos en el nivel del agua.
El mar bajó casi medio metro en Dénia
Uno de los episodios más llamativos se produjo en Dénia.
Allí se observó una bajada del nivel del mar de aproximadamente medio metro en unos cinco minutos.
Este tipo de retirada repentina puede resultar especialmente llamativa para quienes se encuentran en la playa, porque zonas que unos minutos antes estaban cubiertas de agua quedan temporalmente al descubierto.
Posteriormente, el proceso puede invertirse y producirse una subida rápida del nivel.
El agua llegó hasta zonas asfaltadas en Santa Pola
En Playa Lisa y Gran Playa de Santa Pola, la evolución fue diferente.
El aumento del nivel del mar provocó que el agua sobrepasara la zona habitual de playa y alcanzara espacios próximos al asfalto, sorprendiendo a los bañistas que se encontraban en el litoral.
También se observaron oscilaciones en Xàbia, dentro de un episodio que afectó a diferentes puntos de la costa alicantina.
Por qué se produjo la rissaga
El meteorólogo Antonio Sánchez explica que detrás del fenómeno se encuentra una combinación de factores atmosféricos.
La llegada de aire cálido procedente del norte de África, junto con vientos fuertes y aire frío en las capas altas de la atmósfera, puede generar variaciones rápidas de la presión.
Esas fluctuaciones atmosféricas se transmiten a la superficie del mar y pueden desencadenar las oscilaciones que caracterizan a una rissaga.
Por eso no se trata propiamente de una marea extraordinaria, sino de una alteración temporal vinculada a la situación meteorológica.
No es la primera vez que ocurre en Alicante
Aunque se trata de un fenómeno poco habitual en el litoral valenciano, existen precedentes recientes.
En 2021 ya se registró una rissaga en diferentes puntos de la costa alicantina, con efectos observados en Torrevieja, El Campello, la Marina d’Elx y Santa Pola.
Estos episodios son mucho más conocidos en otras zonas del Mediterráneo, especialmente en determinados puertos y bahías donde la configuración de la costa puede amplificar las variaciones del nivel del mar.
¿Puede repetirse durante los próximos días?
Los meteorólogos no descartan que puedan volver a producirse oscilaciones similares si se mantienen unas condiciones atmosféricas parecidas.
La posibilidad depende de la combinación entre presión atmosférica, viento, estabilidad del aire y configuración de la costa, por lo que no todas las situaciones meteorológicas generan necesariamente una rissaga.
El episodio vivido en Santa Pola, Dénia y Xàbia deja, en cualquier caso, una de las imágenes más curiosas de estos últimos días de agosto: un Mediterráneo capaz de retirarse y avanzar en pocos minutos sin que detrás exista ningún terremoto, sino simplemente la fuerza de la atmósfera sobre el mar.