20 de agosto de 2026
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Una experta vincula la entrada masiva en Ceuta con una «respuesta política» de Marruecos por el Sáhara

La periodista y analista Beatriz Mesa sostiene que lo ocurrido a finales de julio no fue únicamente una crisis migratoria, sino una crisis política después de que Marruecos dejara de contener durante unas horas la frontera. La experta relaciona el episodio con iniciativas planteadas en España sobre los saharauis, mientras otros periodistas cuestionan duramente la utilización de la migración como instrumento de presión

La crisis de Ceuta vuelve a situar en primer plano la compleja relación entre España y Marruecos. La periodista y experta en el Magreb Beatriz Mesa sostiene que la entrada masiva registrada a finales de julio debe interpretarse como una respuesta política de Marruecos y no simplemente como un movimiento migratorio excepcional.

Durante una tensa entrevista televisiva, Mesa aseguró que Marruecos mantiene actualmente una actitud de colaboración en materia fronteriza y puso como ejemplo el despliegue realizado en la zona de Castillejos durante el fin de semana del 15 de agosto. Sin embargo, al ser preguntada por qué esa actuación no se produjo a finales de julio, vinculó lo sucedido con las relaciones políticas entre ambos países.

Su interpretación es que Rabat quiso enviar un mensaje después de que determinadas formaciones políticas españolas plantearan una iniciativa relacionada con la nacionalidad de ciudadanos saharauis.

«Esto no es una crisis migratoria, es una crisis política»

Mesa fue especialmente explícita al definir los acontecimientos.

Esto no es una crisis migratoria. Esto es una crisis política”, afirmó.

Según su explicación, durante unas horas se produjo una “estrategia de brazos cruzados” que permitió que personas situadas en el norte de Marruecos pudieran desplazarse hacia la frontera de Ceuta.

La analista considera que ese comportamiento puede entenderse dentro de las tradicionales tensiones diplomáticas entre Madrid y Rabat, aunque dejó claro que no considera correcta la utilización de una situación de estas características como respuesta política.

El Sáhara, en el centro de la explicación

Mesa sitúa el origen inmediato del enfado marroquí en iniciativas políticas españolas relacionadas con el Sáhara Occidental.

Según explicó, Marruecos habría interpretado como una erosión de su soberanía la intención de determinadas formaciones españolas de impulsar una propuesta para conceder la nacionalidad a saharauis.

Para Rabat, sostuvo, el Sáhara constituye una “línea roja”, de la misma forma que España considera que la soberanía sobre Ceuta y Melilla no está sometida a negociación.

“Eso ha molestado”, resumió la periodista.

A partir de ahí planteó la posibilidad de interpretar la entrada masiva como una respuesta política: “¿Que Marruecos responde con la entrada masiva de migrantes? Pues podríamos entenderlo como lectura política. ¿Que eso está mal o está bien? Evidentemente que está mal”.

Ceuta y Melilla y la reivindicación marroquí

La conversación derivó también hacia la histórica reivindicación de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.

Mesa reconoció la existencia desde la independencia marroquí de una narrativa nacionalista que reclama ambas ciudades, presente también periódicamente en determinados medios de comunicación del país vecino.

Sin embargo, sostuvo que Marruecos es consciente de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla y que esas reivindicaciones pueden utilizarse como elemento de presión política sin que ello signifique necesariamente que Rabat vaya a dar pasos efectivos para intentar modificar la situación territorial.

La analista recordó también la crisis provocada por la visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla en 2007 como ejemplo de una situación que generó protestas diplomáticas marroquíes pero no desembocó en una escalada mayor.

El debate se endurece por los fallecidos durante los intentos de entrada

La entrevista elevó considerablemente el tono cuando el periodista Javier Chicote cuestionó las consecuencias humanas de esa supuesta respuesta política.

Chicote preguntó qué podía justificar una actuación que terminara provocando que decenas de personas murieran intentando alcanzar Ceuta y rechazó establecer un paralelismo entre el Sáhara Occidental y las ciudades españolas del norte de África.

Mesa negó que pueda atribuirse directamente al Estado marroquí la responsabilidad por esas muertes.

Sí volvió a admitir, no obstante, la existencia de esa estrategia temporal de “brazos cruzados”, una actuación con la que aseguró no estar de acuerdo.

El papel de Marruecos en el control migratorio

Otro de los puntos de fricción fue la utilización de la inmigración dentro de la política exterior marroquí.

Durante el debate se planteó que Marruecos dispone de una población muy joven, importantes desigualdades económicas y dificultades en sus servicios públicos, y se acusó al Gobierno marroquí de utilizar periódicamente la presión migratoria en sus relaciones internacionales.

Mesa respondió destacando la transformación económica experimentada por Marruecos durante las últimas décadas, aunque reconoció las dificultades para ofrecer oportunidades a una parte de la población joven que ni estudia ni trabaja.

También señaló que entre quienes llegaron a Ceuta había personas que tenían empleo en Marruecos, citando trabajadores que habrían abandonado taxis, camiones, cocinas de hoteles o comercios para intentar cruzar.

Marruecos volvió a desplegar medios en la frontera en agosto

Uno de los argumentos utilizados por Mesa para reforzar su interpretación política es el cambio de comportamiento posterior.

La periodista señaló que durante el fin de semana del 15 de agosto pudo comprobar en Castillejos un importante despliegue de las fuerzas de seguridad marroquíes para impedir nuevos intentos de entrada.

A su juicio, ese dispositivo demuestra que Marruecos dispone de recursos humanos, policiales y económicos para controlar la zona fronteriza.

Precisamente esa capacidad alimentó durante la entrevista la pregunta fundamental: si Rabat podía contener los movimientos hacia Ceuta, ¿por qué no lo hizo a finales de julio?

La respuesta de Mesa fue inequívocamente política.

Una crisis migratoria que vuelve a convertirse en crisis diplomática

Las declaraciones introducen una interpretación especialmente relevante de lo sucedido en Ceuta: que la relajación temporal del control fronterizo habría constituido un mensaje de Rabat dirigido a España.

Se trata de la interpretación de la propia analista, no de una confirmación oficial del Gobierno marroquí.

Mesa sostiene que las relaciones entre ambos países funcionan sobre determinadas líneas rojas y que reabrir desde España cuestiones vinculadas al Sáhara puede provocar respuestas políticas de Marruecos.

La discusión deja además una cuestión de fondo que marcó buena parte del enfrentamiento televisivo: hasta qué punto puede utilizarse el control migratorio como instrumento dentro de una disputa diplomática cuando las primeras personas expuestas a las consecuencias son quienes intentan atravesar la frontera.

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