Los clubes propietarios de la competición europea rechazan por ahora la propuesta de la NBA y apuestan por ampliar su propio modelo. El proyecto contempla crecer desde los 13 accionistas actuales y Valencia Basket aparece entre los principales candidatos a conseguir una de las nuevas plazas permanentes.
El futuro del Valencia Basket en la Euroliga puede dar un giro decisivo durante las próximas semanas. El club taronja se encuentra entre los candidatos mejor posicionados para entrar en el grupo de propietarios de la principal competición europea y conseguir así una estabilidad que lleva años buscando.
La reunión celebrada por los clubes accionistas de la Euroliga en el lago de Como, en Italia, ha dejado dos decisiones fundamentales: continuar con un proyecto europeo independiente y avanzar en la ampliación de la competición.
El movimiento puede beneficiar directamente al Valencia Basket.
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La Euroliga dice no, por ahora, a la NBA
Uno de los asuntos centrales de la reunión era la propuesta planteada desde la NBA para explorar un nuevo escenario conjunto en Europa.
Los propietarios de la Euroliga han considerado insuficiente la oferta y han optado por mantener su propio proyecto.
La decisión supone, por ahora, cerrar la puerta a una integración con el proyecto europeo de la NBA y reforzar el actual modelo basado en clubes propietarios y licencias de larga duración.
La Euroliga pretende de esta manera conservar el control sobre su futuro comercial y deportivo.
De 13 propietarios a una competición más amplia
El segundo gran acuerdo afecta directamente al Valencia Basket.
La Euroliga quiere avanzar en su expansión y contempla aumentar el número de clubes vinculados de manera estable a la competición.
Actualmente existen 13 clubes accionistas, pero el proyecto estudiado permitiría avanzar hacia una estructura de hasta 24 equipos.
El Consejo de Administración dispone ya de autorización para estudiar las candidaturas presentadas y determinar qué clubes reúnen las condiciones necesarias.
Valencia Basket, entre los favoritos
En ese proceso aparece con fuerza el Valencia Basket.
El club lleva años buscando una vinculación estable con la máxima competición continental y dispone ahora de un argumento que ha transformado su candidatura: el Roig Arena.
La nueva instalación proporciona al proyecto taronja una infraestructura de primer nivel, mayor capacidad de espectadores y posibilidades comerciales muy superiores a las que ofrecía la Fonteta.
A ello se suma la trayectoria deportiva del club, su estructura económica y su presencia recurrente en las competiciones europeas.
La diferencia entre jugar la Euroliga y ser propietario
El asunto resulta especialmente importante porque no se trata simplemente de disputar una temporada más en la competición.
Valencia Basket aspira a obtener una posición estable dentro del modelo de Euroliga.
Eso reduciría considerablemente la incertidumbre que durante años ha acompañado al club, obligado en numerosas ocasiones a depender de resultados deportivos, invitaciones o decisiones sobre plazas disponibles para saber si participaría en la siguiente edición.
Convertirse en uno de los clubes permanentes supondría consolidar al Valencia Basket dentro de la élite europea a largo plazo.
La decisión llegará en las próximas semanas
Todavía no existe una resolución definitiva.
El Consejo de Administración deberá estudiar todas las propuestas antes de determinar cómo se ejecutará la ampliación y qué clubes entrarán en el nuevo modelo.
La decisión sobre Valencia Basket está prevista para las próximas semanas.
El escenario, sin embargo, resulta ahora especialmente favorable para el conjunto taronja: mientras la Euroliga se blinda frente al desembarco de la NBA, necesita fortalecer su competición con mercados, pabellones y proyectos capaces de crecer.
Y Valencia Basket quiere ocupar una de esas plazas.



